Sessions cierra la puerta a víctimas de pandillas que Estados Unidos ayudó a crear, a cuenta de los niños

De la redacción

Un oficial de inmigración mexicano sostiene por el brazo a un niño centroamericano mientras su madre es deportada. Foto: AFP.

Un oficial de inmigración mexicano sostiene por el brazo a un niño centroamericano mientras su madre es deportada. Foto: AFP.

Como hemos reportado oportunamente, el Fiscal General de la nación, Jeff Sessions ordenó a los jueces de Inmigración que dejen de otorgar asilo a prácticamente todos los que afirman ser víctimas de violencia doméstica o de pandillas, una medida que podría impedir que decenas de miles de personas ingresen de forma permanente Estados Unidos. Y otra de las crueles política las de esta administración ha sido la de separar –arrancar- a los niños de sus padres y meterlos en una suerte de prisión, eufemísticamente llamada ‘Casa Padre’. No está de más repetir esto, porque no se debe ignorar ni convertir en lo usual.

Como cita hoy el columnista de The New York Times, David Leonarth, “En Brownsville, Texas, el gobierno federal ha encarcelado a más de mil 400 niños de entre 10 y 17 años de edad. Están detenidos en un antiguo Walmart”.

En un espacio de 40 pies cuadrados viven estos niños y niñas, y pasan encerrados 22 horas diarias, con sólo 2 horas permitidas para estar en el exterior y a las 9 de la noche tienen que ser recluidos a su cautiverio de nuevo.

Como se ha podido apreciar en la televisión nacional, el gobierno oculta a la opinión pública lo que pasa en el interior de estas instalaciones. Hata al propio senador demócrata de Oregon, Jeff Merkley -que muestra ste video- le impidieron el acceso a las instalaciones carcelarias del viejo edificio de Walmart acondicionado como centro de detención infantil-juvenil.

Emma Brown y Aaron C. Davis escribieron hoy en The Washington Post: “La política de enjuiciar criminalmente a todos los que cruzan la frontera ilegalmente está creando una nueva categoría de residentes en estos centros de detención: niños y niñas que luchan contra el trauma de ser separados inesperadamente de sus madres y padres”.

Luego del escándalo suscitado por el video del senador Merkley las autoridades maquillaron lo mejor que pudieron el interior de este centro de detención para una visita de la prensa. Jacob Soboroff, reportero de MSNBC ingresó entonces a dicho edificio de Walmart y tuiteó: “He estado dentro de una prisión federal y en cárceles de condado. Este lugar -Casa Padre- se llama refugio, pero estos niños están encarcelados… bajo custodia”.

Y Cindy Carcamo, columnista de Los Angeles Times, nos recuerda un importante hecho de la historia, que pone en perspectiva las falsedades del Fiscal Sessions, del Departamento de Seguridad Interior y de la Patrulla Fronteriza, que forman parte de una política gubernamental de corte fascista.

“La violencia de las pandillas que se ha desatado en El Salvador, Guatemala y Honduras -dice la columnista-, creció en parte a partir de las calles estadunidenses. Las pandillas más poderosas de Centroamérica, la MS-13 y la Calle 18, nacieron en Los Ángeles hace una generación, durante el apogeo de las guerras entre pandillas de la ciudad”.

Vale recordar que muchos de estos jóvenes pandilleros fueron la primera generación nacida en Estados Unidos de refugiados centroamericanos que vinieron huyendo de la violencia de esa convulsionada región del Hemisferio, América Central, que Estados Unidos invadió y en la que luego financió guerras fratricidas; como la del ejercito de mercenarios llamado “La Contra”, que combatió séxito contra los sandinistas al finalizar la década de los 80. Suceso que por cierto destapó el escándalo de triangulación ilegal de armas y dinero oculto a través de Irán para apertrechar a La Contra, impulsado por el gobierno de Estados Unidos durante el fin de la era de Donald Reagan y conocido como “Irán-Contras” o “Contragate”.

Y luego, a medida que estalló la violencia de las pandillas en Estados Unidos en la década de 1990, “Las autoridades respondieron deportando masivamente a Centroamérica a los miembros de las pandillas. Los expertos dijeron que la movida aumentó la violencia en esos países y provocó olas de residentes aterrorizados que vienieron a buscar refugio en Estados Unidos”, puntualiza Carcamo.

Hoy jueves 14 de junio, miembros de la organización sin fines de lucro, MoveOn se unirán en todo el país a los eventos de Families Belong Together / La Familias Pertenecen Juntas, “para oponerse a la separación cruel, inhumana e injustificada de los niños arrancados de sus padres en las fronteras de Estados Unidos con México”, dice un comunicado.

Porque las comunidades en todo el país están viendo “los efectos devastadores y duraderos que esta política podría tener y están listos para hablar”. Este día de acción fue planeado por activistas locales en todo el país, y no sólo por una organización nacional, dice el comunicado. “Porque saben que las familias no pueden esperar. ¡La acción es necesaria ahora!”.

Bajo la política de la administración Trump impulsada por el Fiscal General Sessions y defendida por la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristjen Nielsen, ICE y agentes de la Patrulla Fronteriza, “han destrozado emocionalmente a más de 650 niños separados de sus familias en sólo dos semanas de mayo… Miles de niños han sido arrancados de sus padres y detenidos en jaulas desde que se adoptó esta política en 2017″.

Con el Día del Padre acercándose, como pretexto si se quiere, ahora es el momento de protestar contra estos abusos y exigir una reforma migratoria, sotiene el comunicado de MovOne

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