Como se pronosticaba, los republicanos ganaron la Cámara de Representantes, con la ayuda de un muy energizado movimiento conservadurista, el del grupo Tea Party. De 40 que necesitaban, los republicanos se crecieron y ganaron 60 curules más. El congresista John Boehner, de Ohio, pasará ahora a presidir esa camara legislativa.
Los demócratas, por su parte, aguantaron la embestida republicana en el Senado. Sobrevive su líder, Harry Reid, bastante debilitado, luego de una brutal campaña y al frente de un Senado disminuido. Washington tendrá ahora un gobierno fracturado. El futuro líder de la cámara comenzó el día reiterando su promesa de trabajar por el desmantelamiento de la ley de reforma al sistema de salud, promulgada por Obama. La avalancha del partido oposicionista trajo un aguinaldo novembrino para algunos prominentes latinos en las filas republicanas, que ahora se cuentan entre los mayores ganadores de la elección.
Para empezar, algunos latinos republicanos pusieron lo suyo para voltear la mayoría en la Cámara Baja del Congreso.
En Texas, el empresario Bill Flores derrotó al congresista demócrata, Chet Edwards y el republicano Francisco Canseco desbancó de su puesto en San Antonio al congresista demócrata, Ciro Rodríguez.
En el estado de Washington, Jaime Herrera pasó a ser la primera latina en representar a este estado del noroeste ante el Congreso.
En otros muy sonados sucesos: en La Florida, el ex legislador estatal Marco Rubio ganó el escaño que dejó vacante en el Senado de la nación el también cubano-americano Mel Martínez.
En Nuevo México, la fiscal Susanna Martínez salta a la prominencia nacional como la primer gobernadora latina en la historia del país. También en Nuevo México, John Sánchez resultó electo vicegobernador.
En Nevada, el ex juez Brian Sandoval abre brecha como el primer gobernador de apellido hispano.
Algunos de estos candidatos latinos republicanos conquistaron su elección en contra de la voluntad de las mayorías latinas.
Tal es el caso de Brian Sandoval, quien llega a la gubernatura de Nevada pese a que sólo un 15 por ciento de los electores latinos votó a su favor. Un apabullante 84 por ciento prefirió al perdedor, el demócrata Rory Reid.
De hecho, el voto latino fue en gran medida responsable de que la ola republicana y conservadurista no barriera también con California y con todo Nevada. Todo indica que en estas entidades los latinos salieron en números extraordinarios a las urnas y esta marea cívica les dio al líder del Senado, Harry Reid de Nevada, a la senadora de California, Barbara Boxer y al ahora gobernador de California, Jerry Brown el margen de la holgada victoria que ahora celebran.
Samuel Orozco
Director de Noticias
Satélite Radio Bilingüe










