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Nuevo rumbo de la EPA deja la salud fuera de la ecuación

Por Marco Vinicio González
Publicado 24 enero, 2026

Planta petroquímica en Baytown, Texas. La ciudad está rodeada de instalaciones como esta, donde se concentra parte de la industria que emite contaminantes al aire. Foto: Mariana Pineda.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) dio un giro regulatorio para priorizar los costos de la industria sobre los beneficios para la salud pública, debilitando normas de emisiones. El cambio busca reducir regulaciones que el gobierno considera “un obstáculo al crecimiento económico”. 

 ¿Qué se espera para la salud pública bajo esta nueva política?

 José Pablo Ortiz-Partida, científico del clima y miembro de la Unión de Científicos Conscientes, señaló en Línea Abierta que las consecuencias de la nueva regla “podrían ser perjudiciales para la salud de los estados”. Mantener el cálculo de los costos para la industria, agregó, “hace que las regulaciones parezcan menos justificadas y más costosas. El problema es que ahorita es sólo una de las regulaciones, aunque parece que va a ser una tendencia de la nueva administración para calcular los costos”.

Según el experto, la administración Trump “está desconectada completamente de mucha de nuestra gente. No tienen una gran cantidad de familiares con problemas de asma, problemas de contaminación, de enfermedades cardiopulmonares…”. Y esos son los más vulnerables. “Los grupos que viven cerca de las industrias, las plantas de energía de combustibles fósiles”. Además, sostiene, “muchas de las familias afectadas pertenecen a comunidades con menos información sobre la calidad del aire y menos recursos para mejorar la calidad del aire dentro de sus hogares”. 

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 Ortiz-Partida afirma que las tasas más altas de problemas de salud se dan en la población migrante, los latinos y la clase trabajadora. “Porque nuestras comunidades viven y trabajan en estas zonas con mayor exposición a la contaminación”. Además, muchos de sus empleos “requieren trabajo al aire libre, donde es peor la calidad del aire. Entonces, lo que sucede es que lo que se ahorran las empresas lo pagan las comunidades con enfermedades”.

 Al parecer, se revierten logros ambientales “porque, según la misma EPA, en las últimas décadas han disminuido considerablemente los niveles de contaminación gracias precisamente a los controles de las emisiones, que han sido más estrictos”, subraya el entrevistado.

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