Pasa la Cámara plan presupuestario de $ 3.5 billones sobre el paquete de infraestructura

Aompañada por la congresista de California, Maxine Waters, la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi consiguió la aprobación del proyecto de ley de infraestructura, de $ 3.5 billones, “de manera magistral”, dijo el presidente Biden. Foto: https://www.agri-pulse.com.

Aompañada por la congresista de California, Maxine Waters, la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi consiguió la aprobación del proyecto de ley de infraestructura, de $ 3.5 billones, “de manera magistral”, dijo el presidente Biden. Foto: https://www.agri-pulse.com.

Superando sus divisiones internas los legisladores demócratas avanzaron hacia la futura realización de la agenda del presidente Biden, uno de los más amplios programas económicos de Estados Unidos en décadas. Con una votación de todos los demócratas en la Cámara de Representantes (220 a 212) y tras días de retrasos la presidenta de esta cámara, la californiana Nancy Pelosi evitó lo que presagiaba una revuelta protagonizada por un grupo de nueve legisladores demócratas conservadores, como reportamos oportunamente en este mismo espacio informativo.

De la redacción

La Cámara de Representantes aprobó por fin este martes el procedimiento para que la propuesta de presupuesto del ala progresista del Partido Demócrata, de 3.5 billones de dólares inicie antes del 27 de septiembre el recorrido legislativo para su eventual promulgación, después de un prolongado debate que expuso la frágil naturaleza del caucus demócrata con la oposición interna de 9 legisladores liderados por el representante de Nueva Jersey, Josh Gottheimer, argumentando que la Cámara de Representantes debería haber comenzado su trabajo promulgando la ley de aproximadamente 1.2 billones de dólares para mejorar la infraestructura física de la nación, aprobada por el Senado el mes pasado. Y mencionaron el compromiso para que la líder cameral no obligara a la Cámara de Representantes a votar sobre un paquete de reconciliación que no tenía posibilidad de ser aprobado en el Senado.

De convertirse ley este segundo proyecto de la agenda de Biden, que junto con el primero aprobado el mes pasado en el Senado, se esperan cambios radicales en las áreas de salud, educación, impuestos, cambio climático e inmigración. Esto abre el camino para que los demócratas realicen un proceso legislativo aún más largo y difícil, conocido como la reconciliación presupuestaria.

Los demócratas tendrán pues que enfrentar la oposición republicana en el Senado, donde se anticipa que recurrirán a la táctica dilatoria conocida como filibusterismo para frenar este importante logro de la agenda del presidente Biden. En esa instancia los demócratas no pueden darse el lujo de perder un solo voto de su partido para la promulgación de esta ley de infraestructura que incluye ambos componentes de la agenda presidencial, opinan expertos. O sea que tendrán que alinear a esa futura votación en la cámara alta a los dos senadores demócratas “insurrectos”: Kyrsten Sinema, de Arizona, y Joe Manchin, de Virginia Occidental, que se oponen a eliminar el filibusterismo.

Con la votación del martes, que aunque con retrasos la líder cameral demócrata, Nancy Pelosi sacó delante “de forma magistral”, como dijo el presidente Biden a la televisión, la cámara baja evitó lo que habría sido una vergüenza política para la Casa Blanca y sus aliados en el Congreso, ssotiene la prensa.

El proyecto aprobado ayer en la cámara baja, que es parte fundamental de la referida ley de infraestructura, expande el Medicare e invierte sumas muy importantes en la educación y los programas sociales enfocados en la familia trabajadora; también dedica nuevos fondos para combatir el cambio climático, cumpliendo muchas de las promesas de campaña del Partido Demócrata y del presidente en 2020. Para financiar el nuevo y voluminoso gasto público se proyecta aumentar impuestos a las corporaciones e inversores ricos, así como a las familias que ganen más de 500 mil dólares anuales.

Además, y esto parece ser muy importante para los demócratas, la referida legislación dará marcha atrás a los recortes de impuestos establecidos en la “reforma” financiera de Trump, que benefició casi exclusivamente a las familias más ricas de Estados Unidos, así como a las corporaciones eventualmente multinacionales, a costas de las familias trabajadoras de bajos y medianos ingresos.

La jornada cameral de ayer martes inició cuando Pelosi procedió con sus planes originales de comenzar con el plan de gastos, respaldado por los legisladores progresistas de su caucus, que anteriormente habían amenazado con movilizar a sus casi 100 miembros si el la líder demócrata tomaba un curso alternativo y cediera a las presiones de los referidos 9 congresistas conservadores.

Fue una acción muy arriesgada de Pelosi, pues sólo podía permitirse perder tres votos en esa cámara, donde los demócratas cuentan con una precaria mayoría. Pero al final, los demócratas asumieron el compromiso de llevar el asunto a votación, y considerar la propuesta de infraestructura antes del 27 de septiembre. No obstante, el fantasma de futuras luchas aún no ha quedado exorcizado, aunque Gottheimer y sus aliados conservadores hayan elogiado ese acuerdo como una victoria.

Con todo, algunos congresistas demócratas vieron la maniobra de Pelosi como otra protección contra la fuerte oposición de los conservadores, incluido uno de los nueve que inicialmente amenazó con oponerse al presupuesto, el representante de California, Jim Costa, que había dicho: “No vamos a votar una medida que no tenga 51 votos en el Senado”.

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