“Sin esperanza no hay futuro”, en la lucha contra el acoso y asalto sexual: CIW

La carpa museo con la exhibición audiovisual sobre la lucha de la Coalición de Trabajadores de Immokalee y su importante tramo andado, que viaja de manera itinerante en esta gira por el noreste de Estados Unidos, y en esta foto ubicada en el Club chicas  en el Lower East Side de Nueva York. Foto: MVG.

La carpa Museo con la exhibición audiovisual sobre la lucha de la Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW) y su importante tramo andado, que viaja de manera itinerante en esta gira por el noreste de Estados Unidos, con en esta foto ubicada en el Lower East Side Girl’s club Club de Nueva York. Foto: MVG.

La violencia sexual contra la mujer prevalece como una práctica muy arraigada en la sociedad, que hoy en Estados Unidos ha cobrado dimensión de epidemia tras la avalancha de denuncias de acoso y asalto sexual que han salido a luz pública en días recientes contra celebridades de Hollywood, del mundo de los deportes, la academia, la política. Datos estadísticos indican que las mujeres experimentan alguna forma de violencia sexual en la vida, y que el 80 por ciento del acoso y el asalto sexual del país, por ejemplo, ocurre en los campos agrícolas mientras que en los campos universitarios la cifra desciende 15 puntos, al 65%. En promedio, dicen estudios, una cuarta parte de los casos de acoso y asalto sexual ocurren con las mujeres en el resto de la cadena del suministro de alimentos.


Marco Vinicio González

Julia de la Cruz, trabajadora agrícola de los campos tomateros de Immokalee en La Florida, que hoy siembra en los surcos de la conciencia de la gente su mensaje de reivndicación con los trabajos de organización.

Julia de la Cruz, trabajadora agrícola de los campos tomateros de Immokalee en La Florida, que hoy siembra en los surcos de la conciencia de la gente su mensaje de reivndicación con los trabajos de organización.

Julia de la Cruz es una trabajadora del campo mexicana, de marcado raigambre indígena que forma parte de la Coalición de Trabajadores de Immokalee. Como parte de una gira por el noreste de Estados Unidos viajan con una campaña singular, ‘Cosecha sin Violencia’, que denuncia el acoso y asalto sexual y busca soluciones.

La estrategia, educativo informativa incluye la instalación de un museo itinerante que viaja desde los campos del tomate hasta varios puntos de la ciudad de Nueva York, con una rica exhibición audiovisual montada en las paredes interiores de una carpa, con la historia de su larga lucha por una Comida Justa y un mundo mejor.

Además, ofrecen charlas públicas y entrevistas para poner al descubierto la violencia sexual que sufren las mujeres del campo y la manera con que han dicho ¡Basta de violencia!

“A veces no viene directamente de los patrones, porque a veces es del mismo trabajador. Porque mucho mánager, o alguien encargado de la gente, hace eso… y claro que también los mismos trabajadores pueden hacer eso también con las mujeres”, dice Julia.

Sostiene que “hay más abusos en el campo, porque son lugares muy lejos…, uno a veces viaja hasta dos horas para ir a trabajar… entonces son pocas las gentes que entran ahí. A veces son propiedad privada…, que nadie puede entrar, sino el bus o el carro con los trabajadores…”

Un ángulo del interior de la carpa, que capta un letrero con los logos de mega empresas que firmaron con la coalición de Trabajadores Agrícolas poco más de media década atrás el Acuerdo de Comida Justa. Foto: MVG.

Un ángulo del interior de la carpa, que capta un letrero con los logos de mega empresas que firmaron con la coalición de Trabajadores Agrícolas poco más de media década atrás el Acuerdo de Comida Justa. Foto: MVG.

Pero desde que la coalición instauró un código de conducta laboral con el Programa de Comida Justa, que cumplen 13 de las mayores empresas que comercian con tomates de La Florida; McDonals, Burguer King, Taco Bell, Walmart, Subway, Hhole Foods, Chipotle, etcétera. Las cosas, pues, han cambiado para las mujeres del campo en La Florida, dijo Julia con un ligero aire de alivio.

“El acoso y el asalto sexual antes no se reportaban por miedo a perder el trabajo”

Además se sabe que por denunciar algunas corren el riesgo de ser deportadas. Con esta campaña, ‘Cosecha sin Violencia’, se trata de ayudar a otros.

“También existe una línea con la compañía, y entonces la gente tiene más confianza de llamar con los trabajadores, llamar con el Concejo, porque son gente que le va a hacer caso y hacer investigación de su problema”

Las mujeres que se han quedado calladas, insiste Julia, “pueden ya ahora reportarlo, pueden reportarlo porque ya no son expulsadas del trabajo. Porque hoy existen protecciones para ellas”

La línea telefónicas de denuncias de acoso o asalto sexual en el trabajo para extensos sembradíos de tomate en La Florida recibe información de forma confidencial 24 horas al día siete días a la semana, dice Julia, y es el resultado que la investigación de una denuncia tiene ahora, consecuencias para los infractores.

“Sea del pequeño hasta el más alto nivel, tienen que pagar la consecuencia. Y este es el resultado que tiene el programa”

La coalición exhorta a las mujeres a llamar y reportar el asalto, primero con su supervisor, que debe turnarlo al patrón o a la compañía; y si nadie hace nada por investigar y resarcir el daño, los responsables pueden llegar a ser despedidos, afirma categórica Julia.

Gerardo Reyes y Guadalupe Gonzalo, de la Coalición de Trabajadores de Immokalee hablando sobre la industria de la comida y los campos de cultivo, en un video reproducido a través de una tableta electrónica colgada en la pared interior de la carpa museo, en la exhibición de la campaña ‘Cosecha sin Violencia’, en el Lower East Side Girls Club en el bajo Manhattan.

Los organizadores Gerardo Reyes y Guadalupe Gonzalo, de la Coalición de Trabajadores de Immokalee, hablando sobre la industria de la comida en los campos de cultivo. Esto aparece en un video reproducido a través de una tableta electrónica colgada en la pared interior de la Carpa Museo de la exhibición de la campaña ‘Cosecha sin Violencia’, en el Lower East Side Girl’s Club  del bajo Manhattan.

“Bueno, creo que es importante que el acoso en los campos también sea parte de esta narrativa que estamos escuchando en el discurso nacional ahora, de que hay acoso sexual en donde quiera”

Yaysis Solís, de la Alianza por Comida Justa y quien viaja también con la campaña ‘Cosecha sin violencia’, comenta por su parte la coyuntura del momento con tanta revelación de abuso sexual.

“Sabemos que no solamente en Hollywood, no solamente en las universidades, en otras industrias, pero también pasa en los campos”

Y es que el momento que vive hoy el país, de escandalosas revelaciones de abusos y asaltos sexuales, desde el presidente Trump captado en un autobús hablar de su desprecio por las mujeres, pasando por renombrados productores, directores y actores de Hollywood, por la academia, los deportes, etcétera, se transita por esos territorios donde la pedofilia y la misoginia se han ensañado.

“Estoy levantando mi voz para denunciar el acoso sexual, porque somos millones y millones de mujeres que por muchos años hemos estado hablando de ese tema, pero creo que más recientemente por los medios sociales hemos visto que sí es algo que impacta la vida de casi todas… También pasa en el sistema de comida, pero -sin embargo- no escuchamos de eso”, señala Yaysis.

Existen casos emblemáticos de violencia sexual en el ámbito político desde luego, y la figura del momento es el aspirante republicano al Senado por Alabama, Roy Moore, quien en las últimas horas ha visto crecer el número de mujeres que lo acusan de haberlas agredido sexualmente en el pasado. Varias de ellas eran menores de edad cuando fueron acosadas o asaltadas por Moore, mientras éste era Fiscal del Distrito 16 de Alabama y andaría en sus 33 o 34 años.

Se trata de un ejemplo de abuso de poder, muy arraigado en la cultura, cuya solución se mira cuesta arriba, dice Yaysis:

Yaysis Solís dice sentirse optimista y espera que la gente y las corporaciones, “que se den cuenta de que hay un modelo para cambiar esta situación”, de violencia sexual contra las mujeres. Foto: MVG.

Yaysis Solís dice sentirse optimista y espera que la gente y las corporaciones, “que se den cuenta de que hay un modelo para cambiar esta situación”, de violencia sexual contra las mujeres. Foto: MVG.

“Me hace pensar que todavía hay mucho trabajo que hacer; que por muchos años, aunque las mujeres hablan y tengan ese valor para hablar, ¡no les creen!… Muchos prefieren guiarse por la influencia de hombres con dinero, que la gente prefiere apoyar. Más que nada es no creerle a las mujeres, esa experiencia vivida. O tener temor a apoyar a una mujer y no contradecir la palabra del hombre, o la palabra del abusador”

Las denuncias de artistas y otras mujeres agredidas por hombres poderosos, públicos y privados, han sido ampliamente difundidas porque por lo general se trata de celebridades. Pero en los apartados rincones de los campos agrícolas, sin candilejas ni reflectores, estas mujeres avanzan sin embargo abriéndose camino desde las sombras.

“Nosotros andamos llevando nuestro mensaje, lo que hacemos es educar a los consumidores. Que sepan, verdad, cómo son las situaciones con las mujeres agrícolas, y ver de qué manera pueden apoyarnos”, dice con notable humildad Julia.

La falta de mecanismos efectivos de monitoreo y de normas en la sociedad que impidan este tipo de violencia sexual contribuye a mantener el problema del acoso y el asalto sexual, sostiene Yaysis Solís:

“Creo que es algo que no se debe aceptar, y estoy muy orgullosa de ser parte de esta comunidad de mujeres que también estoy levantando mi voz para denunciar el acoso sexual… para mí sin esperanza no hay futuro”

Trabajador agrícola en los campos de tomate de La Florida, captado en plena acción en la foto colgada en una columna informativa de la exhibición, en uno de las paredes de la carpa. Foto: MVG.

Trabajadora agrícola en los campos de tomate de La Florida, captado en plena acción en la foto colgada en una columna informativa de la exhibición, en uno de las paredes de la carpa. Foto: MVG.

Tanto Julia como Yaysis afirman que hay que seguir luchando de pie, denunciando y creando redes de apoyo para mujeres que han sido víctimas de acoso sexual y de violencia doméstica:

“Porque también la cosa comienza por ahí, y la coalición ha hecho mucho trabajo… educar de raíz a las personas sobre el poder que tiene uno para poder denunciar y no tener miedo. Tengo mucha esperanza, de que Wendy’s firme; de que Wendy’s venga a la mesa. De que otras compañías se den cuenta que hay un modelo para cambiar esta situación”

La gira de la campaña ‘Cosecha sin violencia’ concluye este lunes 20 de noviembre con una marcha acompañada de decenas de estudiantes, clérigos de múltiples creencias y consumidores de Nueva York y del noreste del país.

Estos contingentes se unirán a una delegación de mujeres trabajadoras agrícolas ante la entrada de la sede principal de Wendy’s y Trian Partners, en la lujosa Avenida Park de la ciudad de Nueva York, donde se hallan las oficinas del principal accionista de Wendy’s, Nelson Peltz, para exhortarlo una vez más a firmar el acuerdo del Programa de Comida Justa de la coalición (CIW).

Vocero de la compañía Wendy’s declinó opinar sobre la demanda de campaña, que pide no comprar tomates a empresas que no toman medidas contra el acoso sexual y las violaciones a los derechos humanos de sus trabajadores.

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