Primas en alza, millones en riesgo

En la marcha "Hands Off" del 5 de abril de 2025 en la ciudad de Nueva York, muchas personas mayores expresaron su preocupación por las amenazas para liquidar Medicare y Medicaid, de los que dependen aproximadamente 68 millones de personas en Estados Unidos, lo que representa alrededor del 20% de la población del país. De esos, 89.3% tienen 65 años o más. También está amenazado el Seguro Social. Foto: Marco Vinicio González.
De 15 a 20 millones de personas en Estados Unidos podrían perder su cobertura médica en los próximos años debido a recortes en Medicaid y al aumento de los costos de los planes del mercado de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA). Las estimaciones provienen del análisis de la Congressional Budget Office, la Kaiser Family Foundation y el Center on Budget and Policy Priorities.
Paula Andalo, editora en español de KFF Health News, explicó a Línea Abierta que dado que “las primas del seguro se han duplicado, triplicado y hasta cuadruplicado”, es preciso empezar por tomar decisiones. “Tienen que decidir si todos los miembros de la familia tienen o no cobertura, para mantener, por ejemplo, a la persona con diabetes y sacar de la póliza a la persona que es más sana”.
Se refirió también a los planes catastróficos, “que son planes de salud que se venden por fuera de los mercados de seguros y que habitualmente se utilizan para menores de 30 años”, porque la persona joven “es en general saludable”. Y porque tienen las primas mensuales más bajas, “pero tienen deducibles y costos de bolsillo muy altos”.
Aún así, “ofrecer este tipo de planes de seguro a la población general, digamos a las familias, a los adultos es un enorme riesgo; porque estos planes no tienen todas las premisas que tienen las coberturas de los mercados de ACA”. Pero están los deducibles que tiene que pagar el paciente, afirma Andalo, “hasta que la aseguradora empieza a pagar, lo que pueden ser miles y miles de dólares y para una persona por ejemplo con una afección crónica como diabetes, colesterol alto, hipertensión…”. Aunque existen alternativas, señala Paula Andalo, que se pueden explorar.
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