El debate en Fresno de la republicana, Meg Whitman y el demócrata, Jerry Brown por la gubernatura de California, el primero diseñado sólo para las audiencias y votantes que hablan el español, puede servir para ilustrar el músculo político que va ganando el electorado latino, que actualmente abulta más de la quinta parte del voto general en el estado. La candidata republicana no lo pudo decir más claro: “No podré ganar la contienda a la gubernatura sin el voto latino”.
Y para el votante latino, el debate seguramente dejó claras las posiciones de cada candidato en asuntos de vital importancia para la familia latina.
De todo el debate (por cierto acaparado hasta el más minúsculo segundo por el coloso televisivo comercial Univisión), me llamó poderosamente la atención un momento: aquel cuando una anónima joven estudiante se dirige a los candidatos en perfecto inglés, para decirles que mejor les haría la pregunta en español, y enseguida, mirándolos de frente y pese a los riesgos, pedirles que no se anduvieran por las ramas y dijeran qué harían ante estudiantes como ella, brillantes, pero condenados a los sótanos de la sociedad por la falta de papeles.
Creo que este fue un momento extraordinario. Una joven de la clase más perseguida pasó a protagonizar a la vista de todo el mundo un gran acto de responsabilidad ciudadana, o conducta civil, al cuestionar a encumbrados exponentes del poder político y económico.
Por la singularidad de ese acto, transcribo íntegra la pregunta de la valerosa joven, ya que creo que sus palabras quedarán escritas en los anales de nuestra vida política.
“Soy estudiante universitaria. Fui traída a este país por mis padres cuando aún era niña. Cursé aquí mi educación y me gradué de preparatoria primera en mi clase. Estoy a punto de graduarme de la universidad estatal de Fresno con honores y en tres especialidades: ciencias políticas, estudios latinoamericanos y español. Pero al igual que miles de estudiantes, tengo un problema: al graduarme de la universidad no podré ejercer mi carrera y no podré contribuir con todo mi potencial al estado de California. Como gobernadores del estado de California: ¿apoyarían, si o no, el Dream Act federal que ayudaría a los estudiantes en mi situación a conseguir un camino a la legalización?”.
La pregunta produjo respuestas diametralmente opuestas y sin duda reveladoras. El ex gobernador, Jerry Brown dijo que sí apoya la ley Dream federal, (“sobre la cual no puedo hacer nada excepto defenderla”), y también sí a la ley Dream del estado (“sobre la que sí puedo hacer algo porque nuestro actual gobernador acaba de vetar un proyecto y yo la hubiera firmado”). Brown pasó luego a ponerle el cascabel al gato, y señalando a Whitman le dijo a la estudiante que su oponente no sólo se oponía a la Ley Dream, sino que “la quiere botar a usted de esta escuela porque usted no está documentada. Y eso está mal, humana y moralmente”.
En su turno, Whitman le dijo a la joven “dreamer” que California pasa por apuros económicos y hay pocos recursos para ayudar a todos a cursar la universidad. Prácticamente le dijo a su joven inquisidora que no se podía dar el lujo de gastar los dineros de California en personas como ella y sus compañeros de infortunios: “No creo que sea justo dejar afuera a los ciudadanos de California de la educación superior por favorecer a los indocumentados. Así que no estoy a favor de la Dream Act, ni de la federal, ni de la de California”.
Más claro, ni el agua
Me late que nuestro director general de Radio Bilingüe, Hugo Morales, se refería a esta clase de implacables puntos de vista cuando le dijo al diario The Fresno Bee: “Whitman olvidó con quién estaba hablando, quién era la audiencia”.
Samuel Orozco
Director de Noticias
Satélite Radio Bilingüe
San Francisco, California
4 de octubre de 2010










