Relativa calma en LA, en el segundo día de toque de queda

Soldados de la Guardia Nacional custodian el Edificio Federal en el Centro de Los Ángeles, donde nutridos grupos protestan contra lo que denominan el "abuso de poder" y "uso excesivo de la fuerza", de las autoridades federales. Foto: Alejandro Maciel.
En el segundo día de toque de queda en el centro de la ciudad, Los Ángeles vivió una jornada relativamente tranquila hasta las primeras horas de la noche, cuando agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles cargaron contra los manifestantes que se rehusaban a abandonar las inmediaciones del edificio federal.
Con caballos, bastones y gas lacrimógenos, la policía logró disolver, sin mayores problemas a los manifestantes, la mayoría jóvenes que portaban banderas y carteles exigiendo el fin de las redadas y el retiro de ICE de la ciudad.
Mientras en el centro de la ciudad se mantenía una relativa calma, las protestas contra ICE se trasladaron a otros puntos de la ciudad.
En Whittier, un nutrido grupo de personas se presentó por la noche del miércoles para protestar frente a un hotel en el que al parecer se hospedan los agentes del Servicio de Inmigración que han llegado a la región para efectuar las redadas.
Los manifestantes portaban letreros diciendo que ICE no era bienvenido en Whittier, y permanecieron en la zona hasta altas horas de la noche.
Otras zonas que tradicionalmente atraen a grandes multitudes de latinos, como la Placita Olvera, o el Distrito de la moda, en el centro de Los Ángeles, se observaban casi vacías.
Una vendedora de hot dogs en la Placita Olvera que pidió que no se publicara su nombre, dijo a Noticiero Latino que sus ventas han caído en más de un 90 por ciento desde que empezaron las redadas. Lo mismo afirmó el propietario de un restaurante de comida peruana en la avenida César Chávez. “No tenemos clientes”, dijo. “No sabemos cuánto tiempo más podremos resistir así”.
Y mientras tanto, decenas de trabajadores agrícolas del condado de Ventura, muchos de ellos inmigrantes indocumentados, huyeron de sus labores en el campo tras darse cuenta de la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
“Vimos un auto cuando estábamos al costado, el carro venía y el ICE lo estaba siguiendo”, dijo uno de los trabajadores que solicitó permanecer en el anonimato, según reportaron medios locales.
En las redes sociales han proliferado las informaciones de operativos migratorios en diferentes partes de la zona metropolitana, como Downey, Huntington Park y Santa Ana.
Por su lado el cónsul general de México en Los Ángeles, Carlos González Gutiérrez hizo un llamado a la comunidad mexicana a conservar la calma.
En un mensaje publicado en las redes sociales, González Gutiérrez confirmó que varios inmigrantes mexicanos han sido detenidos, por lo que ofreció orientación legal y apoyo consular.
Y dijo además que por instrucción de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el consulado activó sus protocolos de atención, lo cual le permite tener acceso a los centros de detención.
“Como lo establece el derecho internacional, hemos tenido pleno acceso para poder entrevistar a todos los mexicanos detenidos”, expresó.
En su mensaje, el cónsul llamó a familiares y conocidos de personas detenidas en las redadas a comunicarse al Centro de Información y Asistencia a personas mexicanas, que opera las 24 horas del día en el número 520-623-7874.
En el frente político, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass en conferencia de prensa calificó de mentira la narrativa promovida por el presidente Donald Trump.
Bass estuvo acompañada por alcaldes y concejales del sur de California, quienes condenaron las redadas migratorias. Arturo Flores, alcalde de Huntington Park, criticó el despliegue de fuerzas militares en barrios de inmigrantes, calificándolo de “teatro político”.
Mario Trujillo, del Consejo Municipal de Downey, denunció allanamientos en lugares públicos como Home Depot y LA Fitness.

