De no ser por el triunfo del presidente Obama la noche del 6 de noviembre hubiera sido una de las más tristes en la historia del Partido Demócrata en el sur de los Estados Unidos. Con excepción de Florida, que tiene otro contexto social, los votos electorales fueron fácilmente endosados al republicano.
Sólo en uno de los llamados estados péndulo del sureste, Carolina del Norte, se produjo una pugna interesante por los votos electorales. Los republicanos obtuvieron la victoria con sólo dos puntos porcentuales arriba de los demócratas.
En Alabama, Louisiana, Kentucky, Mississippi y las Carolinas los republicanos son mayoría en los órganos legislativos. En Tennessee y Georgia los republicanos ganaron dos tercios de las asambleas estatales y prácticamente pueden gobernar sin la presencia física de los demócratas.
Con este panorama en el 2013 la suerte de dos millones 135 mil inmigrantes indocumentados, que el Centro Hispano Pew Calcula viven en el sureste del país, estará totalmente en manos de los republicanos del sureños.