Menores migrantes tendrán abogado en su defensa

"4th of July from South Border", de Felipe Galindo Gómez, "Fego". La pieza de la 'discordia', un menor llegando a la frontera y viendo por encima hacia 'el otro lado'. Foto: cortesía del artista.
La Administración Trump debe reanudar la asistencia legal para menores indocumentados que llegan solos a la frontera. Así lo decidió un juzgado federal el pasado 7 de abril, anulando temporalmente la orden de la Casa Blanca que obligaba a miles de niñas y niños a defenderse solos en sus casos de asilo. Este servicio es crucial para evitar que más de 26 mil niñas y niños pierdan su representación legal ante las cortes de inmigración.
La jueza argumentó que la decisión de la Casa Blanca podría violar la ley federal de 2008 sobre la protección de niños migrantes no acompañados, así como la ley de protección de víctimas de tráfico. La orden abre la puerta a una decisión definitiva en las próximas semanas.
¿Qué pasa con estos menores cuando no tienen defensa legal?
Sergio Pérez, director ejecutivo de The Center for Human Rights and Constitutional Law en Los Ángeles, explicó en Línea Abierta, que “ningún niño o niña puede estar en corte migratoria sin abogado. Eso quiere decir que han perdido ya desde el principio del proceso”. En ese sentido, la orden judicial, en sincronía con la ley, protege el derecho al abogado. Es decir: a una defensa justa. “No vale nada un derecho escrito en la página si una persona no puede recibir los beneficios. Sin recursos, esa ley está muerta”, afirmó.
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Sobre los riesgos de que niñas y niños enfrenten estos procesos sin representación legal, Sergio Pérez explicó que, sin un abogado, pueden ser presionados a renunciar a sus derechos sin comprender el proceso. “Eso quiere decir que no van a tener la facilidad de entender cómo proteger sus derechos.” De hecho, la prensa ha reportado casos de menores que llegaron en carriola para comparecer ante un juez.
Pérez también señaló que se trata de una población diversa y en condiciones muy difíciles; muchos de estos menores son provenientes de contextos de violencia, pobreza o desplazamiento. “Han huido de situaciones horribles. A veces, guerra, falta de comida… y luego el rumbo hacia los Estados Unidos ha sido algo traumático”.
Ante la posibilidad de que la representación legal se cubra únicamente mediante trabajo pro bono, el experto advirtió que no resulta viable en la práctica. Además, impactará en las características del sistema migratorio. “Va a ser un sistema grande y abusivo. Va a resultar en la deportación ilegal de muchos, muchos niños muy rápidamente”.
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