Durante la tradicional ceremonia de encendido del Árbol Nacional de la Navidad el presidente Barack Obama recordó a los damnificados por las recientes tormentas y agradeció el heroísmo de quienes fueron en su rescate.
“Sabemos que nuestros vecinos al norte tuvieron a un despiadado y destructivo huracán, Sandy. Y esta temporada de fin de año es especialmente difícil para quienes lo perdieron todo”, lamentó el mandatario.
Acompañado por su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia, Obama se mostró de buen humor a pesar que aún no llega a un acuerdo con los republicanos para evitar caer en el llamado “precipicio fiscal”.
Obama se reunió con familias de clase media para enfatizar el impacto que tendría entre los estadunidense un alza de impuestos y un recorte de gasto por más de 500 millones de dólares a partir de enero.
EL presidente dejó en claro esta semana que está dispuesto a que el país caiga al abismo fiscal antes que aceptar la extensión del recorte de impuestos a los estadunidenses que ganan más de 250 mil dólares anuales.