Redadas y aulas vacías

En la marcha de Los Ángeles, cuando todavía reinaba la calma en la protesta y antes que se desatara la represión de las autoridades cuando se acercaba el toque de queda. Foto: Rubén Tapia.
Un nuevo estudio de la Universidad de Stanford revela algo alarmante: las redadas migratorias están empeorando la crisis de ausencias escolares en Estados Unidos, y no sólo entre hijos de inmigrantes. Padres de todas las nacionalidades —incluidos ciudadanos— están dejando de enviar a sus hijos a la escuela por miedo. ¿La razón? El temor a la presencia de agentes migratorios cerca de los planteles educativos de los niños.
Maestros de todo el país están levantando la voz. Los efectos de las redadas, dicen, van mucho más allá del ámbito legal: están impactando directamente la educación. Según el estudio, tras operativos de deportación, muchos padres optaron por dejar a sus hijos en casa, interrumpiendo el aprendizaje no sólo de ellos, sino de sus compañeros también.
Aunque aún no hay cifras nacionales unificadas, los datos recabados por el estudio en cinco distritos escolares del sur del Valle Central de California, por ejemplo —que atienden a más de 100 mil niños— muestran una tendencia preocupante. La mayoría de los estudiantes son latinos, muchos hijos de trabajadores agrícolas. Y aunque las escuelas no preguntan el estatus migratorio, se sabe que muchas familias son de estatus mixto. Estos trabajadores, por cierto, son clave en el suministro nacional de frutas, verduras, granos y nueces.

Durante las primeras horas de la movilización nacional, No Kings, en la ciudad de Los Ángeles el sábado 14 de junio de 2025. Foto: David Mancillas.
¿Qué dicen algunos números más recientes?
- Condado de Santa Clara, California: Desde febrero de 2025, el ausentismo se duplicó. Cada mes, cerca de 10,000 alumnos faltan a clases en sus 31 distritos escolares. Aproximadamente el 60 por ciento de ellos tienen al menos un padre inmigrante.
- Aurora, Colorado: En algunas escuelas del área metropolitana de Denver, el ausentismo alcanzó un impresionante 80%, poniendo en riesgo la financiación estatal, ya que muchos estudiantes no pudieron presentar los exámenes requeridos.
- Distrito Escolar de Los Ángeles (LAUSD): Desde enero, maestros han notado una caída del 8% al 10% en la asistencia, especialmente en escuelas cercanas a lugares donde se han reportado operativos del ICE.
Un estudio de la UCLA aporta cifras clave: el 58% de los encuestados observó un aumento en el ausentismo por miedo a redadas en sus barrios. Además, el control migratorio incrementa la posibilidad de que los niños de 6 a 13 años repitan el año escolar en un 14%, y en un 18% para los de 14 a 17 años.
Los datos no mienten. El estudio liderado por Thomas S. Dee, profesor de educación en Stanford, identificó un aumento del 22% en las ausencias justo en los días que ocurrieron redadas.
Y la situación no se detiene ahí. Esta semana, el gobierno desplegó fuerzas como LAPD, Guardia Nacional, marines, el FBI y otras agencias federales en Los Ángeles, para contener las protestas contra las deportaciones. A pesar de los esfuerzos del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, LAUSD, por asegurar que las escuelas son espacios seguros, muchas familias prefirieron no arriesgarse. Otros estudios apuntan a que estas garantías no han sido suficientes para contrarrestar el miedo.
El profesor Dee revisó datos de asistencia de tres años y encontró que en enero y febrero, después del inicio de la “Operación Devolver al Remitente”, una iniciativa de la Patrulla Fronteriza que ha generado gran preocupación en las comunidades inmigrantes. Desde su implementación en enero de 2025, esta operación ha provocado un aumento significativo en la deserción escolar debido al temor de los padres a las redadas migratorias. Desde entonces, ha sembrado miedo en comunidades enteras. Se han reportado arrestos de jornaleros y trabajadores agrícolas en lugares tan cotidianos como estacionamientos, templos, cortes, gasolineras y tiendas como Home Depot, además de los sitios de trabajo.
Este fenómeno refleja algo profundo: el miedo está vaciando las aulas. Y aunque las escuelas no colaboran con autoridades migratorias y tienen protocolos para proteger a los estudiantes, la percepción de peligro sigue pesando más que las garantías.
Las redadas migratorias no sólo separan familias. También están dejando pupitres vacíos, frenando aprendizajes y creando cicatrices invisibles en miles de niños en todo el país.

