Reducir salario a trabajadores H2A: renegociación T-MEC

Trabajadores inmigrantes con visa H2-A fueron captados trabajando en la recolección de ajo en unos campos en el delta Sacramento-San Joaquín, en el condado de San Joaquín, California. Foto: Cortesía.
Este verano se iniciaron las negociaciones para revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Las discusiones incluyen los programas de trabajadores mexicanos huéspedes, muchos de ellos indígenas, que cada año trabajan principalmente en los campos agrícolas de Estados Unidos. Académicos aseguran que durante las revisiones, los empleadores están presionando para disminuir las prestaciones laborales. Araceli Martínez platicó con ellos y con un trabajador, y nos presenta su reporte desde Los Ángeles, California.
Esto es una transcripción del audio
“Soy indígena de la zona purépecha”
Desde 2014 Jesús, quien pidió no revelar su nombre real, ha venido desde México a laborar cada año a los campos de California. Fue su padre quien le enseñó el camino para trabajar en EU con la visa H-2A, programa que conoció por medio de las iglesias en Michoacán.
“Mi papá fue el que empezó a escuchar y fue el que nos avisó, están necesitando gente; él fue el que empezó a venir en 2007”.
En 2024 se cumplieron 50 años del programa de trabajadores agrícolas. Y según Gaspar Rivera-Salgado, director de proyectos en el Centro Laboral de la UCLA, en el año fiscal 2025 se otorgaron más de 398 mil visas de trabajo, principalmente para cinco estados: Carolina del Norte, Georgia, Florida, Washington y California. Se trata entonces de un programa sumamente importante para la agricultura estadunidense; tan sólo en California, de 2013 a 2023 se ha incrementado como diez veces.
“En el año 2013 había un total de 4 mil 500 trabajadores, y hoy hay un total de 40 mil 358”
Según el académico, cuatro ciudades de California: Greenfield, Salinas, Santa María y Oxnard son el epicentro del reclutamiento de trabajadores inmigrantes agrícolas.
“Algo que explica el incremento en 10 veces desde el principio, desde 2000, es que ahí se concentra la producción de fresas”
En este contexto de la renegociación del T-MEC, académicos como el doctor Casimiro Leco Tomás, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México, aseguran que si bien estos programas son una buena alternativa porque llegan a las comunidades donde hay necesidad, también cuestionan las condiciones de trabajo y de vida, y que no exista una instancia de denuncia.
“Hemos visto que a través de los años se han presentado una serie de irregularidades, una serie de atropellos, de extorsiones, de robos”
Además del salario mínimo de 16.90 dólares por hora, el empleador les otorga vivienda compartida, mientras los trabajadores temporales asumen el costo de sus alimentos que ellos mismos preparan en una cocina que les provee el empleador.
“Aquí cocinamos, aquí hay estufa, refrigerador y todo”

Trabajadores inmigrantes con visa H2-A en la recolección de ajo en unos campos de Sacramento-San Joaquín. Foto: Cortesía.
Sin embargo, esto podría cambiar, ya que los empleadores agrícolas han estado cabildeando para bajar los salarios de estos trabajadores huéspedes, basado en que les pagan la comida y la vivienda. El profesor e investigador de UCLA dice que los cabilderos han tenido éxito, ya que la Administración Trump estuvo de acuerdo en reducir el salario.
“Van a poder descontar de 3 a 5 dólares porque van a poder descontar la vivienda y la comida”
Jesús, quien trabaja en el cultivo de la lechuga, dice que eso ya está sucediendo; que el año pasado le redujeron el salario de19.70 a 16.90 dólares la hora, y él solo escuchó que fue porque les descontaron el costo de la vivienda compartida.
Los estudiosos del tema consideran que el crecimiento exponencial del programa, que incluso ahora se abre para el sector lechero, plantea desafíos para el gobierno de México.
Pese a los cambios Jesús, de 50 años, está contento porque su trabajo temporal en Estados Unidos le ha permitido construir su casa, mandar dinero a su familia y ahorrar. Pero además le gusta poder ir y venir a México cada ocho meses. Sin embargo, hay algo que quisiera que mejorara en estos programas.
“Que nos dieran más horas, más trabajo”
Para la Edición Semanaria de Noticiero Latino, desde Los Ángeles, Araceli Martínez.


