Latinas se abren camino en la construcción

Cynthia Tercero, trabajaora en la construcción del edificio del Centro Médico de Texas en Houston. Dijo haber tenido problemas para encontrar guantes de su tamaño. Foto: Gabriel Cristóver Pérez/KUT.

Cynthia Tercero, trabajaora en la construcción del edificio del Centro Médico de Texas en Houston. Dijo haber tenido problemas para encontrar guantes de su tamaño. Foto: Gabriel Cristóver Pérez/KUT.

La industria de la construcción en Texas es una de las más dinámicas del país, pero enfrentan un problema, de acuerdo voceros nacionales de esta industria; ocho de cada 10 contratistas tienen dificultades para encontrar trabajadores calificados. Por eso en los últimos años, está aumentando el número de mujeres, una tercera parte de ellas latinas, que incursionan en un empleo que demanda mucha fortaleza física y donde además, enfrentan un ambiente hostil y lleno de prejuicios, según nos reporta Joy Diaz, desde Austin Texas.


Se escucha sonido de pulidora…

Es una mañana fría en la ciudad de Austin, Texas. Estoy frente a un restaurante en construcción. Observo a Katia Quijano que maniobra una pulidora de cemento con la misma destreza que un jugador de hockey maniobra su palo –pero en vez de deslizarlo sobre el hielo– Quijano lo desliza sobre cemento. La velocidad es importante en este trabajo y a veces Quijano –que es la dueña del negocio- no se da abasto.

“A veces paso a Home Depot a recoger a alguno de los muchachos que anda buscando trabajo, y pues realmente es peligroso porque uno anda sola con ellos”, dice Quijano.

Katia Quijano hace concreto manchado. Ella toma fotos de sus jornaleros en caso de que alguna vez sea atacada. Foto: Alexandr Hart/ Texas Standard.

Katia Quijano toma fotos de sus jornaleros en caso de ser tacada. Foto: Alexandr Hart/ Texas Standard.

Hasta el día de hoy, Quijano ha tenido buenas experiencias con sus trabajadores. Pero las estadísticas son de miedo. De acuerdo a un estudio que comisionó OSHA, el organismo gubernamental encargado de la salud y protección de los trabajadores en Estados Unidos, la gran mayoría de mujeres que laboran en la construcción, el 88 por ciento reporta haber sido víctimas de acoso sexual.

“Es un peligro latente”

Por eso, antes de subir a cualquier trabajador a su camioneta Quijano les toma foto y sus datos y envía todo a su esposo. En caso de que algún día su suerte cambie y tenga que reportar un crimen a la policía.

Mary Jo Emrick empezó su carrera como herrera en la soldadura en la ciudad de Houston. El entonces presidente Jimmy Carter declaró que el 7% de todos los contratistas que hicieran negocios con su gobierno deberían de ser mujeres.

Emrick llegó a ser supervisora y ganaba mucho dinero -30 dólares por hora-, que durante la década de los 80 era bastante. Pero siempre, batalló contra el acoso sexual:

“I had a young man that every time I went to lift something or bent over, he would make obscene gestures”                                                                                                                                (Cada vez que me agachaba, uno de mis trabajadores hacía gestos obscenos), deplora Emrick.

El primer muchacho que la acosó fingía ‘montarla’ de manera sexual y el resto del grupo lo festejaba. Todo esto sucedía a pesar de que Emrick era la supervisora.

Pregunte usted a cualquier abogado si es difícil ganar una demanda por acoso sexual y le dirá que sí, que mucho. Pues pese a lo difícil, durante sus 40 años de carrera Emrick se vio obligada a demandar a tres de las compañías en las que trabajó y a todas les ganó.

Sonido ambiente de construcción…

Después de la minería, la industria de la construcción es la ocupación más peligrosa del país. Pero es mucho peor si se es mujer. El estudio de OSHA dice que algunas trabajadoras hasta llegan a recibir amenazas de muerte de sus compañeros. Pero independientemente del ambiente de trabajo hostil, las trabajadoras también enfrentan otro riesgo no menos importante: la ropa, los zapatos y los equipos de protección están diseñados para hombres altos y fornidos y no para personas con cuerpos pequeños.

Mary Jo Emrick works con James Mescall durante una clase de soldadura en el Colegio Comunitario de Austin. Foto: Montinique Monroe KUT.

Mary Jo Emrick works con James Mescall durante una clase de soldadura en el Colegio Comunitario de Austin. Foto: Montinique Monroe KUT.

Emrick recuerda lo peligroso que era maniobrar una antorcha encendida cuando sus manos ‘nadaban’ en los enormes guantes. Más peligroso aún, cuando usaba los arneses, o conjunto de cuerdas y cinturones de seguridad que usan los trabajadores para protegerse de una caída

“It’s gotta have to be able to fit your size – and they’re not going down to that 100-pound girl”                                                                                                                                                       (Tiene que ser capaz de adaptarse a tu tamaño, y no bajará para una chica de 100 libras).

El arnés debe ajustarte pero si pesas 50 kilos, olvídalo. Y si estás embarazada, peor, ningún arnés está diseñado para ello.

OSHA dice que muchas trabajadoras se quejan de que no les permiten usar los baños de hombres pese a que en las construcciones no hay baños para mujer. Otras se quejan de que los varones les sabotean su trabajo para hacerlas quedar mal.

Mary Jo Emrick dice que por años sus compañeros le llamaban “Joe” para que nadie supiera que ahí trabajaba una mujer. Pero las compañías constructoras necesitan trabajadores calificados y es una industria que paga muy bien. Así que muchas mujeres se están sumando a las filas. Por primera vez casi el 10 por ciento de los trabajadores de la construcción en el país son mujeres y una tercera parte de ellas son latinas.

Para La Edición Semanaria del Noticiero Latino, desde Austin, Texas, Joy Diaz.

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