En el 4 de Julio, recurrentes fallos de la Corte Suprema hacen difícil celebrar

Foto: Brennan Center for Justice.

Foto: Brennan Center for Justice.

Marco Vinicio González

Estados Unidos celebra hoy una fecha más de su Independencia. Pero muchos se preguntan si aparte de recordar también un día triste para las comunidades indígenas nativas de este país, despojadas entonces (1976) de sus territorios por parte de los peregrinos europeos, si el comportamiento de la Corte Suprema deja algo que celebrar. Si derogar la Acción Afirmativa, por ejemplo, y cancelar el perdón de la agobiante deuda estudiantil son motivo de celebración. Por lo menos no lo son para todos.

Lo que ha podido observarse del comportamiento de la Suprema Corte es una persistente tendencia a desmantelar conquistas sociales, ganadas algunas de ellas desde hace medio siglo, otras con décadas de existencia y otras más que frenan o dificultan la defensa contra los efectos nocivos del cambio climático. Todos estos fallos -o casi todos- con dedicatoria a los miembros de las minorías étnicas, raciales, de género, orientación sexual o contra el medioambiente.

Van sólo algunos ejemplos

Desde el falló en ‘Dobbs v. Jackson…’ en junio de 2022 para anular Roe v. Wade (1973), que garantizaba el derecho constitucional al aborto, implícito en la Enmienda 14, la Suprema desató de manera vertiginosa una serie de decisiones impopulares, contrarias a lo que piensa y desea la mayoría de los estadunidenses, incluso de ambos partidos.

Sin embargo, algunas constituciones estatales (gobernadas por demócratas) protegen precariamente y de forma independiente el derecho al aborto, dependiendo de la etapa del embarazo.

En este mes de junio la supermayoría en la Corte Suprema, todos designados por presidentes republicanos y los últimos cuatro por Trump, ha coronado el sello distintivo de este tribunal. Por ejemplo en el caso altamente publicitado Biden vs. Nebraska y el Departamento de Educación v. Brown, la Suprema desafió la legalidad del programa de alivio a la deuda estudiantil, que había implementado la administración Biden. La Ley autorizaba al Secretario de Educación a cancelar o reducir préstamos en ciertas circunstancias limitadas.

Un poco antes, en otro caso de muy alto perfil, Students for Fair Admissions v. Presidente y miembros de Harvard College y Students for Fair Admissions v. Universidad de Carolina del Norte, que se refiere a la constitucionalidad de la acción afirmativa en la educación superior, y si aún pueden usar la raza como un factor en su proceso de admisión de estudiantes elegibles por sus méritos académicos, la Suprema falló en contra. La administración Biden busca sin embargo alternativas que alivien el aplastante peso de la deuda estudiantil para millones de familias en Estados Unidos.

O bien, en una demostración de poder, en el caso West Virginia v. EPA, o Sackett v. Agencia de Protección Ambiental, el máximo tribunal dio otro giro hacia la derecha más dura del país, afectando de manera negativa la vida de millones de estadunidenses. No es de extrañar que encuesta tras encuesta muestre que la Corte Suprema enfrenta su índice de aprobación más bajo en décadas.

También están los fallos en contra de políticas, leyes y medidas que protegen los derechos de las comunidades indígenas de Estados Unidos (Arizona vs. Nación Navajo); o el caso United States v. Texas, en el que el máximo tribunal rechazó ciertos estados tienen derecho a impugnar las pautas de inmigración revisadas por la administración Biden, y si las pautas revisadas violan la Ley de Procedimiento Administrativo.

O el caso Moore c. Harper, sobre la capacidad de los legisladores estatales de Carolina del Norte para tener la aprobación final sobre su propio mapa de redistribución de distritos, y una larga lista de etcéteras que usted puede consultar en los siguientes sitios:

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