Su cuerpo, sus fronteras

Ilustración: María José Mesías - Pepa Ilustradora
Florida y Texas se han convertido en laboratorios de las restricciones a la salud reproductiva en Estados Unidos. En ambos estados, las prohibiciones al aborto se combinan con desiertos de atención materna, falta de especialistas, largas distancias y barreras económicas, lingüísticas y migratorias que limitan el acceso a cuidados esenciales.
Para las latinas, muchas de ellas inmigrantes o sin seguro médico, estas políticas no solo condicionan si pueden interrumpir un embarazo, sino también la atención que reciben durante la gestación. En ambos estados, la justicia reproductiva depende cada vez más de los recursos individuales y del estatus migratorio.
Su cuerpo, sus fronteras: Florida.
Desde que la Corte Suprema anuló Roe v. Wade en 2022, el aborto ocupa el centro de la agenda política en Florida. Desde 2024, una ley prohíbe el procedimiento tras las seis semanas de embarazo, con excepciones limitadas. Esto se traduce en que, según datos oficiales, los abortos realizados en el estado disminuyeron en casi un 50%.
Pero las restricciones forman parte de un problema mayor. Más de un millón de latinas en edad reproductiva viven en Florida; casi la mitad son madres, 40% carece de seguridad económica y 5% vive con alguna discapacidad. En casi el 20% de los condados es difícil encontrar especialistas para madres y bebés, y el 91% de los hospitales rurales —la cifra más alta del país— no ofrecen servicios de obstetricia y ginecología.
En zonas rurales del sur, como Immokalee, una comunidad agrícola conocida como la “capital del tomate de Estados Unidos”, solo una clínica ofrece atención materna. Además, no hay equipos de ecografía para evaluar el desarrollo fetal o detectar complicaciones.
Para las inmigrantes existe otra barrera. Desde 2023, los centros médicos pueden preguntar por el estatus migratorio, una medida que ha incrementado el miedo a la detención, la deportación y la separación familiar, por lo que muchas evitan incluso solicitar atención básica.
Mientras estos servicios desaparecen, Florida destina casi 30 millones de dólares anuales a decenas de “crisis pregnancy centers” que, sin ser centros médicos, operan con supervisión limitada y han sido señalados por difundir desinformación sobre salud sexual y reproductiva. Florida es una ventana donde se observa, por un lado, la imposibilidad de tomar decisiones informadas y, por el otro, una serie de bloqueos para acceder a salud.
Créditos:
Dirección editorial, producción y reportería: Desirée Yépez
Asistencia producción de campo: Tamoa Calzadilla
Mezcla de sonido: Rubén Tapia
Su cuerpo, sus fronteras: Texas.
Texas ha servido durante décadas como un laboratorio para medir hasta dónde pueden llegar las restricciones a los derechos reproductivos. Casi veinte años antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos eliminara en 2022 la protección constitucional al aborto, el estado ya aplicaba leyes que reducían progresivamente el acceso a la justicia reproductiva.
En este territorio fronterizo, uno de los más extensos del país, viven casi tres millones de latinas en edad reproductiva. Muchas son inmigrantes y, paradójicamente, salir, viajar o mudarse puede resultar impensable. Entre la población inmigrante, se estima que cuatro de cada diez mujeres no tienen documentos. En un contexto de más detenciones, redadas y muertes bajo custodia migratoria, buscar atención médica puede implicar riesgos adicionales.
Desde que la Corte Suprema anuló el derecho constitucional al aborto, médicos del Valle reportan un aumento de embarazos de alto riesgo. Antes de la prohibición casi total, las latinas concentraban la mayoría de los abortos del estado. Tras las restricciones, una investigación de la Universidad de Houston encontró que su tasa de natalidad aumentó en más del 5%.
La situación es especialmente crítica en el Valle del Río Grande, una de las rutas de cruce más transitadas y vigiladas entre Estados Unidos y México. Allí, entre el 27% y el 43% de las mujeres que pueden quedar embarazadas no tienen seguro médico.
Según el National Women’s Law Center, más de 320 mil latinas en Texas viven en desiertos de atención materna y más de 200 mil están en condados con escaso acceso al aborto. En la práctica, esto limita su derecho a decidir si tener hijos, cuándo tenerlos y a recibir cuidados seguros durante el embarazo.
Créditos:
Dirección editorial y edición: Desirée Yépez
Producción y reportería: Mariana Pineda
Mezcla de sonido: Rubén Tapia
Su cuerpo, sus fronteras es una producción de Radio Bilingüe, realizada con apoyo del Pulitzer Center

