Leve baja en sobredosis, pero la crisis continúa

Joven que forma parte de un movimiento contra la guerra contra las drogas, expresa su rechazo en Nueva York a estas políticas represivas contra los consumidores. Foto: De la página web de la Drug Policy Alliance.
Autoridades sanitarias y datos de los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC) muestran una reciente disminución en las muertes por sobredosis en Estados Unidos y en algunas zonas de California. Atribuyen el descenso principalmente a un mayor acceso a la naloxona, a medicamentos para tratar la adicción y a programas de reducción de daños, de acuerdo con la Alianza para las Políticas sobre las Drogas (The Drug Policy Alliance).
Especialistas advierten, sin embargo, que no hay por qué “echar las campanas al vuelo”, pues la crisis sigue siendo grave. Señalan además que después de más de dos décadas de una epidemia que ha cobrado la vida de cientos de miles de personas, comienzan a aparecer señales moderadas de mejora.
Datos recientes indican que las muertes por sobredosis disminuyeron aproximadamente 27 por ciento entre 2023 y 2024 a nivel nacional. Aun así, el número de fallecimientos sigue siendo alto: entre 70 mil y 80 mil personas anualmente en promedio durante el último lustro.
Organizaciones como la Alianza para las Políticas sobre las Drogas atribuyen parte de este descenso al acceso ampliado a la naloxona, un medicamento que puede revertir las sobredosis de opioides si se administra a tiempo. Afirman que también ha influido la expansión de tratamientos para el trastorno por consumo de opioides, como metadona y buprenorfina, que reducen el deseo de consumir y el riesgo de muerte.
Aunque California registra tasas menores a las de algunos estados del este, el problema sigue concentrándose en regiones como el Valle Central, donde comunidades rurales tienen menos acceso a servicios de salud. Condados como los de Fresno, Kern, San Joaquín, Stanislaus, Tulare y Merced han sido especialmente afectados, en particular entre trabajadores agrícolas y poblaciones con menor o ninguna cobertura médica. En algunos casos, el origen del problema de las adicciones es el dolor provocado por faenas excesivamente rudas, como la agricultura, y las dificultades de acceder a atención médica ya sea por razones económicas o por falta de cobertura de salud, así como por vivir en áreas apartadas de los centros urbanos o lejos de las facilidades públicas de salud.
Investigaciones académicas han documentado que las muertes por opioides entre latinos de California comenzaron a aumentar a partir de 2017 impulsadas en gran medida por la irrupción del fentanilo en la escena -un opioide sintético mucho más potente que la heroína-. Antes de ese año, las tasas se habían mantenido relativamente estables, dicen.
En el Valle Central, estimaciones basadas en datos de condados sugieren que entre 900 y mil 200 personas han muerto anualmente por sobredosis en los últimos cinco años. Los latinos representan aproximadamente entre el 40% y el 50% de esas muertes, lo que equivale a entre 400 y 550 fallecimientos por año dentro de esta comunidad, especialmente por el fentanilo.
Los Informes sobre dependencia de drogas y alcohol (Drug and Alcohol Dependence Reports) afirmaban en su oportunidad que las tasas de mortalidad por sobredosis de opioides se habían mantenido estables, pero también señalaban que la irrupción del fentanilo después de 2016 impulsó dramáticamente al alza dichas tasas de mortalidad entre latinos del valle.
El aumento de las muertes por sobredosis de por sí se había venido intensificando desde finales de la década de 2010, cuando el fentanilo comenzó a dominar el mercado ilegal de las drogas. Durante la pandemia de COVID-19, el problema se agravó debido al aislamiento social y las interrupciones en tratamientos.
Pero la buena noticia es que en los últimos años han aparecido señales de estabilización. Los CDC reportaron que las muertes por sobredosis disminuyeron después del pico histórico registrado en 2022-2023, cuando el país superó las 110 mil muertes ese año. En el periodo más reciente esa cifra se redujo a alrededor de 87 mil fallecimientos en promedio.
Funcionarios de salud de California también han señalado indicios de descenso en algunas áreas durante el último año, coincidiendo con la expansión de programas que distribuyen naloxona —conocida por su marca comercial como Narcan— y con mayores recursos para el tratamiento de adicciones.
Aun así, los especialistas advierten que estas mejoras no significan el fin de la crisis. Las muertes siguen siendo más altas que antes de la pandemia y el fentanilo continúa presente en la mayoría de los casos. Por ello, las autoridades de salud de esos condados y del estado de California insisten en mantener el monitoreo constante y fortalecer las políticas de prevención y tratamiento, que por lo visto están dando resultados.

