Legisladores demócratas y trabajadores agrícolas, se unen contra las fuerzas de deportación

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De la redacción

La senadora demócrata de California, Dianne Feinstein, el congresista también demócrata de Illinois, Luís Gutiérrez y el presidente de la Unión de Campesinos (UFW), Arturo Rodríguez, se unieron a trabajadores agrícolas y a defensores de los inmigrantes para examinar las implicaciones de las políticas de inmigración de la administración Trump, y de la propuesta de Ley del Programa de Trabajadores Agrícolas de 2017 (Agricultural Worker Program Act of 2017), para crear una legislación que proteja a los trabajadores agrícolas de la deportación y al mismo tiempo los ponga en la ruta hacia la legalización y la ciudadanía.

La propuesta de ley Agricultural Worker Program Act of 2017 fue introducida recientemente al Congreso por los senadores demócratas de California, Dianne Feinstein y Kamala Harris, y por los representantes también demócratas, Luís Gutiérrez, de Illinois, Patric Leahy, de Vermont, Michael Bennet, de Colorado y Mazie Hirono, de Hawaii, quienes han formado una alianza con la UFW para crear una ley que proteja a los trabajadores agrícolas de la deportación y al mismo tiempo les brinde la oportunidad de obtener su legalización y eventualmente la ciudadanía, dice un comunicado de la UFW.

Porque la estrategia y la maquinaria de deportación masiva de Trump ha producido maremotos de miedo no sólo en las comunidades de inmigrantes sino en todos los sectores de la fuerza laboral. De acuerdo con Pew Research Center, aproximadamente más de la mitad de los trabajadores agrícolas de Estados Unidos, o más de 8 millones, son inmigrantes indocumentados, dice el comunicado.

La senadora Dianne Feinstein aseguró que proteger de la deportación a la fuerza laboral agrícola de Estados Unidos “es un imperativo económico y moral”, razón por la cual, señaló, “hemos reintroducido la Ley del Programa de Trabajadores de Agricultura”.

Feinsten sostiene además que dicho proyecto de ley proporcionaría a los trabajadores agrícolas de esta nación un estatus legal, conocido como la tarjeta azul, y un eventual camino hacia la ciudadanía. “He trabajado en este tema durante décadas, pero hoy hay un renovado sentido de urgencia para retomar esta medida”, dijo.

El proyecto de ley dejaría en vigor el actual programa de visas H-2A, que permite a los empleadores contratar trabajadores temporales agrícolas para hacer frente a la escasez de ciudadanos e inmigrantes autorizados. Sin embargo, el proyecto de ley reduciría al mínimo la necesidad de utilizar el programa H-2A proporcionando una solución para los empleadores agrícolas. Recientes trabajadores H-2A que cumplen con los requisitos podrían solicitar la tarjeta azul.

Feinsten agregó que las nuevas prioridades de la administración Trump hacen de todos los inmigrantes indocumentados -incluyendo los trabajadores agrícolas- un blanco de la deportación. “Cualquiera de las personas trabajadoras que pasan horas agachadas bajo el sol caliente en las parcelas de la labor para poner comida en nuestras mesas podrían ser detenidas en cualquier momento, por cualquier razón, y ser deportadas. Vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que eso no suceda”, afirmó categórica.

Este proyecto de ley es de vital importancia para el sistema alimentario y agrícola de Estados Unidos. De ser promulgada en ley, dicho proyecto aliviará el temor de la inminente deportación, porque proporcionaría a los trabajadores agrícolas y a sus familias la oportunidad de obtener el estatus migratorio legal, afirma Bruce Goldstein, Presidente de Farmworker Justice,

Sostiene que la gente que trabaja en las granjas y ranchos para alimentar a toda la población, “merece nuestro respeto por su honorable trabajo”. El aumento de la aplicación de las medidas punitivas contra la inmigración que emprende el gobierno “empeora el daño que muchas familias de trabajadores agrícolas sufren bajo nuestro sistema de inmigración roto, y amenaza a nuestros negocios agrícolas”. La promulgación de la Ley del Programa de Trabajadores Agrícolas, asegura, “sería un paso importante hacia la fijación de nuestro sistema de inmigración roto, el apoyo a nuestro sistema de alimentos y un tratamiento con respeto a los trabajadores agrícolas”.

Por otro lado, esta ley también protege a los empleadores de las sanciones civiles al ya no tener que contratar inmigrantes indocumentados, que al contar con un estatus legal y un camino hacia la ciudadanía estarían además en mejores condiciones de mejorar sus salarios y sus condiciones de vida. “Una mano de obra agrícola más estable –señala el comunicado- y una mayor seguridad redundaría en beneficio de los empleadores, de los trabajadores y de los consumidores de alimentos”.

Por su parte el representante Luís Gutiérrez afirmó: “He viajado muchas, muchas veces a Delano, a la Costa y al Gran Valle Central, y a todo California; y me he reunido con trabajadores agrícolas. Están entre las personas más trabajadoras y más vulnerables que he conocido”.

Tal es el motivo, dijo Gutiérrez, que anima a este proyecto de ley que planean presentar en la Cámara de Representantes en las próximas semanas. “Los trabajadores del campo que proveen una mano de obra agotadora que mantiene nuestra economía en marcha mantiene además nuestra producción de alimentos en suelo americano”.

Sin embargo, agregó el reconocido legislador por su incansable apoyo a los inmigrantes indocumentados, no se reconocen plenamente esas contribuciones al no permitir que los trabajadores trabajen legalmente, protegidos por las leyes laborales de este país para que se integren plenamente a la sociedad estadunidense. “Esta legislación nos impulsa a reconocer su humanidad, sus aspiraciones, sus familias y su futuro en este país. Esta legislación dice que valoramos sus contribuciones y que las vemos como legítimas. Y nuestras leyes deben reflejar eso”.

Arturo Rodríguez afirmó que es una obligación moral permitir a los trabajadores agrícolas de este país obtener el derecho a permanecer trabajando legalmente en la agricultura. La Ley del Programa de Trabajadores Agrícolas, dijo, “reconoce que las personas que alimentan a nuestra nación deben tener la oportunidad de estar aquí legalmente. De manera abrumadora, los trabajadores agrícolas hacen el duro y brutal trabajo de alimentar a todos nosotros. Su sacrificio, habilidad y trabajo duro producen la mayor abundancia de alimentos que el mundo ha conocido jamás… una recompensa sobre la cual damos gracias cada día en nuestras mesas”.

Los trabajadores agrícolas, Sagrario Arellano y Lourdes Cárdenas también participaron con sus opiniones. Arellano, de Dairy de Centralia, WA, dijo: “Como trabajador de la lechería, es un trabajo duro y requiere mucha disciplina. Tenemos que estar al 100 por ciento porque trabajamos con animales -cualquier error que se produzca podría causarnos morir. Este proyecto de ley sería algo muy bueno, realmente abre la puerta para muchas cosas, y es algo por lo que hemos estado luchando”.

Y Cárdenas, trabajadora de Uva en el Vale Central, declaro: “Este proyecto de ley haría que ya no se nos trate como esclavos, sino como seres humanos como cualquier otro trabajador”.

Arturo Sandoval concluyó señalando que “hace tiempo que la ley debería permitir a estos trabajadores agrícolas profesionales disfrutar libremente de los frutos de la producción que crean para todos nosotros”■

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