Comunidad fronteriza litiga contra el muro

La frontera entre Tijuana, México, y San Ysidro, California, cuenta con un muro fronterizo doble, de unos 10 metros de altura. Foto: Marco Vinicio González.
La comunidad de Presidio, Texas, de apenas 3 mil 200 habitantes, se ha convertido en el epicentro de una batalla legal contra los planes del gobierno federal de construir un muro fronterizo en la región. La comunidad sostiene que el proyecto, que se pretende ejecutar a toda prisa y sin el debido proceso, pone en riesgo el sistema de diques que la protege de inundaciones repentinas, un peligro climático que ya ha demostrado ser devastador en Texas.
Líderes de la zona arguyeron recientemente ante un tribunal federal el argumentó de que se comprometería la infraestructura de contención, generando graves inundaciones y afectando directamente a la población. Por su parte, el gobierno federal sostiene que tiene autoridad para eximirse de múltiples regulaciones ambientales, arqueológicas y de ingeniería, para acelerar la obra en su objetivo de reducir a cero el cruce irregular de personas en la frontera sur. Pero los abogados del distrito han señalado que el gobierno eludió una ley clave que exige solicitar permiso al Cuerpo de Ingenieros del Ejército antes de construir sobre -o cerca de- estos diques.
En entrevista con Línea Abierta, el alcalde de Presidio, John Ferguson denunció que el gobierno federal ha eliminado de facto varias leyes de protección para avanzar con la construcción de más de 100 millas de muro en la región de Big Bend.
“Ellos quieren construir el muro, es una porción de la frontera, como más de 100 millas, sin leyes”, dijo Ferguson, contrastando la exigencia que a su ciudad sí se le aplica para obras de infraestructura básica, como líneas de agua o drenaje.
La disputa no sólo es técnica, sino existencial, según Ferguson. “El diseño del muro puede afectar de una manera muy mala a la comunidad de Presidio porque puede causar inundaciones por el diseño de este muro, que está siguiendo el cauce del Río Grande”, señaló.
Aunque el gobierno insiste en que aún no hay un plan definitivo sobre la ruta exacta, el alcalde explicó que la premura busca impedir cualquier obstáculo legal. “No quieren dar oportunidad de que nosotros podamos poner un obstáculo, o algo”, dijo. “Entonces, en este caso del muro, ellos están pensando poner el muro dentro del dique y arriba. Pero hay otra posibilidad… ahora hay mucha confusión, no hay transparencia”.
La lucha de la comunidad de Presidio se inscribe en un contexto más amplio de resistencia en la región de Big Bend, donde la construcción del muro no sólo afecta la seguridad física, sino que amenaza vestigios históricos y sagrados. Ferguson recordó que esta zona fronteriza es “una comunidad que tiene miles de años, donde estaban seres humanos, los indígenas de años, años atrás, en muchos sitios”.
Así hizo referencia a lugares como el sitio de la masacre de Porvenir (1918) y la iglesia católica de Ruidosa.
El alcalde celebró que el gobernador de Texas Gregg Abbott se pronunciara en contra del muro en el Parque Nacional Big Bend, aunque advirtió que “una pausa no implica que no vamos a hacer el proyecto… pues es nada más una pausa”.
Finalmente, a pesar del poderío federal, Ferguson dejó clara su determinación como alcalde y líder:
“Ellos pusieron la demanda, y el gobierno dice, ‘Oh, ustedes quieren usar una ley. Okay, vamos a quitar esa ley también’. Entonces, es casi imposible ganar contra el gobierno federal. Pero de todas maneras, vamos a continuar en la lucha. Vale la pena continuar con esta lucha”.
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