Un acuerdo entre proveedores de
diálisis y el Hospital Grady Memorial de Atlanta ofrecería tratamiento de
diálisis a 38 pacientes, la mayoría de ellos inmigrantes indocumentados, con
complicaciones renales en estado terminal, reporta hoy el
New York Times.
De
realizarse, el acuerdo pondría fin a un impasse de un año, que ha llegado a
simbolizar la difícil situación de salud de los inmigrantes sin seguro médico
en este país, y hospitales como el Grady, financiados parcialmente por el
contribuyente, quien parece terminar solventando también esta carga. Otras fuentes
de financiamiento provienen de instituciones filantrópicas.
El
Hospital Grady, que ha experimentado en los últimos años pérdidas millonarias
también ha estado recibiendo aportaciones directas de los condados de Fulton y
DeKalb, para ayudar con los costos que extenderían la duración de los
tratamientos de diálisis a la mayoría de los inmigrantes. Otros pacientes en dichos
estados de salud serán ayudados con aportaciones provenientes de otros proveedores
locales de diálisis e instituciones caritativas, sostiene la fuente.
Porque la reforma de salud niega
cuidado médico a inmigrantes indocumentados y aun a los que están legalmente pero
son recién llegados al país, al no ser elegibles para el
Medicare, el programa federal que cubre tratamientos de diálisis sin
costo alguno cuando el paciente es ciudadano.
13 inmigrantes con padecimientos
renales terminales fueron trasladados desde
Gracias
a la demanda de un paciente y del escrutinio de la prensa el referido hospital llegó
a un acuerdo con proveedores comerciales de diálisis, para dar tratamiento durante
un año y de forma transitoria a estos inmigrantes en Atlanta; pero el acuerdo,
con Servicios Médicos Fresenius expiró ayer martes.
Nacionalmente
uno de cada cinco pacientes de diálisis mueren durante el primer año, a partir
de iniciar su tratamiento, y cerca de dos de cada tres mueren a los cinco años,
de acuerdo a datos gubernamentales, consigna el rotativo neoyorquino.