Violación y acoso sexual en el campo

IMG_8505Para nadie es ningún secreto que el trabajo del campo es de los más duros en la nacion, sobre todo cuando se efectúan bajo los calores o fríos más extremos. Pero lo que sí es un secreto a voces del trabajo en los campos es el problema del acoso y asalto sexual, que muchas veces empieza con abuso verbal y puede llegar hasta la violación física. Hoy ofrecemos el primero de dos reportes sobre este tema, del Centro de Reportajes Investigativos, en colaboración con KQED, radio pública de San Francisco. En este primer reportaje, Grace Rubenstein investiga qué tan extenso es el problema del abuso sexual entre las trabajadoras del campo, y los obstáculos que enfrentan las victimas para reportarlo.

Esta serie fue cubierta en colaboración con KQED, el Centro de Reportajes Investigativos y el Programa de Periodismo de Investigación de la Universidad de California en Berkeley. Para más información sobre la serie, visite la página web cironline.org/rapeinthefields.

Es un día caluroso en Salinas, California, pero Maricruz Ladino se viste como si estuviera por viajar en el ártico.

Maricruz:

“…Unas mayas abajo, un termo que le llaman… Me pongo doble calcetín…. Los otros…”

Con gorra de lana, botas fuertes y pantalones para esquiar la campesina de 40 años de edad está transformada. A su novio le provoca risa.

Maricruz:

“Me dice Félix que me pongo como tamal. Tantas hojas! (risas)”

Ella se está preparando para trabajar 10 horas en una helada empacadora de lechugas. Pero el traje de “tamal” no es suficiente para detener las miradas de sus compañeros de trabajo.

Maricruz:

“A pesar de que una anda así, llegan y, ‘que bonito cuerpo tienes’… Pero para mí, alguien que vivió ya, que ya tiene experiencia, me molesta”

Todavía se nota la angustia de Maricruz Ladino, por lo que le pasó en el 2006. Ella dice que su supervisor la acosaba constantemente.

Maricruz:

“Al principio decía que le diera unos masajes, que él tenia deseos de estar conmigo. Cosas…indecorosas”

Ladino trataba de rechazarlo, hasta que un día, regresando del campo él la llevó a recoger unas cajas. Y allí, dice, la violó.

Maricruz:

IMG_8398“No pude yo decir nada, no podía ni gritar porque es un trauma que no sabes ni cómo reaccionar”

No reportó el incidente a la policía. Y como muchas otras trabajadoras indocumentadas, temía perder el trabajo si avisaba a sus jefes. Pero después de siete meses, se atrevió a hacerlo:

Porque me hizo pensar: tienes hijas, tienes hermanas mujeres, y tienes que evitar de que siga sucediendo esto”

Poco después que interpusiera su queja, la despidieron. Ladino puso entonces una demanda civil contra el rancho, con ayuda del grupo Asistencia Legal Rural de California, CRLA. El supervisor negó las acusaciones. Pero la compañía aceptó un acuerdo confidencial en 2010, en el que Ladino prometió no revelar el nombre de la compañía ni cuánto le pagó ésta por el daño.

Un número desconocido de otras trabajadoras del campo ha sufrido un asalto sexual. Pero pocas se atreven a reportarlo.

“El simple hecho de que seas un trabajador sin documentos migratorios, muchas veces te hace pensar que por eso no tienes derechos en este pais¨, declaró la Cónsul de Proteccion, del Consulado de México en Fresno, Sandra Mendoza.

Mendoza subraya que los inmigrantes indocumentados sí tienen derechos, pero muchas veces los desconocen. Y muchas personas creen que al reportar un incidente a la policía, señala, corren el riesgo de la deportación.

Por eso es difícil medir el alcance del problema. Una encuesta de la Universidad de California en Santa Cruz determinó que cuatro de cada diez mujeres trabajadoras del campo han sufrido acoso sexual o violación.

“El problema es amplio y profundo, y apenas estamos tocando su superficie en este momento”, dijo Bill Tamayo, abogado regional de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo.

(The problem runs deep and wide, and we’re really just scratching the surface right now)

Dicha comisión es la agencia federal encargada de proteger a las trabajadoras, de la discriminación de género. Tamayo estima que la agencia ha ganado decenas de millones de dólares en salarios atrasados y daños para víctimas trabajadores del campo.

Pero el proceso puede durar años. Y la agencia no tiene el poder de presentar cargos criminales. De hecho, ninguno de los supervisores acusados en las demandas de la Comisión ha sido juzgado en un tribunal penal, según un análisis del Centro de Reportajes Investigativos y del Programa de Periodismo de Investigación de la Universidad de California en Berkeley.

Tamayo:

“En los casos de acoso, donde hemos podido llegar a un acuerdo con el empleador, hemos requerido que se despida al acusado o que nunca pueda ser contratado de nuevo… Pero no tenemos la capacidad para levantar cargos criminales”

(In harassment cases where we have been able to work out a settlement, you know we’ve made it a condition that the perpetrator gets fired or can never be rehired…. But in terms of a criminal prosecution no that is not within our jurisdiction)

DE SANDRA 2Muchas trabajadoras del campo no saben que hay abogados asignados para ayudarles en estos casos.

Un grupo de mujeres en California -Campesinas Unidas del Valle de San Joaquin- está tratando de cambiar esto.

Se escucha el trino de los pajaros y las voces de las mujeres platicando en el patio…

Sandra García es una abuela de 57 años y ha trabajado en los campos de California desde los 16. Fundó el grupo Campesinas Unidas, con la misión de educar a sus compañeras sobre sus derechos, la salud y la seguridad.

Sonido de la reunión…

En una tarde reciente, 10 integrantes de Campesinas Unidas se reúnen en el patio de una casa en el centro de Tulare. El tema del día es la insolación, pero como de costumbre, García toma la oportunidad para difundir folletos sobre el acoso sexual y recomendar abogados, como los que apoyaron a Maricruz Ladino.

Se oye el roce del pase de los folletos de papel…

“Y aquí están los teléfonos, y estos son los abogados. Son gratis. …”, dice García.

“Cualquier problema que tengan de estos, aqui van a estar los telefonos”

Se desvanece el sonido de las voces bajo la narración…

García sabe que el miedo y la vergüenza evitan que muchas víctimas de acoso sexual acudan a los abogados. Sin embargo, ella sigue. Maneja unas 300 millas por semana para llegar hastalas trabajadoras en todo el valle agrícola de San Joaquín.

DE SANDRA 1García:

“Es lo que podemos hacer, estar educando a las personas para que ellas mismas puedan defenderse. Y puedan decirle que no al mayordomo, si las quiere tocar”.

 

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