El pequeño poblado de
Kettleman City, California atrajo la atención nacional cuando un alto número de
bebés empezaron a nacer con graves defectos congénitos en el 2007, y algunos de
ellos murieron. El poblado está rodeado de fuentes de contaminación: campos con
pesticidas, carreteras y el vertedero tóxico más grande del Oeste de Estados
Unidos. Los vecinos aún siguen luchando por detener la ampliación del
vertedero, que es propiedad de la compañía Chemical Waste Management. Esta
semana un grupo de residentes de Kettleman City viajaron a Berkeley, California
para exigirle al Departamento de Control de Sustancias Tóxicas que niegue el
permiso de expansión a dicha compañía. Nuestra reportera, Farida Jhabvala
Romero platicó con los residentes de Kettleman City allí presentes.
Sonido ambiente:
“!Justicia!”
Maricela Mares Alatorre vive en Kettleman City y ha protestado contra el vertedero tóxico de Chemical Waste Management durante toda su vida. Ella se movilizó a la manifestación en Berkeley, con sus dos hijos.
“Realmente con los problemas de salud que hemos tenido en el pueblo, hay muchos niños con defectos de nacimiento, jóvenes con cáncer…, sentimos que ya es algo que no puede soportar el pueblo, incrementarle a esa contaminación”, dijo Alatorre.
Entre septiembre del 2007 y marzo
del 2010 al menos 11 bebés de Kettleman City nacieron con defectos congénitos. Tres
de estos bebés murieron. Una investigación de parte del estado encontró que el
número de casos es muy alto para una población con
mil 500 habitantes, pero no encontró causa
alguna relacionada a dichas malformaciones y muertes infantiles. La hija de María
Saucedo nació con defectos congénitos en el 2010.
María:
“Los doctores se espantaron al ver a mi hija porque estaba deforme, tenía el labio leporino, era una bebé muy chiquita…, nació muerta. Los doctores la tuvieron que revivir”
La bebé de Saucedo
murió a los 11 meses. Y en el último año, los residentes reportan que una bebé
falleció una hora después de nacer, además de 3 casos de abortos espontáneos y 4
casos de cáncer en niños. Debbie Raphael, la directora del Departamento de
Control de Sustancias Toxicas del estado dice que está recolectando historias e
información para decidir si la agencia permite o no la ampliación del vertedero
toxico de Chemical Waste Management, que se encuentra cerca del poblado.
“My response is that I’m moved,
I’m moved as a human being and as a regulator, I do not underestimate the
importance of my responsibility to them, and that’s in part why I took the job.
Because I want to be able to help I want to be able to use the best science the
best information to make decisions that benefit the state and benefit the
people”, declaró Raphael.
(“Mi respuesta es que me conmueve. Me
conmueve como ser humano y como reguladora, no desestimo la importancia de mi
responsabilidad hacia ellos, y en parte por eso tomé el trabajo. Porque quería
poder ayudar y usar la mejor ciencia, la mejor información, para tomar
decisiones que beneficien al estado y a la gente”)
Raphael dice que está trabajando con Chemical Waste Management para verificar cómo fluye el agua y el aire por el vertedero, y averiguar cuál sería el impacto a la comunidad. Dice también que la mitad de los tóxicos que mandan de todo California al vertedero en Kettleman City es tierra contaminada de comunidades como Bayview Hunters Point en San Francisco. Ahí vive Tessie Ester, quien sostiene que a 100 pies de su casa, están escavando suelo tóxico de una planta generadora de electricidad que su organización ayudó a clausurar. Esa tierra se está transportando ahora a Kettleman City.
Tessie:
“We are twice as angry and I can feel for them and we’ll continue to collaborate with them until somebody makes some changes”
(“Estamos doblemente enojados, y yo lo siento por ellos. Seguiremos colaborando con ellos hasta que alguien haga algunos cambios”)
Y aún faltan los cambios en
Kettleman City. Dicen los residentes que a pesar de años de protestas, una
investigación del estado y varias visitas de funcionarios públicos, aún no se
ha construido el nuevo sistema de agua potable que se prometió, ni se ha
detenido la expansión del vertedero.
María Saucedo dice que no quiere que la muerte de su bebé sea en vano. Recuerda que cuando estaba embarazada, una señora le contó un sueño.
“Me dijo, ‘¿Sabes
qué? Veo a tu hija caminando por un río, caminando y atrás de ella mucha gente’.
Entonces dije, ¡Qué sueño tan tonto de la señora! Sólo que mi hija vaya a ser
presidenta o algo importante, ¿verdad? ¿Cómo puede tener ese sueño esa señora?
Ahora yo caigo en cuenta que mi hija va adelante y toda esta gente va atrás de
ella. Pidiendo lucha y que las cosas no se queden ahí”.
Se espera una primera decisión del Departamento de Sustancias Tóxicas sobre el referido permiso de expansión este año. Después se abrirá un periodo de comentarios públicos.