El Impuesto de ICE que todos pagamos

Campesinos mexicanos y centroamericanos que trabajan en campos agrícolas de Yakima, Washington, son algunos de los más afectados en su salud y con menos ayuda por temor a ser deportados. Foto: https://yakimadiocese.org
La campaña de detenciones y deportaciones del gobierno de Donald Trump no sólo separa familias y cobra vidas. También reduce la fuerza laboral en sectores económicos cruciales y provoca un alza de precios en bienes y servicios, lo que un nuevo reporte de America’s Voice describe como “el impuesto de ICE”, y es cuantificable.
Según el informe, “los precios están subiendo más rápidamente en las categorías que más dependen de la mano de obra inmigrante”.
El reporte se basa en un análisis de los economistas Robert Lynch y Michael Ettlinger, de la firma Economic Insights and Research Consulting, del índice de precios al consumo que encontró que “durante los doce meses que finalizaron en junio de 2026, los precios básicos (excluyendo los alimentos y la energía) subieron un 2.6%, pero los bienes y servicios que requieren mucha mano de obra inmigrante registraron alzas muy superiores a esa cifra”.
Las alzas fluctuaron entre el 6.3% y el 32.1%. Por ejemplo, “la lechuga subió un 32.1%, la fruta en conserva un 7.9%, los cítricos frescos un 6.3%, las manzanas un 7.1%, el cuidado asistido a domicilio un 10.7%, la jardinería un 10.8%, y la leche un 9%”.
Desde que Trump asumió su segundo mandato, intensificó una violenta campaña de controles migratorios. Esto ha ido reduciendo la población inmigrante y trabajadora, y a consecuencia la fuerza laboral estadunidense mediante deportaciones, autodeportaciones, la cancelación en masa de permisos de trabajo, los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS), y otras iniciativas para reducir tanto la inmigración autorizada como la indocumentada.
Esto a su vez impacta sectores de la economía que dependen de la mano de obra inmigrante e indocumentada. En la agricultura, 68% de los trabajadores son inmigrantes, poco más de 4 en cada diez de ellos (42%), indocumentados. Y una proporción similar ( 39.8%) de los cuidadores a domicilio son inmigrantes, aproximadamente 220 mil; en la jardinería, 39% de los trabajadores son inmigrantes, una cuarta parte de estos (24%), indocumentados. Otro sector que se ha visto afectado es el de la construcción, donde 1 en cada 4 (26%) de los trabajadores son inmigrantes y la mitad de ellos, indocumentados.
Según el reporte de America’s Voice, “la construcción se está estancando y las viviendas nuevas son más caras, precisamente donde la mano de obra inmigrante es más escasa”.
“Los estados y las regiones que más dependen de los trabajadores inmigrantes de la construcción están experimentando descensos en el empleo, una caída en las licencias de construcción, y un aumento en los precios de las viviendas nuevas, mientras que las regiones menos dependientes (de mano de obra inmigrante) registran crecimiento”, agrega el reporte.
Por ejemplo, en el Oeste del país, donde el 25% de la fuerza laboral está compuesta por inmigrantes, el precio de las viviendas nuevas aumentó un 8.2%. Y en el Noreste, donde el 23% de la fuerza laboral es de origen extranjero, el precio de las viviendas nuevas aumentó un 15.4%. Y en el Sur y el Medio Oeste, con menos inmigrantes en su fuerza laboral, el precio de las viviendas nuevas se mantuvo estable.
También se pierden puestos de trabajo ocupados por estadunidenses porque los operativos reducen la actividad económica en empresas y negocios y eso resulta en despidos, eliminación de plazas y reducciones salariales. Según el reporte, “un análisis de los datos de nóminas de cientos de ciudades estadunidenses reveló que la oleada de medidas de control de 2025 supuso la pérdida estimada de 668 mil puestos de trabajo, con una estimación que oscila entre el límite conservador y el límite superior de entre 51 mil y 297 mil de esos puestos ocupados por trabajadores nacidos en Estados Unidos”.
“Donde ICE interviene, las economías locales se contraen para todos”, dice el análisis. Un estudio de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, encontró que cuando las operaciones de ICE se extienden a una zona metropolitana, el gasto de los consumidores se sitúa en un 6.2% por debajo de lo normal, y la frecuencia de visitas a los comercios, en un 2.7% por debajo de lo normal en el negocio medio, semana tras semana”.
“Si se extrapola a toda la economía, eso supone aproximadamente 8 mil 100 millones menos visitas de clientes, y entre 3 mil y 14 mil millones de dólares en gasto perdido en un solo año, agrega el reporte; y “el daño recae con mayor dureza sobre las pequeñas empresas independientes”.
En resumen, la campaña de detenciones y deportaciones de Trump, ha reducido la fuerza laboral estadunidense bajo la falsa premisa de que están removiendo criminales, pero son trabajadores en sectores esenciales y su ausencia hace que los precios de bienes y servicios se disparen. Es el impuesto de ICE que todos pagamos.
Maribel Hastings
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@maribelhastings

