Empleadores viven escasez de trabajadores piden quitar restricciones a visas J-1 y H B2

Trabajadoras de la industria de la jaiba en Maryland, mayormente mexicanas. Foto: https://thelocalpalate.com.

Trabajadoras de la industria de la jaiba en Maryland, mayormente mexicanas. Foto: https://thelocalpalate.com.

De la redacción

Propietarios de hoteles, restaurantes y tiendas minoristas atraviesan serios problemas para atraer trabajadores estadunidenses, incluso cuando muchas han redoblado esfuerzos para contratar localmente en medio de un alto desempleo. Advierten que la escasez de personal agravada por la pandemia del coronavirus podría obligarlos a limitar la ocupación en sus establecimientos, reducir las horas y los servicios, o de plano cerrar sus instalaciones por completo justo cuando comienzan a recuperarse de un año sombrío y se aproxima la temporada alta de verano. Afirman que necesitan trabajadores extranjeros de México, Jamaica y otras partes, con visas J-1 y H B2.

La Asociación Estadunidense de Hoteles y Alojamiento, un poderoso Grupo industrial con sede en Washington D.C., dijo a Prensa Asociada (AP), que muchos empleadores luchan por traer al país a trabajadores invitados. Como los empleados temporales del programa J-1 para estudiantes, o del programa H-2B para trabajadores no agrícolas, cuyas visas fueron reducidas drásticamente por la pasada administración. La asociación pide “recuperar el equilibrio después de esta desastrosa pandemia, pero simplemente no hay respiro”.

A principios de este mes el presidente Biden dejó expirar una controvertida prohibición de visas de trabajadores temporales, de los referidos programas J-1 y H-2B impuesto por Trump. “Pero las embajadas y consulados estadunidenses permanecen cerrados o con una gran escasez de personal en muchos países”, dice la fuente, lo que tiene atorada la emisión de estas visas.

Estados Unidos también ha impuesto restricciones a los viajeros de países como el Reino Unido, Irlanda, Brasil y Sudáfrica, pero debido a la aparición de nuevas variantes del virus o al aumento de casos de COVID-19 que tiene alarmado al mundo. Por cierto que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, publicó en Nueva York una noticia a cerca de que las vacunas Pfizer y Moderna son resistentes a las variantes del virus que pululan por esa región del país.

Entre tanto, los defensores del programa J-1 que atrae a unos 300 mil estudiantes extranjeros anualmente, y un grupo de más de 500 empresarios enviaron una carta el jueves instando al Departamento de Estado a “eximir a los solicitantes de las prohibiciones de viaje y brindarles otro alivio para que puedan comenzar sus trabajos de verano”.

Por su parte, los partidarios del programa H-2B renovaron su llamado para reformar el programa, que tiene un límite de 66 mil visas por año fiscal, el más bajo de los últimos tiempos. Citando la demanda de trabajadores de temporada para este verano, la administración Biden dijo el martes que aprobará 22 mil visas H-2B adicionales, pero los legisladores de Nueva Inglaterra y otras regiones que dependen de las visas para turismo, jardinería, silvicultura, procesamiento de pescado y otros oficios estacionales afirman que esa cuota sigue siendo insuficiente.

De acuerdo con AP, la incertidumbre en torno a las contrataciones internacionales ha obligado a las empresas estadunidenses a redoblar sus esfuerzos para contratar empleados estadunidenses a nivel nacional, o hacer “compromisos difíciles hasta que puedan llegar refuerzos”.

En New Hampshire, por ejemplo, el parque de diversiones, Santa’s Village, con temática navideña promete a los estudiantes universitarios extranjeros alojamiento y servicios públicos gratuitos. En el Valle de Sonoma en California, “líderes empresariales de la famosa región vinícola están explorando la idea de agrupar empleados, entre otras iniciativas de la fuerza laboral”.

O la Cámara de Comercio en Carolina del Norte, donde la temporada turística ya está en pleno apogeo pero abunda la escasez de personal, declaró a la fuente que “Algunos restaurantes se han visto obligados a cerrar una vez a la semana o detener el servicio en la acera, mientras que en algunos hoteles, los gerentes están ayudando a las mucamas a entregar las habitaciones”.

Dueños de negocios dudan que los esfuerzos adicionales para contratar trabajadores estadunidenses darán frutos. Porque estiman que alrededor de un tercio de su fuerza laboral de verano “tiene que provenir en última instancia de trabajadores con visas de temporada de México, Jamaica y otros lugares cuando los puestos de trabajo no se llenan localmente”.

Los negociantes argumentan que los trabajadores extranjeros, como cocineros de línea, trabajadores de preparación de alimentos y lavaplatos son la columna vertebral de sus negocios, lo que por cierto permite contratar estadunidenses para los trabajos mejor pagados, como meseros, barman y de gerencia.

Existen varias razones por las que los ciudadanos estadunidenses no se apresuran a responder al boom laboral, dice los empleadores; desde “preocupaciones relacionadas con Covid-19 hasta problemas de cuidado infantil o simplemente la decisión de cobrar los beneficios de desempleo”. Pero además, obstáculos para llenar la necesidad de trabajadores internacionales obedece, entre otras cosas a los altos costos de la vivienda, que “han sido una barrera importante para generar una fuerza laboral local sustancial, lo que se reduce a un simple problema de matemáticas”, dijo a la fuente un empresario de Massachusetts■

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