Contra la Supresión del Voto, la Movilización del Voto y la inversión económica de los partidos

Georgina Arcienegas sostiene un cartel en apoyo a los votantes latinos, que son la clave para recuperar el la cámara baja y el Senado en 2018. Foto: La Nación.

Georgina Arcienegas sostiene un cartel en apoyo a los votantes latinos, que son la clave para recuperar el la cámara baja y el Senado en 2018. Foto: La Nación.

De la redacción

No en pocas ocasiones el voto latino es decisivo en justas electorales muy cerradas, ya sea porque inclina la balanza hacia uno de los partidos  con un puñado de votos apenas, o porque de plano es mayoría demográfica y electoral en la zona, algo que está ocurriendo cada vez más en Estados Unidos. Esta nota forma parte de nuestra serie “Hacia el Voto 2018”.

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Como se sabe, muchas de las contiendas más competitivas por la Cámara de Representantes este año se encuentran en distritos con una población latina considerable. De acuerdo con Pew Research existen 7.7 millones de latinos registrados en el padrón electoral. “Este hecho, combinado con el crecimiento constante en la población latina elegible para votar en los últimos dos años significa que, si los hallazgos de Pew son precisos, los demócratas recobrarán la cámara baja; y tienen un buen chance de ganar contiendas cerradas por el Senado, en Nevada y Arizona”.

La historia de la participación electoral de los latinos ha ido más o menos así en los últimos ciclos electorales: en la víspera de las elecciones intermedias de 2014 sólo el 35 por ciento de los votantes latinos dijeron que estaban prestando “bastante” atención a las elecciones; según la última encuesta del Pew; y sitúa una cifra recogida en el mismo periodo pero para 2018 en poco más de la mitad (52%). Mientras tanto, el 55% ciento de los votantes latinos dicen que están “más entusiasmados” para votar en estas elecciones de medio termino que las de años anteriores.

Sin embargo, al votante latino se le señala de no acudir a las urnas de manera proporcional al tamaño de su población. Hasta se le ha acuñado el mote del ‘Gigante Dormido’, y se especula sobre lo que podría pasar cuando despierte. No obstante, poco se indaga sobre los motivos de su alegada apatía, y aquí vamos a mencionar algunos elementos importantes.

Como hemos venido reportando en este espacio, la supresión del voto en sus múltiples formas ha sido un efectivo recurso disuasivo para no votar. La manipulación de las líneas congresionales para confeccionar distritos electorales a modo; la eliminación de los sitios para votar (Doge City, en Kansas, es un buen ejemplo); la reducción de días y horarios para la votación temprana o el voto en ausencia; la credencial con fotografía oficial; y las reglamentaciones creadas al vapor, como por ejemplo en Georgia para suspender temporalmente 56 mil boletas dizque para someterlas a un escrutinio de “coincidencia exacta” de los datos en el papeleo, son algunos de dichos obstáculos poderosamente disuasivos para los grupos de las minorías.

En Georgia, el Secretario de estado Brian Kemp es el encargado de vigilar la elección y quien impuso esta regla de la coincidencia exacta, y al mismo tiempo es el candidato republicano a gobernador. Estas son algunas de dichas trampas impulsadas hoy por los republicanos, diseñadas para disuadir a los votantes que no votan por ellos. Pero por ahí alguien dijo que “un político que no quiere tu voto, no merece tu voto”. Y otro más dijo también que “La supresión del voto se combate con la movilización del voto”, a las urnas.

El Pew afirma también que “dos tercios de los adultos latinos dicen que “las políticas de la administración de Trump han sido perjudiciales para los hispanos; la mitad tiene serias preocupaciones sobre su ‘lugar en la sociedad estadunidense’ ahora que Trump es el presidente (o sea, un aumento del 41% respecto a 2017); el 55% dice que les preocupa que ellos, un familiar o un amigo puedan ser deportados; el 69% desaprueba a Donald Trump; y el 63% de los votantes latinos registrados prefieren candidatos demócratas al Congreso que republicanos. O sea, un aumento del 57% respecto a 2014.

Sin embargo, es un hecho también que el entusiasmo de los latinos no siempre es igualmente correspondido por los partidos políticos. Por ejemplo, según datos analizados por William Frey, un demógrafo del Brookings Institution, entre los demócratas “la participación latina en California ha disminuido constantemente en los últimos años, al 47% en 2016, del 57% en 2008”. Y las elecciones de medio término, dice la fuente, vieron tasas aún más bajas. “Sólo la cuarta parte de los latinos elegibles de California votaron en 2014”.

Como hemos dicho oportunamente en este mismo espacio, existe preocupación de que las campañas locales no estén haciendo todo lo posible para llegar al votante latino. Hay datos que respaldan esta preocupación: una encuesta de seguimiento publicada este mes por la firma encuestadora Latino Decisions (http://www.latinodecisions.com/blog/2018/10/22/lack-of-outreach-still-major-issue-for-california-latino-voters-in-election-2018/) mostró que “más de 60 por ciento de los votantes hispanos registrados en California no habían sido contactados por ninguna campaña política”.

Por su parte The New York Times afirma que los latinos “No reciben tantos anuncios como otras poblaciones, y tampoco parecen darse cuenta del impacto que tienen” los latinos en las urnas, dice. Y las campañas “pueden estar sobreestimando en qué medida las políticas de Trump puedan estar estimulando a los votantes hispanos”, especialmente del valle central de California, que es una zona más conservadora, por ejemplo.

Arturo Vargas, director ejecutivo del Fondo Educativo de NALEO, sostiene que “Como la historia nos ha mostrado una y otra vez, no es suficiente confiar en la emoción o la ira para llevar a los latinos a las urnas. Los partidos políticos y los candidatos de nuestra nación necesitan invertir sufiente dinero en esfuerzos de divulgación significativos para defender su caso y dar a los votantes latinos una razón clara por la que deben presentarse para apoyarlos el día de las elecciones”■

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