Abruptos recortes ponen en riesgo la salud pública

Eastos recortes de la administración Trum al campo de la salud podrían afectar y hasta despedir a muchos medicos que dan por ejemplo seguimiento a enfermedades crónicas como el cáncer. Foto: unsplash.com/photos/man-in-white-dress-shirt-holding-black-tablet-computer-NSBxHRFCvzc
El gobierno federal de Estados Unidos ha anunciado la cancelación de aproximadamente 12 mil millones de dólares en subvenciones destinadas a los departamentos de salud estatales. Se trata de fondos federales asignados durante la pandemia de COVID-19 para actividades esenciales como el seguimiento, prevención y control de enfermedades infecciosas, así como para servicios de salud mental y tratamiento de adicciones.
La eliminación de estas subvenciones afectará significativamente a los hospitales estatales y otros proveedores de atención médica, ya que muchos de estos fondos sostenían programas esenciales para la salud pública.
Según MarketScreener, “en Lubbock, Texas, se han detenido trabajos financiados por tres subvenciones que apoyaban la respuesta a un brote creciente de sarampión”. Además, señala que estados como Washington, Nueva York e Illinois enfrentan pérdidas millonarias que “podrían resultar en la reducción de personal y servicios críticos”.
Funcionarios estatales y legisladores han criticado duramente esta medida, argumentando que socava la capacidad de los estados para proteger a las familias de enfermedades infecciosas y para brindar servicios de salud mental y tratamiento por consumo de sustancias. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul ha prometido luchar “con uñas y dientes” contra estos recortes federales, según la fuente.
En resumen, la cancelación de estas subvenciones federales representa un desafío significativo para los hospitales estatales en Estados Unidos, poniendo en riesgo programas vitales y la salud de las comunidades que dependen de ellos, comunidades de trabajadores entre las que se hallan los latinos.
Las partidas canceladas estaban siendo utilizadas para “el seguimiento de enfermedades infecciosas, servicios de salud mental, tratamiento de adicciones y otros problemas de salud urgentes”, dice The New York Times. Para los departamentos de salud estatales, que ya operan con presupuestos ajustados y sin embargo luchan contra “demandas competitivas de enfermedades crónicas, infecciones resurgentes, como la sífilis y amenazas emergentes como la gripe aviar”; estos recortes de la administración federal afectarán principalmente a los más vulnerables. “No se podrán realizar actividades adicionales ni incurrir en costos adicionales relacionados con estos fondos”, indicaron los avisos del gobierno.
El panorama que se presenta es pues, preocupante. Este martes, “algunos departamentos de salud estatales se preparaban para despedir a decenas de epidemiólogos y científicos de datos. Otros, como Texas, Maine y Rhode Island, aún analizaban el impacto de los recortes antes de tomar medidas”, reporta la fuente.
Afirma que en diversas entrevistas, funcionarios de salud estatales predijeron que miles de empleados de departamentos de salud y trabajadores contratados podrían perder sus empleos en todo el país. Algunas estimaciones indican que “hasta el 90 por ciento del personal de ciertos equipos de enfermedades infecciosas podría verse afectado”.
La noticia de estos recortes, reportada inicialmente por NBC News, señala que las subvenciones discontinuadas incluyen alrededor de 11 mil 400 millones de dólares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), así como aproximadamente mil millones de dólares de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA).
Las subvenciones de SAMHSA estaban programadas para expirar en septiembre, pero algunas subvenciones de COVID de los CDC debían durar hasta 2026 y 2027, concluye el Times.