Con pocas probabilidades, hoy probará suerte la Ley Para el Pueblo en el Senado

El Capitolio de la nación en Washington, DC.

El Capitolio de la nación que alberga al Senado, en Washington, DC.

El Senado va a considerar hoy un segundo gran proyecto de la agenda de la administración Biden. Se trata de la reforma electoral federal más amplia en generaciones, un proyecto llamado Ley Para el Pueblo. Pero este proyecto –y al parecer todos los demás- se topará con la negación ampliamente repetida por los republicanos a través de su líder Mitch McConnell, que bloqueará el debate o la discusión con la medida obstruccionista conocida como Filibusterismo. Por eso los demócratas convocarán primero a una votación de prueba, dicen, para ver cómo les irá en la votación final.

De la redacción

Mientras los demócratas se preparan para someter a debate en el Senado su proyecto de Ley para el Pueblo, los republicanos continúan con sus esfuerzos para restringir el voto, erosionando la confianza del elector en el sistema de votación y, lo que es peor, continúan implementando “una ola de proyectos de ley que pasan por las legislaturas estatales y se convierten en ley”, dice el Centro por la Justicia Brennan. Entre el 1 de enero y el 14 de mayo de 2021, sostiene, al menos 14 estados promulgaron 22 nuevas leyes que restringen el acceso al voto.

“Estados Unidos está en camino de superar con creces su período más reciente de supresión significativa de votantes: 2011. Para octubre de ese año, se promulgaron 19 leyes restrictivas en 14 estados. Este año, el país ya alcanzó ese nivel, y sólo es mayo”.

Es probable que más restricciones al voto se conviertan en ley, ya que aproximadamente un tercio de las legislaturas todavía están en sesión, afirma el Brennan. De hecho, “al menos 61 proyectos de ley con disposiciones restrictivas están pasando por 18 legislaturas estatales. Más específicamente, 31 han aprobado al menos una cámara, mientras que otros 30 han tenido algún tipo de acción de comité (por ejemplo, una audiencia, una enmienda o una votación de comité)… En general, los legisladores han presentado al menos 389 proyectos de ley restrictivos en 48 estados en las sesiones legislativas de 2021”, y en 20 estados ya son ley.

Entre tanto, los demócratas han presentado la legislación como la mejor oportunidad de su partido para deshacerse de las leyes restrictivas que impulsan los republicanos, ampliar el acceso a las boletas y limitar el impacto de intereses especiales en el proceso político; es decir, el dinero oscuro e incontrolado de poderosos intereses que invierten grandes capitales en las campañas políticas.

El líder demócrata del Senado, Charles Schumer ha declarado varias veces querer deshacerse del referido obstruccionismo legislativo, y este lunes volvió a apelar a los republicanos para que dejen que la Ley Para el Pueblo siga su curso y sea discutida en el Senado.

Por su parte, el ala progresista del Partido Demócrata ha venido anunciando también su intención de querer acabar con el filibusterismo, contando apenas con una estrecha mayoría en la cámara alta y argumentando que la votación de prueba ayudaría a defender su caso. Pero como es bien sabido, encabezados por su correligionario, el senador de Virginia Occidental, Joe Manchin, el proyecto se tambalea y posiblemente esta noche el senador cambie de opnión aunque muchos lo dudan. Manchin acaba de proponer por cierto un proyecto que concede varias demandas de los republicanos.

Por ejemplo, de acuerdo con The New York Times, Manchin “se opuso a los puntos clave de la Ley original Para el Pueblo por considerarlos demasiado intrusivos en los derechos de los estados para regular sus elecciones”. Pero concedió a los republicanos su demanda de exigir un documento de identificación (Vote ID) para votar. Además, su propuesta “eliminaría un programa de financiamiento de campañas públicas… Pero preservaría otras medidas, como nuevas reglas éticas estrictas y el fin de la manipulación partidista de los distritos del Congreso o gerrymandering.

Y está la senadora de Arizona, Kyrsten Sinema así como un pequeño grupo de demócratas que se oponen también a terminar con el filibusterismo. No obstante, McConnell les acaba de contestar que no cederá en su postura obstruccionista. “Es por eso que el Senado no dará cuartel a esta desastrosa propuesta”, dijo McConnel.

Los dados están tirados. La suerte de millones de votantes para poder sufragar democráticamente es una moneda en el aire, con pocas probabilidades de ganar■

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