Ambigüedad de Biden sobre política de inmigración crea frustración en el votante

Ciudadanos latinoamericanos hacen filas enormes y muy tardadas para solicitar asilo en la frontera de Tijuana-San Ysidro. Foto: Marco Vinicio González.

Ciudadanos latinoamericanos y de otras partes del mundo hacen filas enormes y lentas para solicitar asilo en la frontera de Tijuana-San Ysidro. Foto: Marco Vinicio González.

Marco Vinicio González

La política de inmigración de la Casa Blanca ha enviado mensaje ambiguo para los electores de ambos partidos, y hasta en la más reciente reunión anual de gobernadores Biden lamentó el fracaso de su propuesta en el Senado; pero dijo que considera tomar acciones ejecutivas, sin especificar su contenido.

No obstante, ha quedado claro que el mandatario enfrenta un margen de acción acotado por el Congreso, y en cuanto a su política, “Quédate en México”, necesita también la cooperación del país vecino. El Instituto Cato sostiene que esta administración “ya ha tomado más de 120 acciones para limitar la entrada de migrantes en la frontera”, abrumada por grandes flujos, pero que “los enfoques de sólo aplicación de la ley no han funcionado”.

En lo doméstico, los votantes clave de Arizona, donde se disputa un escaño del Senado y el demócrata Rubén Gallego es puntero en esta carrera, los electores latinos se sienten “frustrados” por no saber cuál es en realidad la posición de Biden sobre la inmigración, y quieren soluciones, sumado a una falta de entusiasmo para salir a votar, dice The Washington Post.

Este sentimiento parece cundir en el electorado latino a nivel nacional, que desde las elecciones de 2020 rompió récord con 32 millones de personas auto-identificadas como latinas, elegibles para votar, según el Centro de Investigación Pew.

Además, de acuerdo con el Censo los votantes latinos representan poco más del 13 por ciento del electorado general, superando a los votantes negros elegibles por primera vez; los latinos son el grupo de votantes más grande de la nación, después de los blancos.

Y es que ¡cada 30 segundos! un latino en Estados Unidos cumple 18 años y se vuelve elegible para votar: 75 mil nuevos votantes potenciales al mes, y unos 900 mil cada año. O sea, unos 3.6 millones de latinos habrán cumplido 18 años y estarán a tiempo para votar este noviembre. Falta que sean movilizados para registrarse y luego para acudir a las urnas.

Pero los votantes latinos no son un bloque monolítico, sino un grupo increíblemente diverso, aunque muchos se han inclinado hacia el Partido Demócrata en las elecciones presidenciales durante décadas, y aproximadamente un tercio de ellos tiende a votar por los republicanos.

Respecto a la política nacional, sus números les dan el poder de votar en varios estados clave, desde Arizona hasta Pensilvania. Podría decirse que tienen el poder en sus manos para inclinar la balanza hacia una de las partes.

Según el Foro Nacional de Inmigración, Caleb Campbell, pastor principal en Desert Springs, de la Iglesia Bíblica Evangélica, un bloque general de votantes hoy por hoy inclinado más hacia los republicanos, fustigó la política de inmigración de la Casa Blanca: “Es injusto, es injusto y los ves haciendo esto para obtener beneficios políticos en ambos lados. Decepción no es una palabra lo suficientemente fuerte”.

Por su parte, el Senado de Idaho votó abrumadoramente (30 a 4) la semana pasada a favor de una resolución que pide soluciones de frontera e inmigración al presidente Biden y al Congreso. El presidente del Senado estatal Pro Tempore, el republicano de Boise, Chuck Winder declaró a la televisión local que “El presidente tiene que actuar”. Esto, luego de un informe de la Universidad de Idaho sobre la enorme importancia  que representan los trabajadores indocumentados para ese estado.

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