Tras 60 años de Brown v. Board of Ed, la segregación sienta sus reales en NY (última)

Madre y padre de Sylvia Méndez

Madre y padre de Sylvia Méndez

En la pasada reseña de la primera mitad del programa Línea Abierta de Radio Bilingüe sobre la segregación escolar, vimos cómo después de 60 años de que la Suprema Corte tomara la histórica decisión sobre el caso, Brown vs Board of Education, que prohibió la segregación escolar en el país, esta permanece vigente y en algunos lugares ha empeorado. Tales son los casos de California y Nueva York, a pesar de ser dos estados percibidos como los más progresistas por algunas de sus políticas públicas. En esta segunda parte la conductora de Línea Abierta, Chelis López, con ayuda de una especialista centra el foco de atención en Nueva York, donde la segregación se ha agudizado al máximo y particularmente en este gran centro urbano, de acuerdo a un estudio del Proyecto de Derechos Civiles de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Además, Sylvia Mendez, de Fullerton, California, quien era estudiante de primaria en 1944 y parte demandante en el caso Mendez v. Westminster, que antecedió siete años a Brow vs Board of Ed, cuenta de primera mano lo que es vivir la segregación motivada por la discriminación contra los mexicanos en esa época. Esta entrega forma parte de la serie Diploma en Mano, y de American Graduate, Let’s Make it Happen!, una iniciativa de los medios públicos para tratar la crisis de la deserción escolar, con el apoyo de la Corporación para la Difusión Pública.

 

Escuche

Si uno ve a Nueva York puede notar la segregación expresada al máximo. Escuelas para blancos, para latinos o estudiantes de la raza negra, para pobres, para ricos y hasta para personas con discapacidades, afirma Chelis López.

Angélica Infante-Green, Comisionada Adjunta de la Oficina de Servicios Bilingües y Lenguas Extranjeras del Departamento de Educación del estado de Nueva York, e invitada al programa de Línea Abierta, explica cuáles pueden ser algunas de las razones que motivan la segregación, y lo que las autoridades están haciendo para tratar de resolver el problema.

Para comenzar, Angélica sostiene que el Comisionado de Educación está pidiendo a todos los distritos escolares que deben tener un plan de acción para el desarrollo de los estudiantes; y que en cuanto a los alumnos latinos el enfoque es en el fortalecimiento de los programas de educación bilingüe, para desarrollar la habilidad de aprender en otro idioma.

Una de las cosas que estamos haciendo es enfocándonos en los padres de los estudiantes para que sepan cuáles son sus derechos… porque ese trabajo no se ha hecho a nivel del estado”, apunta Angélica, quien sostiene además que “este esfuerzo no sólo está dirigido a los padres de los alumnos que están aprendiendo inglés, sino a todos los padres por igual.

Ahora que los diplomas de graduación han incluido un sello de ‘Educación Bilingüe’, continúa Angélica, “estamos trabajando con las universidades para ver si se le puede dar crédito a los niños que tienen ese sello; para que no tengan que tomar una clase de español cuando vayan a la universidad”. La idea, dice la experta, es brindarle a los estudiantes, latinos o no, un incentivo que los motive a ser bilingües. “También estamos cambiando la definición de lo que es un programa bilingüe, y cómo se está viendo a través del estado”. La invitada explica que antes los programas bilingües se percibían como algo que era sólo para cierta población, pero ahora se dirigen a toda la población estudiantil del sistema de educación pública de Nueva York, el más grande del país con más de un millón 200 mil estudiantes. “Estos programas se han vuelto muy públicos y han ganado reconocimiento nacional, y estamos requiriendo que todo mundo se ajuste a ese plan”.

Como es habitual en Línea Abierta, la participación del radioescucha es una parte importante de estos programas, y por eso en un momento determinado se abren los micrófonos de la emisora para escuchar sus preguntas y opiniones, que son contestadas al aire por los especialistas invitados.

Hilda llama de Bakersfield, California: “Tienen toda la razón cuando dicen que debe haber una educación bilingüe, porque yo tuve a mis dos hijos mayores que vinieron de México y ellos tuvieron esa educación. Y aprendieron bastante bien. En cambio, tengo otros dos, a los que me recomendaban que no los metiera ahí, porque decían que no los iba a poder sacar de ahí, que no iban a aprender inglés, que no sé qué… y estos dos niños están bien atrasados; no saben leer bien, no escriben… porque en ese tiempo sí los segregaban, y lo siguen haciendo, porque no los toman en cuenta. A uno de ellos lo metí a la educación especial, pensando que iba atener más protección y mejor enseñanza, pero no. Entonces por eso pienso que sí es bueno que promuevan la educación bilingüe, pero que no se convierta eso en segregación; porque a veces lo saca uno de eso porque nomás no los quitan de ahí”.

Toca el turno a Fernando, quien llama de Tulare, CA: “Por qué a la gente no le da coraje que a los profesores no les estén pagando bien. Yo tengo a mi hija -que es maestra- y le pregunto ¿cuántos niños están en una de tus clases? Y ella me dice: ’36 muchachos’. Para una persona 36 muchachos… Ella se graduó de la preparatoria con un promedio de 3.6. Y este promedio para una muchacha que no tuvo ayuda… yo vengo de México y no soy bueno en matemáticas pero… Con ella la escuela -donde enseña- estaba contenta porque enseñaba todos los días, pero a nadie le da coraje que una persona tenga que enseñar a más de 36 chiquillos. Yo no comprendo, porque yo he visto en las escuelas rurales, donde hay 20 muchachos, con un profesor, y un teacher aid (ayudante de maestro)… para mí eso está bien, porque hay más atención para los chiquillos”.

Javier habla de Fresno, CA: “Acabo de ver una decisión de una demanda en Los Ángeles, donde le están quitando el tenure (permanencia); o sea lo que permite a los maestros trabajar todo el tiempo en las escuelas. Cómo va a afectar a los alumnos. El argumento era que las escuelas donde van los alumnos de bajos ingresos es muy difícil quitar a los maestros, y que eran los peores. ¿Eso es cierto? Y ¿Cómo afectará eso? Porque como acaban de explicar, ahora es el dinero el que determina la segregación; porque donde van los de dinero, ahí se concentra lo mejor de todo”.

Angélica Infante-Green comenta sobre lo que la otra invitada (Doctora Patricia Gándara) planteaba en la primera media hora sobre las políticas de vivienda y el problema de la segregación. O sea, las escuelas donde asiste la gente con más recursos económicos tienen los mejores equipos, los mejores maestros, las mejores condiciones, a diferencia de donde asisten latinos y afroestadunidenses.

La realidad es que hay más recursos en las escuelas donde van los niños blancos. Por eso, aparte de la segregación, los padres necesitan saber cuáles son sus derechos. Porque los padres en ese tipo de escuelas -de mayoría anglo-, si les quitan cualquier recurso ya están abogando, y no permiten que eso pase. Por eso es importante que seamos parte de esa comunidad, porque ellos lo ven diferente; lo ven como un sentido de entitlement (derecho), donde ellos sienten que eso es parte de lo que sus hijos merecen, y hay que proveerselo”. Angélica agrega que esa división se ve más cuando los niños van a las diferentes escuelas donde tienen más recursos, y entonces los niños más pobres notan esa diferencia.

Uno de los mayor problemas de la ciudad y del estado de Nueva York, además de la falta de integración, es la falta de necesidad de cierta comunidad, de entender por qué es importante acabar con esa práctica de la segregación. Los padres que no son latinos no han visto el programa bilingüe como algo para sus niños, sino como un programa para los otros niños de otras comunidades, dice Angélica. “Pero ahora con los programas de inmersión dual y otros programas bilingües que existen, por lo menos en el estado de Nueva York, los padres ¡quieren ese programa! Están en lista de espera porque entienden el beneficio para sus hijos, de estar en esos programas. Y una de las cosas que estamos empujando ahora es, no sólo el idioma sino que la gente vea que a través del idioma, viene la cultura; y ahí es que hay más entendimiento, y podemos comunicarnos de otra manera. No sólo aprendiendo el español, sino qué significa una cultura, cómo valoran lo que traen a la mesa esas comunidades”.

Pero, ¿qué medidas están tomando las autoridades escolares de Nueva York para combatir la segregación y asegurarse que las escuelas de las minorías tengan las mismas instalaciones, los mismos profesores de calidad, y por su puesto esos programas de inmersión doble o bilingües?, pregunta Chelis López.

Angélica Infante-Green:

Bueno, una de las cosas que estamos haciendo es evaluar ahora mismo todos los programas que existen en el estado de Nueva York, y viendo dónde existe más segregación; estamos visitando todos los lugares y estamos requiriéndole a ellos un plan de acción. Qué medidas van a tomar para acabar con la segregación en las escuelas… A través de los programas bilingües nosotros esperamos que de aquí a cinco años todos los niños en el estado de Nueva York sean bilingües, y que sea a través de programas donde puedan estar los niños mezclados, no solamente que se esté dando el español como un idioma extranjero, sino como primer y segundo idioma para estos niños”.

Antes de Borwn v. Board of Ed

La histórica decisión de la Suprema Corte que en 1950 prohibió la segregación escolar en el país hace seis décadas se conoce comúnmente a través del caso Brown v. Board of Education, o como el antecedente original y más remoto de este esfuerzo para lograr la integración de los estudiantes en Estados Unidos; intento que como hemos visto no ha sido muy exitoso que digamos. Sin embargo, seis años antes de este importante dictamen judicial, hubo otro que lo precedió y fue el caso Mendez v. Westminster, en el que los padres de una niña mexicana pelearon en tribunales para que una escuela exclusivamente de anglos la aceptara, tras haberla rechazado. La familia Méndez, y otras familias demandantes también, ganaron el caso, y esto pavimentó el camino para el triunfo de Brown v. Board of Ed. Pues bien, esa niña, de Fullerton, CA, que en 1944 estudiaba la escuela primaria, se llama Sylvia Méndez, y platicó en esta edición de Línea Abierta con Chelis López.

Me acuerdo que cuando yo tenía ocho años, mi tía Chole nos llevó a una escuela, cerca de donde vivíamos, y no nos dejaron entrar, porque nomás dejaban entrar a los americanos…, a los gringos”, relata la señora Sylvia, ahora con alrededor de 78 años de edad. Tras el triunfo en la corte la escuela se vio obligada a aceptar su ingreso, pero dice doña Silvya que se sentía “muy triste, porque cuando entré a la escuela blanca no nos quería ahí. Me acuerdo que un muchacho americano me dijo que los mexicanos no deberían estar en esa escuela, que qué estábamos haciendo ahí. Y me acuerdo que yo comencé a llorar, y luego me fui para la casa y le dije a mi mamá: Mama, ellos no nos quieren en esa escuela, ¿por qué estamos en esa escuela? Y ella dice: ‘Sylvia, ¿qué no sabes lo que estábamos peleando, todos estos días en la corte?’. Ah, yo pensaba que nomás querían que fuera a esa escuela porque la escuela de los americanos estaba muy bonita, y no como la de los mexicanos. Pero ella me dice: ‘¿Qué no sabes que estábamos peleando por ti, porque tú eres igual que él, y toda la gente es igual, él no es mejor que tú’”.

Y es que la otra escuela, donde asistía Sylvia “eran dos cuartos de madera, al otro lado de un dairy (establo, lechería), con vacas, y me acuerdo que cuando salíamos a comer, todas las moscas se venían ahí donde estábamos comiendo. Y luego tenían un cerco que tenía poquita electricidad, porque en ese tiempo había electricidad en los cercos para que las vacas no se acercaran, y ese era el cerco que teníamos al otro lado de la escuela”.

Doña Sylvia afirma que entre los beneficios de haber ganado la demanda ella se sentía “muy orgullosa de mi mamá y de mi papá, y de las otras familias, los Guzmán, Palomino, Estrada, y Ramírez, que también pelearon con mi papá esa demanda, de Méndez v. Westminster, para que todos los latinos pudieran entrar a las escuelas blancas aquí en California, y eso fue siete años antes de de Brown vs Board of Education. Y mucha gente no sabe que fueron los latinos los primeros que pelearon para la desegregación”.

Después lo que hicieron es que trajeron a todos los mexicanos de la escuela mexicana”, continúa doña Sylvia. “Las maestras eran buenas porque ya sabían por ley que les habíamos ganado, ya sabían que nos tenían que aceptar… porque estaban obligadas”.

En cuanto a los cambios que han sucedido o no en el sistema escolar de Estados Unidos, 60 años después de Brown vs Board of Ed, “es que las escuelas están segregadas, ahorita hay dos escuelas aquí en el sur de California, una en Los Ángeles y otra aquí en Santa Ana, que se llaman González Felícitas Méndez, y en las dos escuelas hay 100 por ciento de mexicanos. En la high school de Los Ángeles no hay ni un americano, puros latinos. O sea, estamos más segregados ahora que como estábamos en ese tiempo; pero lo que sí es bueno es que sí podemos ir a cualquier escuela que podamos, verdad; a veces no tenemos el dinero para cambiarnos de un sitio a otro; y si tenemos el dinero para cambiarnos a otro lugar, entonces sí podemos ir a las escuelas de los blancos”.

Sylvia Méndez acepta que dependiendo del vecindario donde se viva esto puede traer beneficios al alumno e incluso tener un impacto en su salud. “Porque en las escuelas de los vecindarios latinos no agarran los mismos taxes que las escuelas en los lugares con más dinero, verdad. Nuestras escuelas están muy mal en comparación de las escuelas para puros americanos”.

A doña Sylvia no le sorprenden los hallazgos del referido estudio de UCLA sobre la segregación en los grandes centros urbanos como Nueva York Y Los Ángeles. “Esto me hace sentir muy mal, porque hace 60 años que estábamos peleando y todavía seguimos peleando por la misma cosa, que no nos aceptan y todavía estamos segregados; y no nomás en Nueva York y California, sino también en otros estados”.

Sylvia Méndez recibió hace algunos años la medalla presidencial de La Libertad, de manos del presidente Barack Obama, como un reconocimiento a haber sufrido la segregación en carne propia, y ha seguido luchando en los distritos escolares para poder lograr poner fin a la segregación. “Ahorita en todas las universidades están viendo la manera de cómo podemos hacer para acabar con la segregación, porque saben que el efecto segregación está en todos los estados. Y siguen buscando modos, pero como la gente se está poniendo más pobre y no se puede salir de unos lugares, y se tiene que quedar ahí en las vecindades y no se pueden mover, es una cosa que se está mirando aquí en los Estados Unidos, que parece que los ricos se están haciendo más ricos y los pobres más pobres”.

En las reuniones de doña Sylvia con especialistas y autoridades para combatir la segregación, ella dice que sobre todo le aconseja a los estudiantes que se mantengan estudiando. “Porque ahorita los latinos se salen de la high school, sin terminarla; y sólo así pueden hacer más dinero, si siguen en la escuela y toman un trabajo que les pague mejor”.

Pero, ¿qué deben hacer los gobierno escolares?, insiste López.

Es muy importante que votemos por políticos latinos, que conocen nuestra situación y saben lo que necesitamos: mejores escuelas para los niños; y sólo así, con políticos latinos podemos ganar el pleito que estamos peleando ahorita para tener mejores escuelas para los latinos”

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