Gobierno niega pasaportes en la frontera, duda de la autenticidad de los documentos de identidad

Un inmigrante tapa su rostro con un pasaporte antes de presentarse ante las autoridades de Inmigración en la frontera de Texas. Foto: Prensa Libre.

Un inmigrante tapa su rostro con un pasaporte antes de presentarse ante las autoridades de Inmigración en la frontera de Texas. Foto: Prensa Libre.

De la redacción

“Los abogados dicen que estos casos donde las dudas del gobierno sobre un certificado de nacimiento oficial conducen a la detención de inmigrantes, son cada vez más comunes. “He tenido probablemente 20 personas -ciudadanos de Estados Unidos- que han sido enviadas al centro de detención”, abogado Jaime Diez.

La detención en la frontera con México de un inmigrante nacido en Estados Unidos al le retiraron el pasaporte y le negaron la autenticidad de su acta de nacimiento destapó otra de las filosas aristas de la política antinmigrante del presidente Trump y su equipo de nacionalistas blancos inspirados en la idea de la superioridad racial.

El hombre afectado, nacido en Brownsville, Texas, “pasó su vida vistiendo uniformes estadunidenses: tres años como soldado en el ejército, luego como cadete en la Patrulla Fronteriza y ahora como guardia de la prisión estatal”, dice The Washington Post, que recibió una andanada de denuncias de ciudadanos.

Ha quedado claro que los documentos oficiales de identidad, de los inmigrantes de origen latino que viven en estados de la zona fronteriza, han pasado a ocupar la categoría de sospechosos. Muchos de ellos incluso, documentos presentados desde hace décadas para registrarse como ciudadanos, podrían ser apócrifos.

Estas actas de nacimiento “fueron expedidas por los gobiernos locales luego de que una matrona o enfermera asistiera a la madre en su domicilio y no en un centro hospitalario”, dice la fuente.

“La administración Trump está acusando a cientos, y posiblemente a miles de hispanos a lo largo de la frontera, de usar certificados de nacimiento fraudulentos desde que eran bebés, y está llevando a cabo una represión generalizada contra su ciudadanía”.

Nuevamente la administración Trump vuelve al tema de la autenticidad de los documentos de identidad de los inmigrantes no caucásicos. “La región fronteriza México-Estados Unidos es un área del país donde ha habido una incidencia significativa de fraude de ciudadanía”, dice el Departamento de Estado en un comunicado, sin aportar pruebas que sustenten lo dicho.

Hoy se ha dificultado de por sí la emisión de nuevos y viejos pasaportes, y la recepción de solicitudes de ajuste de estatus migratorio (residencia parcial o permanente, refugiados, visas especiales, naturalización, ciudadanía), bajo la ley de migración de Estados Unidos.

No se trata ya de la percepción, sino de otro ataque más del gobierno federal contra los inmigrantes. Existe una serie de casos de estos inmigrantes que han sido afectados por la regla de la autenticidad de los documentos de identidad que el Post identificó entre varios inmigrantes.

Esto lo dicen también las largas entrevistas con abogados de migración que la fuente realizó, sobre los afectos de esta “nueva” regla de Inmigración, detrás del dramático cambio que está ocurriendo con la validez de los documentos oficiales emitidos por las propias autoridades del ramo pertinente en distintas las épocas y desde hace algunas décadas.

Por si fuera poco, el gobierno federal está deteniendo a los inmigrantes que presentan dudas en la en sus documentos oficiales de identidad, como pasaportes y actas de nacimiento; los está encarcelando, y los está encarrilando por el proceso de la deportación.

Pero la cosa no es nueva, estas sospechas sobre la veracidad de la palabra de los inmigrantes ante las autoridades de Inmigración, estaban presentes de las administraciones de George W. Bush y Barack Obama. Y basados en esta sospecha el Departamento de Estado de Estados Unidos esta negando pasaportes a las personas que nacieron por parteras en el Valle de Rio Grande, Texas.

La fuente aclara que “El uso de parteras es una tradición de larga data en la región, en parte debido al costo de la atención hospitalaria”. Y sin embargo hoy estas mujeres parteras son sujetos también de investigación federal. Se les acusa de emitir certificados de nacimiento fraudulentos y dar a luz a ¡miles! de bebés legalmente en Estados Unidos.

Por tanto, asegura el gobierno, “Ha resultado casi imposible distinguir entre documentos legítimos e ilegítimos, todos emitidos oficialmente por el estado de Texas hace décadas”.

El Departamento de Estado declara que los solicitantes de un pasaporte “que tienen certificados de nacimiento obtenido por una partera sospechosa de haber participado en actividades fraudulentas, así como los solicitantes que tienen un certificado de nacimiento estadunidense y otro extranjero, se les pide que proporcionen documentación que establezca contundentemente que nacieron en Estados Unidos “.

El abogado de Brownsville, Texas, Jaime Diez afirma que los abogados dijeron al Post que estos casos donde las dudas del gobierno sobre un certificado de nacimiento oficial conducen a la detención de inmigrantes, son cada vez más comunes. “He tenido probablemente 20 personas -ciudadanos de Estados Unidos- que han sido enviadas al centro de detención”.

Los rechazos de pasaportes se producen en “un momento en que Trump ha estado cabildeando por reglas de identificación federal de votantes más estrictas, lo que presumiblemente afectaría a las mismas personas a las que se les están negando pasaportes ahora, casi todos hispanos que viven en una franja fuertemente demócrata de Texas”, sostiene el abogado Diez.

Por su parte, Frank Sharry, Director Ejecutivo de America’s Voice, dijo en un comunicado: “¿Quién sigue? El gobierno de Trump está poniendo en práctica una estrategia insensata. Está usando toda su fuerza y poder para atacar la base misma de nuestra nación: la ciudadanía estadunidense. ¿Qué puede detener a Trump y a su equipo? La gente, las cortes y el Congreso. La gente y las cortes menores están haciendo lo que les corresponde; el Congreso republicano no. Para que funcione nuestro sistema constitucional de rendición de cuentas, necesitamos nuevos líderes en el Congreso que estén preparados para defender nuestra democracia, no solamente al jefe de su partido”■

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