¿Qué esperar del voto por correo en el tercer día de la Convención Nacional Republicana?

Máquina de clasificación de correspondencia a alta velocidad. Foto: https://finance.yahoo.com.

Máquina de clasificación de correspondencia a alta velocidad. Foto: https://finance.yahoo.com.

De la redacción

Mientras Estados Unidos se enfila por la pendiente descendiente del coronavirus, el gobierno federal persiste en su intento por acabar con el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS), crucial para el suministro de medicamentos y para el voto por correo que millones de estadunidenses prefieren utilizar a fin de no exponerse al Covid-19.

Cuando el Director General de Correos, Louis DeJoy testificó el lunes ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes y no supo responder por ejemplo cuánto cuesta un sello postal de primera clase, tras ser designado por Trump para supuestamente aplicar su “experiencia” en logística y ayudar al Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) a “crecer y evolucionar en el camino de la sostenibilidad”, su respuesta sorprendió a propios y extraños.

Sin embargo, eso no fue lo peor en dicha audiencia. Haciendo gala de impunidad y arrogancia, cuando la representante demócrata de California, Katie Porter le preguntó a DeJoy si devolvería las máquinas para clasificar los altos volúmenes de la correspondencia, en el más descarado tono DeJoy respondió que no. Y cuando Porter insistió y preguntó ¿por qué no?, el director de correos respondió: “¡Simplemente porque no!”.

Hay que subrayar que los estadunidenses califican favorablemente el desempeño de pocas agencias federales, incluidas dos a la vanguardia en el tratamiento del COVID-19: los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, a pesar de su extraño comportamiento reciente sobre las guías o recomendaciones para cobatir el coronavirus, y también el Departamento de Salud y Servicios Humanos; además, la Oficina del Censo y el Servicio Postal, con el 93 por ciento de aprobación popular esta última, según el Pew Research Center.

En tanto, la Cámara de Representantes ya aprobó la Ley Unidos en la Acción, una legislación demócrata que garantizaría que todo el correo electoral oficial se procese como correo de primera clase; prohibiría la eliminación o el retiro de las máquinas clasificadoras de correo y los buzones de correo; revertiría las políticas ya implementadas que retrasan la entrega del correo, y proporcionaría 25 mil millones de dólares en fondos de emergencia para el Servicio Postal. Sin embargo, así como con la Ley de los Héroes y otras legislaciones demócratas, la Ley Unidos en la Acción se halla bloqueada por el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

Esto es importante recalcar porque millones de estadunidenses, especialmente pobres, presos, afroestadunidenses y latinos, así como indígenas y personas mayores o con discapacidades dependen del correo para recibir sus medicamentos recetados, cheques de pago por retiro y beneficios de desempleo, o para pagar el alquiler y los servicios públicos, para administrar sus pequeñas empresas, para votar y más.

Vale recordar que la Ley Unidos en la Acción pasó en la cámara baja luego de que activistas realizaran “más de 800 eventos en todo el país en apoyo del Servicio Postal”, dice Daily Kos. Y al martes siguiente a la votación, los activistas “continuaron mostrando su apoyo aún con más acciones”.

Según diversas fuentes de sondeo de opinión, ésta está firmemente a favor del USPS. Incuso 26 republicanos del Congreso, muchos de los cuales son fuertes partidarios de Trump se unieron a los demócratas para aprobar el referido proyecto de ley de financiación de emergencia, con el fuerte sentimiento de poder ganar la pelea.

Los ataques de Trump y DeJoy a la oficina de correos son sin embargo sólo un ejemplo más de los ataques masivos de la administración federal a la democracia, dice la fuente. “No podemos permitirles que destruyan una parte vital de nuestra democracia, y no se puede permitir que el Senado eluda continuamente su deber”.

De acuerdo con la publicación Político, ya desde junio pasado Trump expresaba que su mayor temor era no poder ganar una serie de demandas a su campaña de reelección y al Comité Nacional Republicano contra sus intentos por bloquear la expansión del voto por correo; así como por limitar el acceso a las urnas en noviembre, apenas unas de las múltiples tácticas de los republicanos para suprimir el voto de las minorías. “Tenemos muchas demandas por todas partes”, dijo. “Y si no ganamos esas demandas, creo que se pone en riesgo las elecciones”.

A medida que las elecciones presidenciales de 2020 se aproximan, con casi 6 millones de casos de contagio y casi 180 mil estadunidenses muertos principalmente por el mal manejo de la pandemia, léase por la falta de una estrategia nacional para combatir el letal virus, así como con una economía destrozada a niveles similares a los de la Gran Depresión de 1930, la respuesta del gobierno de Estados Unidos a la pandemia de coronavirus se ha clasificado como una de las peores en cualquier parte del mundo.

Ante este panorama, ¿qué pueden esperar los estadunidenses hoy, en el tercer día de la Convención Nacional Republicana, más allá de lo que se ha visto en los dos días previos. Más allá de una falsa narrativa sobre la realidad en este país polarizado electoral y racialmente, que no sea más de lo mismo? Hasta los más optimistas dicen pensar que muy poco■

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