¿Qué pasa tras sobrevivir a las balas de ICE?

Carlos y Cindy con su hija: Carlos y Cindy con su hija. Foto: cortesía de Cindy Ramirez.
El pasado 7 de abril, el salvadoreño Carlos Iván Mendoza Hernández fue baleado tras ser detenido por agentes de inmigración en una carretera del Valle Central. El padre de una niña de dos años y pareja de una ciudadana estadunidense sobrevivió, pero su vida no volvió a ser la misma. Uno de los principales impactos ha sido el trauma que atraviesa a toda la familia. Sophia Rerucha reconstruye esta historia y nos comparte cómo la violencia de la política migratoria repercute en la salud mental de las comunidades más vulnerables.
Esto es una transcripción del audio
La vida de Cindy Ramirez, pareja del trabajador de la construcción, Carlos Iván Mendoza Hernández, y madre de una nena de dos años transcurría con normalidad el 7 de abril.
“Ese día él se levantó, se fue. Yo también me levanté, tenía que alistarme para el trabajo“
Cindy trabaja como directora regional de una cadena de comida rápida.
“Pero antes de llevarme al trabajo, tenía que pasar a dejar a mi niña en la guardería. Era un día regular”
Mientras Carlos manejaba al trabajo en la autopista interestatal 5, le marcaron hacer alto varios oficiales; ellos aseguran que se identificaron como agentes migratorios y le ordenaron salir de su auto pero se negó.
Según un video tomado por un testigo, cuando intentó huir, un oficial le disparó varias veces. Cuando lo capturaron, Carlos tenía siete heridas en la cara, la boca y un brazo. Se lo llevaron a un hospital y días después lo llevaron detenido a un centro de ICE en California City. Desde ese día, la vida de Cindy se convirtió en una pesadilla.
“Sí, me he sentido así, más como con ansiedad. Ansiedad de querer estar viendo las redes sociales, de tratar de buscar más información; ansiedad de tratar de educarme en cuestión de lo que son las leyes”
Esta traumática experiencia afecta la salud mental de las familias impactadas, afirma el Dr. William López, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, quien estudia los impactos de la deportación en las familias y comunidades latinas, situación agravada por los violentos operativos del actual gobierno federal.
“Vivir con esta incertidumbre aumenta la posibilidad de ansiedad, depresión y TEPT”
El TEPT es el llamado Trastorno de Estrés Post Traumático. Pero la detención de Carlos también ha impactado a su hija de dos años, quien se deprimió y perdió el apetito, dice Cindy.
“Ella era de las que agarraba algo y lo disfrutaba. Y ahora no, ahora lo tira o dice que no lo quiere. Se molesta, hace su berrinche”
Empezó a tener comportamientos violentos que antes no tenía, como golpear y dar manotazos. Ahora, dejarla en la guardería dejó de ser una tarea fácil.
“Cada día que la llevo hay una pelea constante porque no se quiere quedar. Se me agarra, se me abraza. La señora me la tiene que distraer con juguetes o actividades para que ella se sienta segura de quedarse ahí”
Este comportamiento está relacionado con la ausencia repentina de su papá. Aunque sean chiquitas, las niñas y niños así pueden reaccionar, afirma Wendy Cervantes, directora de inmigración y familias inmigrantes del Centro de Derecho y Política Social.
“Esas son las maneras de que los niños más pequeños demuestran su ansiedad”
A mediados de octubre Carlos tiene una audiencia para determinar su situación legal. Por su parte, Cindy asiste a terapia y, mientras llega el día de la audiencia, tiene sobre sus hombros el gran peso de seguir motivando al padre de su hija, pero no es fácil, dice.
“Voy a tener cada día que estar motivándolo porque hay días que está totalmente de…, ‘ya no puedo más, ya no puedo más’”
Para la Edición Semanaria de Noticiero Latino, desde San Francisco, Sophia Rerucha.




