Toma posesión Andrés Manuel López Obrador, como el presidente más votado de la historia de México

 Andrés Manuel López Obrador, nuevo presidente de México, al lado de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, recibe el Bastón de Mando de los pueblos indígenas. Foto: Archy news nety.

Andrés Manuel López Obrador, nuevo presidente de México, al lado de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, recibe el Bastón de Mando de los pueblos indígenas. Foto: Archy news nety.

De la redacción
Con información de La Jornada

Ante una impresionante concentración de personas que llenó la plancha del Zócalo y calles aledañas en la capital mexicana, el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (Amlo) tomó posesión de su cargo ante una multitud de mexicanos que comenzaron a llenar ese lugar desde tempranas horas del sábado 1 de diciembre, donde leyó su ambicioso plan de gobierno de 100 puntos o temas a realizar en los próximos 6 años de su gobierno.

Al hacer un diagnóstico del estado de la nación, López Obrador declaró: “Nos están entregando un país en quiebra… Si me piden que exprese con una frase el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y la impunidad”, dijo el nuevo presidente ante cientos de miles de espectadores que lo aplaudieron en el Zócalo.

López obrador culpó del fracaso de México al modelo económico neoliberal basado en la privatización de empresas estatales, la desregulación de medidas protectoras del gobierno, la deshonestidad de los gobernantes y el ‘influyentismo’ en la toma de decisiones públicas.
“La crisis de México se originó no sólo por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años de gobierno, sino por el predominio de la más inmunda corrupción pública y privada”, señaló al periódico mexicano La Jornada.

“No me dejen solo; sin ustedes valgo casi nada”, afirmó en un momento de su alocución, en la que detalló en apretada síntesis el referido plan, que comprende áreas económicas, sociales y de seguridad pública del país. “Empecemos a construir la justicia y la felicidad que el pueblo merece”, dijo ante un pueblo emocionado. Y declaró que otorgará amnistía a los presos políticos o víctimas de represalias.

“Con apego a mis convicciones y en uso de mis facultades, me comprometo a no robar y a no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posición para sustraer bienes del erario o hacer negocios al amparo del poder público”.

Antes, en una emotiva ceremonia con la representación de más de 60 pueblos originarios o indígena de México, López Obrador recibió el Bastón de Mando y el compromiso de velar por el bienestar social de todos los mexicanos, incluidos los indígenas, quienes le pidieron al flamante presidente que los escuchara y les diera prioridad a sus asuntos, históricamente rezagados; que no les diera la espalda, ya que los pueblos originarios confiaban en él para que mandara obedeciendo al pueblo de México.

“Con los ojos cerrados, López Obrador escuchó las palabras en las que se pidió al corazón de la tierra, del agua, del aire y del fuego, que se alejara todo mal del mandatario… Otro médico tradicional le entregó de rodillas una cruz y le dirigió unas palabras con voz entrecortada y en lengua indígena”. López Obrador se arrodilló y recibió la cruz.

“Es una ignominia, una vergüenza, que nuestros pueblos originarios vivan desde hace siglos bajo la opresión y el racismo, con la pobreza y la marginación a cuestas. Por eso, todos los programas del gobierno tendrán como población preferente a los pueblos indígenas de las diversas culturas del país”, dijo López Obrador.

Uno de los puntos de su plan de gobierno señala que “se desarrollará a la frontera norte como la última cortina para evitar la migración, porque a ésta –la frontera-, a partir de estímulos fiscales y de precios, llegará mucha inversión”.

López Obrador hizo también un emotivo reconocimiento a los mexicanos que viven al norte de la frontera, la población inmigrante que desde Estados Unidos envía remesas por un valor de 30 mil millones de dólares anuales, sostuvo, “el mayor ingreso económico que recibe la nación”, superando las divisas que recibe México por concepto del petróleo.

Amlo también anunció que no vivirá en la residencia oficial de Los Pinos, un recinto 14 veces mayor que la Casa Blanca de Estados Unidos, con enormes jardines que se integrarán al Parque de Chapultepec para destinarse al fomento del arte y la cultura.

Además, anunció que despachará en el Palacio Nacional, ubicado en el Zócalo o Primer cuadro de la Ciudad de México, donde el ex presidente Francisco y Madero (30 octubre de 1873 – 22 febrero de 1913) despachó todos los días de su mandato (1911 – 1913).

“Ya con el viento frío de las primeras horas de la noche, el jefe del Ejecutivo ofreció mayores detalles sobre cómo se instrumentarán los programas para estudiantes, jóvenes en condición de pobreza, personas de la tercera edad y productores del campo”, dice la fuente.

Luego procedió al Congreso de la Unión, donde explicó nuevamente su plan y anunció que había enviado ese mismo día a ese recinto una moción para que se instituyera la figura legal de la revocación de mandato, con la que el pueblo de México, a través de una consulta popular decidirá en los primeros tres años de su gobierno si debe continuar con el mando, por haber cumplido sus promesas eficientemente, o si por el contrario debe retirarse.

Los invitados especiales que asistieron a la toma de posesión, mandatarios y representantes oficiales de más cien países, observaron “desde los balcones del primer piso del salón de Plenos”, la ceremonia de transferencia de la banda presidencial, por parte del presidente saliente, Enrique Peña Nieto, a Andrés Manuel López Obrador. Entre los invitados estaban Michael Pence, vicepresidente de Estados Unidos, acompañado de Ivanka Trump, hija del mandatario estadunidense, quienes “ocuparon el palco A, junto a los gobernadores de California y de Texas. Estados Unidos envió más de cien representantes de los distintos niveles de gobierno y de la iniciativa privada. Al costado, en el palco central, la familia de Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez y sus cuatro hijos”.

Y entre las medidas más sobresalientes fue el anuncio de cancelar la reforma educativa, y “el inicio inmediato de un programa de mejoramiento urbano en colonias marginadas en la zona fronteriza y en las áreas turísticas y detalló las características del próximo Banco del Bienestar, y señaló que de la fusión de Diconsa y Liconsa se creará la empresa Seguridad Alimentaria Mexicana”.

El presidente se refirió a que volvería la mirada hacia el sur del hemisferio, y y al día siguiente, aun siendo doming, funcionarios de la nueva administración de México firmaron un acuerdo con Honduras, Guatemala y El Salvador para diseñar un Plan de Desarrollo Integral del Triángulo Norte de Centroamérica y atender la causas de la migración. A este plan, López Obrador había invitado a sumarse al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien no ha respondido hasta el momento.

Entre otras medidas, el flamante presidente anunció que el Ejército de México permanecerá fuerte y contará con el respaldo del gobierno federal, mientras permanecerá en las calles, al tiempo que anunció la formación de la Guardia Nacional que gradualmente se encargará de las seguridad pública interna del país.

“Nada material me interesa, ni me importa la parafernalia del poder. Siempre he pensado que el poder debe ejercerse con sabiduría y humildad”, sostuvo el político.

Y remató: “Estoy optimista: vamos en el camino de lograr el renacimiento de México”, dijo el presidente más votado en la historia de México■

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