La forma de financiar la educación en EE UU amplia las disparidades sociales

Estudiantes latinos de una escuela pública de Los Ángeles, CA. Foto: https://www.brookings.edu.

Estudiantes latinos de una escuela pública de Los Ángeles, CA. Foto: https://www.brookings.edu.

Siguiendo con la histórica inequidad económica, trasladada esta vez al sector de la educación entre estudiantes de la raza y blanca y de los grupos de las minorías de color y los pobres, la brecha social se ensancha y el tema ha sido abordado en los planes de la administración Bien, que con una inversión de 20 mil millones de dólares busca nivelar las cosas.

De la redacción

Como se sabe, los distritos escolares obtienen la mayor parte de su financiamiento de los impuestos prediales, o a la propiedad; y por eso las escuelas en los vecindarios latinos y afroestadunidenses reciben menos recursos. El gasto por estudiante es desigual, y con frecuencia de manera desproporcionada, del mismo modo que la inversión para las facilidades, equipos didácticos, laboratorios, espacios deportivos y recreativos, etcétera.

La pregunta que salta a la vista entonces, es si el Plan de Rescate Estadunidense del presidente Biden, que destina 20 mil millones de dólares para el rubro podrá corregir esta grosera desigualdad.

Y es que todo el sistema de educación pública estadunidense, compuesto por 16 mil distritos escolares funciona de dicha manera. “Muchos de los distritos escolares fueron creados para acumular recursos en áreas de mayoría blanca”, dice un reporte de la organización sin fines de lucro, EdBuild, al descubrir que “los distritos donde más del 75 por ciento de los estudiantes son blancos reciben anualmente 23 mil millones de dólares más que los distritos donde más del 75% son estudiantes no  blancos”; o sea, latinos y negros principalmente, aunque haya más de estos estudiantes en esos distritos, dice.

De esta forma, el nuevo financiamiento en el Plan de Rescate de Biden no sólo agregaría dinero donde se necesita, sino que también ofrecería un impulso importante para que los estados y municipios cambien dichas políticas de inversión que crean la referida inequidad social, dice la organización de derechos civiles, The Education Trust.

Como se sabrá tal vez, durante los últimos 20 años la política educativa federal, del Kinder al 12vo grado, “se ha centrado principalmente en mejorar las escuelas construidas sobre una base financiera desigual, al establecer estándares académicos consistentes y responsabilizar a las escuelas por los puntajes de las pruebas de los estudiantes”, señala por su parte The New York Times.

Sin embargo, dichas políticas no han logrado su objetivo de cerrar la brecha en los puntajes de las pruebas entre los estudiantes blancos de ingresos altos y su contraparte de las minorías de color. Por eso se cree que el plan de Biden podría ser “un primer esfuerzo serio en más de una generación para reparar los cimientos en sí”.

Muchos críticos se han preguntado si un financiamiento escolar equitativo mejoraría en realidad el aprovechamiento académico. Pero en los últimos años ha surgido un fuerte consenso en la investigación del ramo, acerca de que en efecto una inversión pareja realmente mejorará la educación, sostiene The Education Trust.

Se necesita mucha presión de líderes educacionales y personas de la comunidad, así como de funcionarios aliados para lograr que los legisladores estatales cambien el estado de cosas actual. Hay quienes piensan sin embargo que una suma de 20 mil millones de dólares por sí sola no mueve un sistema que genera 750 mil millones de dólares en fondos estatales y locales cada año, dice la fuente.

Por su parte, el Times afirma que “Los estados con sistemas de financiación más equitativos limitan la capacidad de los distritos ricos para autofinanciarse con ingresos locales, al tiempo que proporcionan generosos subsidios a los distritos con menos recursos locales”.

Dichos estados depende mucho menos de los impuestos locales a la propiedad y proporciona más fondos estatales a los distritos con un gran número de estudiantes de minorías y de bajos ingresos.

A menudo tales políticas redistributivas provocan una fuerte resistencia en los residentes de las comunidades adineradas, “y en muchos estados sólo han avanzado bajo la amenaza de un decreto judicial”. Y aún si votaron por el presidente Bden, se resistirían a gastar fondos locales en las escuelas.

Pero si el Congreso federal aprueba el plan de Biden, es posible que el efecto más duradero no sea la financiación que proporciona, sino el precedente que sienta. Muchos movimientos políticos exitosos, como la creciente adopción de un salario mínimo de 15 dólares la hora comenzaron con una enérgica declaración de principios y prácticas. De ahí que “el primer paso hacia un sistema de financiacimiento más equitativo puede ser declarar que es posible”, concluye la fuente■

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