Se anunciaba una aplanadora republicana para estos comicios. El partido del presidente siempre lleva las de perder en las elecciones del intermedio.
Y los republicanos aplanaron, pero sólo en parte. Los republicanos arrebataron la Cámara Baja, gracias en no poca medida al fervor renacido del movimiento conservadurista del Partido del Te. Pero en el Senado de la nacion, los demócratas aguantaron la embestida y han logrado retener, aunque precariamente, la mayoría.
Los republicanos se ufanan ahora de dos estrellas suyas que salen de repente en el horizonte hispano: Susana Martínez, vencedora en Nuevo México, pasa a ser la primera gobernadora latina y, en La Florida, se eleva al Senado de la nación el cubano-americano Marco Rubio. Ambos, por cierto, hicieron campaña anunciando mano dura contra los inmigrantes.
Por lo que se refiere al electorado latino, en dos estados salió a las urnas tan masivamente que impuso el voto de la diferencia, al poner de nuevo a flote y llevar a la victoria a dos candidatos demócratas de primera importancia nacional. El voto latino fue decisivo en la victoria del senador de Nevada, Harry Reid, líder del Senado de la nación, y el gobernador electo Jerry Brown, del poderoso estado de California. Todo indica que en ambos casos los votantes latinos le entraron al ruedo cuando sintieron muy en lo personal ataques que las campañas republicanas lanzaron contra sus compañeros inmigrantes.
¿Quiénes salieron a votar y quienes no tanto?
¿Qué significa el nuevo panorama político para las esperanzas de reforma de los sin seguro y los sin papeles?
Samuel Orozco
Director de Noticias
Radio Bilingue










