Cuba resiste a pesar de extrema presión de Washington

Automóviles estacionados ahorran combustible en Cuba, y han sacado las bicicletas para transportarse. Foto: Antígona Martínez.
Cuba enfrenta una amenaza política y económica creciente por parte de la administración Trump, que ha intensificado sanciones financieras, bloqueos al envío de petróleo y presión diplomática para forzar un cambio de régimen. El impacto se siente en la economía, la disponibilidad de energía y el acceso a bienes esenciales. Mientras tanto, la ONU ha advertido sobre un posible agravamiento humanitario si se mantiene el bloqueo energético.
Desde La Habana, Mitchell Valdés Sosa, director ejecutivo del Centro de Neurociencias de Cuba, ofreció a Línea Abierta una mirada desde dentro. “Estamos operando en condiciones de mucha restricción energética, lo que quiere decir que algunas horas del día no tenemos electricidad, pero bueno, hemos reorganizado la vida para poder seguir”.
Señala que la población se ha adaptado. “El país se ha reajustado rápidamente. Venimos con dificultades energéticas del año pasado y ahora, con la decisión de Estados Unidos de intentar impedir que llegue el petróleo a Cuba, la situación se agravó; pero el país y la gente se han venido preparando”.
El científico explica que los centros de trabajo han implementado modalidades de trabajo remoto, recordando que “la realidad del Covid nos sirvió de ensayo”. También describe estrategias cotidianas para enfrentar la escasez de combustible. “Hemos reorganizado los transportes eléctricos porque lo que falta es el combustible, pero todavía se genera suficiente electricidad por distintos medios, incluido un parque creciente de paneles solares. Los que tienen motos y carros eléctricos recogen a otros colegas para seguir trabajando”.
Para Valdés Sosa, la vida en Cuba no se ha paralizado. “La vida no se interrumpirá; se ha hecho difícil, pero ni se ha interrumpido ni hay un espíritu de derrota en la población… porque es una agresión más de Estados Unidos hacia Cuba”.
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Fachada del Ministerio del Interior (MININT), Plaza de la Revolución José Martí, La Habana, Cuba. Foto: Antígona Martínez.
Frente a las declaraciones de Trump, que califican a Cuba como “un Estado fallido”, el neurocientífico rechaza enfático esa caracterización. “Cualquier país que hubiera estado sometido a la décima parte de las sanciones que ha tenido Cuba hubiera entrado ya en un caos social. Un Estado fallido no logra mantener los servicios sociales, la educación y la vida funcionando con normalidad”.
Recuerda que acusaciones similares surgieron durante la pandemia. “Dijo que iba a mandar las vacunas para el covid, pero sólo si las distribuirían organizaciones que no eran el gobierno”. Y destaca que el sistema de salud cubano permitió inmunizar a “casi el 99% de los niños con las vacunas necesarias para prevenir enfermedades graves en la infancia”.
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