California se prepara para un mundo post-Roe mientras se limita el acceso al aborto en otros lugares

Mujeres en California se unen en causa común para protestar contra la prohibición al derecho al aborto. Foto: https://www.plannedparenthood.org.

Mujeres en California se unen en causa común para protestar contra la prohibición al derecho al aborto. Foto: https://www.plannedparenthood.org.

Por Rachel Bluth/CHL

Cuando el acceso al aborto peligra en todo Estados Unidos, California se prepara para convertirse en el proveedor de abortos del país.

El gobernador demócrata Gavin Newsom y líderes legislativos han pedido a un grupo de expertos en salud reproductiva que propongan políticas para reforzar la infraestructura del para el procedimiento del aborto en el estado, y prepararla para más pacientes. Los legisladores planean comenzar a debatir las ideas cuando vuelvan a reunirse en enero.

Las clínicas de aborto ya enfrentan un aumento de la demanda.

Janet Jacobson, directora médica de Planned Parenthood en los condados de Orange y San Bernardino, dijo que tres o cuatro pacientes de fuera del estado visitan sus clínicas cada día, lo que representa el doble de quienes buscaban tratamiento antes de que entrara en vigencia en septiembre la prohibición casi total del aborto en Texas.

Aunque las nueve clínicas pueden absorber ese lento goteo, esperan hasta 50 pacientes de fuera del estado a la semana si la mayoría conservadora del Tribunal Supremo elimina el derecho al aborto a nivel nacional, señaló Jacobson, quien basa su estimación en los nuevos datos del Instituto Guttmacher, una organización de investigación que apoya el aborto y los derechos de salud reproductiva.

Jacobson está contratando personal y ampliando la capacidad de citas, con la esperanza de poder satisfacer la demanda.

“Tenemos que asegurarnos de que podemos seguir atendiendo a todas nuestras pacientes de California”, expresó Jacobson. “No queremos que se queden sin citas”.

La ley de Texas prohibía casi todos los abortos después de unas seis semanas de embarazo y facultaba a los ciudadanos a demandar a cualquiera que realizara o “ayudara” a un aborto después de ese momento. El Tribunal Supremo escuchó los argumentos en ese caso el 1 de noviembre y se espera que anuncie una decisión sobre su constitucionalidad en junio. No obstante, Florida y Ohio han anunciado plantear leyes similares.

En diciembre, el alto tribunal verá otro caso de aborto con implicaciones aún más amplias, Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization, una demanda que desafía la constitucionalidad de una ley de 2018 de Mississippi que prohibía el aborto después de 15 semanas. Si el tribunal se pone del lado de Mississippi, su decisión podría anular los derechos de aborto existentes establecidos por el histórico caso Roe vs. Wade.

En caso de que eso ocurra, los expertos en derechos reproductivos predicen que 26 estados prohibirán el procedimiento por completo y los estados con protecciones más fuertes para el aborto, como California, atraerán aún más pacientes. Según datos de Guttmacher, podría haber un aumento de hasta tres mil por ciento en el número de personas que “podrían manejar a California para someterse a un aborto” cada año.

En 2017, el año más reciente del que se dispone de datos de Guttmacher, California —el estado más poblado del país por lejos— tenía más proveedores de abortos que cualquier otro estado, con 419 hospitales, clínicas o consultorios médicos que realizaban el procedimiento. Los siguientes estados con mayor número de proveedores eran Nueva York, con 252, y Florida, con 85. Los vecinos Arizona y Nevada tenían 11 cada uno. De los 862 mil 320 abortos practicados en Estados Unidos ese año, 132 mil 680, aproximadamente el 15%, se realizaron en California.

Las clínicas de Planned Parenthood en California dicen que ya atienden a unas 7 mil pacientes al año de fuera del estado y esperan un aumento, especialmente en los núcleos de viajes como la zona de Los Ángeles.

En septiembre Planned Parenthood y grupos como Black Women for Wellness convocaron el California Future of Abortion Council con el respaldo de influyentes líderes demócratas, entre ellos Newsom, la líder del Senado estatal Toni Atkins y el presidente de la Asamblea Anthony Rendon.

Atkins, que fue directora de una clínica de salud femenina en San Diego en los años 80, contó que conoció a mujeres de estados donde era difícil conseguir un aborto. Aseguró que California se ha comprometido a garantizar el acceso al aborto en el estado y fuera de él.

El consejo se centra en aumentar la financiación de los servicios de aborto, proporcionar ayuda logística y financiera a las mujeres que necesitan viajar, aumentar el número de proveedores de atención médica que realizan abortos, y fortalecer las protecciones legales.

Aumentar la capacidad podría significar autorizar a más profesionales para que practiquen abortos o destinar más recursos a la telesalud para que se pueda ver a un médico en línea que recete píldoras para un aborto médico, un servicio que los médicos californianos actualmente sólo pueden ofrecer a las pacientes en California.

Lo más importante que debería hacer el estado es solucionar la escasez de proveedores, especialmente los que realizan abortos en el segundo trimestre, que son más caros y complicados que los del primer trimestre, indicó el doctor Daniel Grossman, miembro del consejo y director del programa Advancing New Standards in Reproductive Health de la Universidad de California-San Francisco.

No es factible colocar un proveedor de abortos en cada rincón del estado, dijo Grossman. En su lugar, el consejo debería centrarse en la creación de “centros que puedan prestar servicios de aborto a un gran número de personas” en lugares de fácil acceso.

California ya tiene dificultades para ofrecer abortos a todas las personas que los solicitan, especialmente a las mujeres de bajos ingresos cubiertas por Medi-Cal, el programa de Medicaid de California. Por ejemplo, 28 condados —donde vive el 10% de las beneficiarias de Medi-Cal en edad fértil— no cuentan con centros que ofrezcan abortos a estas pacientes.

Un aborto médico, en el que se utilizan píldoras para interrumpir un embarazo cuesta a las pacientes de California un promedio de 306 dólares de su bolsillo, según un análisis del Programa de Revisión de Beneficios de Salud de California, pero no está disponible después de 10 semanas. Después, la única opción es el aborto quirúrgico, que les cuesta un promedio de 887 dólares de su bolsillo en California.

Una de las recomendaciones del consejo podría ser el aumento de la tasa que paga Medi-Cal por los abortos para que más proveedores los realicen, explicó Fabiola Carrión, miembra del consejo y directora interina de salud reproductiva y sexual del National Health Law Program.

Medi-Cal paga 354.43 dólares por un aborto en el segundo trimestre. Un estudio de 2020 en la revista Contraception encontró que los estados pagaron entre 79 y 626 dólares por un aborto en el segundo trimestre en 2017.

El aumento de las tarifas de Medi-Cal no ayudará a las pacientes que viajan desde fuera de California. Por lo general, los seguros privados no cubren los abortos fuera del estado, por lo que la mayoría de las mujeres deben afrontar el costo total, y aquellas inscritas en los programas de Medicaid de otros estados también deben pagar de su bolsillo.

Una forma de enfocar los costos es financiando el apoyo práctico, como ayudar a pagar el transporte, el cuidado de los niños, los hoteles o el tiempo libre en el trabajo, apuntó la miembro del consejo Jessica Pinckney, directora ejecutiva de Access Reproductive Justice, un fondo que ayuda a las personas para pagar los abortos.

Pinckney dijo que está trabajando con el condado de Los Ángeles para crear un fondo público para el aborto que cubra algunos de esos costos para cualquier persona que quiera abortar en el condado. Se basaría en un modelo de fondos similares mantenidos por las ciudades de Nueva York, Austin (Texas) y Portland (Oregon), y podría llegar a ser un modelo para el primer fondo estatal, auguró Pinckney.

Desde que entró en vigencia la ley en Texas, la mayoría de las texanas que buscan un aborto viajan a estados cercanos como Colorado, Nuevo México y Oklahoma, señaló Sierra Harris, subdirectora de la Red Nacional de Fondos para el Aborto. Las mujeres de esos estados, por su parte, tienen problemas para recibir atención médica y buscan citas en California.

El apoyo práctico es importante para las pacientes de otros estados, dijo Alissa Perrucci, gerente de operaciones del Centro de Opciones para la Mujer del Hospital General Zuckerberg de San Francisco, una de las cinco clínicas de aborto dentro de los hospitales de California.

La clínica de Perrucci se está centrando en la telemedicina, el asesoramiento telefónico y otras formas de ahorrar tiempo para poder añadir citas para pacientes de fuera del estado si es necesario.

Pero más plazas son inútiles si las mujeres no pueden llegar a California. La clínica ha reservado unas 10 citas para texanas desde que comenzó la prohibición del estado, pero sólo la mitad se han presentado, muchas de ellas con familia en California.

“La mayoría de las mujeres simplemente no tiene el dinero para venir aquí”, dijo. “Si la carga del aborto fuera soportada predominantemente por los ricos, entonces llegarían en avión”.

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