Trasfondo político del despliegue militar en LA

Sindicalistas se reúnen en el centro de Los Ángeles para protestar contra las políticas antinmigrantes de la administración de Trump. Foto: Alejandro Maciel.
El quinto día de protestas en el centro de Los Ángeles transcurrió con una calma tensa durante el día. Manifestantes lanzaban consignas a la Policía de Los Ángeles y a tropas de la Guardia Nacional que protegían edificios federales. Sin embargo, al caer la tarde, la tensión creció. Frente al edificio federal, los manifestantes increpaban a agentes de ICE y militares armados: “Tienen equipo antimotines, pero no hay motín”, gritaban. Un joven judío acusaba: “Ustedes están del lado equivocado de la historia”.
Ese mismo día, un juez federal negó la petición de emergencia presentada por California para bloquear el despliegue militar ordenado por Donald Trump. Aunque el juez Charles Breyer rechazó detenerlo de inmediato, dejó abierta la puerta para una nueva audiencia el jueves. El gobernador Gavin Newsom denunció: “Trump se comporta como un tirano. Enviar combatientes a las calles amenaza la esencia de nuestra democracia”.
En las calles, los manifestantes seguían creciendo en número. La Policía de Caminos bloqueó rampas de la autopista 101, donde Manuel Álvarez, ciudadano estadunidense, protestaba pacíficamente ondeando una bandera mexicana: “Estoy aquí por quienes no pueden hablar por miedo a ser deportados”. Cientos de jóvenes con banderas, bandanas y cascos se reunieron al caer la noche. Se repartían “kits de encarcelamiento” con mascarillas, gel, agua y guantes.
Por cierto que The New York Times dice hoy en su portada que “Las banderas mexicanas se han convertido en ‘carne de cañón’ republicana, pero las imágenes de manifestantes de Los Ángeles ondeando banderas mexicanas se han vuelto virales en los círculos conservadores esta semana. Muchos manifestantes dicen que están al tanto de la reacción política, pero que “no guardarán sus banderas“.
Ante el creciente caos, la alcaldesa Karen Bass anunció un toque de queda de 8 p.m. a 6 a.m. en una milla cuadrada del centro de Los Ángeles para frenar saqueos: “Hemos llegado a un punto de inflexión”, dijo, tras reportes de 23 negocios saqueados. Aclaró que las imágenes en televisión no reflejan toda la ciudad. El jefe de policía, Jim McDonnell, advirtió: “Bloquear calles y rampas es ilegal y no será tolerado”.
McDonnell informó que los arrestos aumentaron día con día: 27 el sábado, 40 el domingo, 114 el lunes y 197 el martes. El toque de queda excluye a residentes, periodistas acreditados y personas sin hogar. “Todos los demás serán arrestados”, advirtió. En cuanto entró en vigor, las autoridades realizaron arrestos masivos y desplegaron caballos y proyectiles antidisturbios para dispersar a cientos de personas que se resistían dispersarse.
Mientras tanto, Trump sugirió invocar la Ley de Insurrección, un poder presidencial que “pone en riesgo la democracia más allá de quién gane las elecciones”, dice el Centro Brennan para la Justicia. “Es fundamental que el Congreso reforme una ley anticuada que se presta fácilmente al abuso”. Y es que esta ley le permitiría al Ejército usar la fuerza dentro del país para frenar disturbios. “Si hay insurrección, sin duda la invocaría”, dijo desde el Despacho Oval. Más tarde, en un discurso en Fort Bragg, llamó “animales” a los manifestantes y los calificó como “enemigos extranjeros”.
Pero, ¿por qué esta reacción tan desproporcionada? Según analistas, el trasfondo está en el Congreso, donde se discute la polémica “Grande y maravillosa ley” de Trump, que busca más que recortes fiscales. El paquete contempla 150 mil millones de dólares para seguridad fronteriza y deportaciones, incluyendo fondos para contratar 10 mil agentes más, de ICE, y 3 mil de la Patrulla Fronteriza, además de personal de apoyo.
También incluye capacidad para detener a 100 mil migrantes al día, pagar vuelos para 1 millón de deportaciones anuales, y 46 mil millones para el muro fronterizo con México. A esto se suman 150 mil millones de dólares para el Pentágono, incluyendo 5 mil millones de dólares para apoyo militar en la frontera.
Los líderes republicanos, como el senador John Thune, aprovecharon las protestas para presionar por la aprobación: “Lo que ocurre en Los Ángeles demuestra que nuestras fuerzas del orden necesitan más apoyo”. Trump quiere que su proyecto de ley “Grande y Hermoso” llegue a su escritorio para el 4 de julio.

