Amenaza de Trump a Puerto Rico: “Una agresión que espero sea sólo bluff

De cómo el colonialismo y el racismo explican la tardía respuesta del gobierno de Estados Unidos a la emergencia causada por el arrasador huracán María por esa isla hace tres semanas. En la imagen, puertorriqueños caminan en Juana Matos, PR. Septiembre 21 de 2017. Foto: Hector Retamal/AFP/Getty Images.

De cómo el colonialismo y el racismo explican la tardía respuesta del gobierno de Estados Unidos a la emergencia causada por el arrasador huracán María por esa isla hace tres semanas. En la imagen, puertorriqueños caminan en Juana Matos, PR. Septiembre 21 de 2017. Foto: Hector Retamal/AFP/Getty Images.

El presidente Trump amenazó recientemente con retirar de Puerto Rico la ayuda de emergencia y los empleados federales que asisten en las tareas de limpieza e incipiente restauración de la infraestructura destruida por los huracanes (Harvey y María), en momentos en que la arrasada isla continúa batallando por recuperarse de los estragos. Trump declaró públicamente que su gobierno no puede destinar los recursos del país por tiempo indefinido, motivando la indignación de los puertorriqueños estadunidenses. Paralelamente el presidente prometió ayuda sin condiciones e indefinida, “hoy, mañana y siempre” a los estados de La Florida y Texas, azotados también por la furia destructiva de los meteoros. Entre tanto, la cámara baja aprobó un paquete de ayuda para los damnificados por el desastre de los ciclones en Estados Unidos. Este pieza es parte de nuestra serie “Hablando de la Raza”.



Samuel Orozco
Director de Noticias
Radio Bilingüe, Oakland, CA

Cuando funcionarios locales de Puerto Rico se quejaron del tortuguismo con el que llegaba la ayuda de Washington a esa isla, y de la falta de preparación de las autoridades de emergencias para hacerle frente a la catástrofe natural, Donald Trump, al parecer molesto por que esto interrumpía sus jugadas en su campo vacacional de golf, respondió furioso vía twiter:

“No podemos tener a FEMA (la agencia federal para atender desastres), a los militares, a los socorristas de Puerto Rico por siempre”.

Esto dista mucho de lo que le dijera Trump a Texas y La Florida. A ellos les dijo: “Estamos contigo, estaremos contigo mañana y siempre para restaurar, recuperar y RECONSTRUIR”.

Este trato contra el pueblo puertorriqueño motivó a varios líderes de opinión a condenarlo como un trato a ciudadanos de segunda, inconstitucional, abiertamente discriminatorio. Eugene Robinson de The Washington Post comentó: “Mas del 80por ciento de Puerto Rico esta todavía a oscuras, más de la tercera parte sin agua, la infraestructura en ruinas. Y el presidente amenaza cruelmente con cortar la ayuda federal. Hacer eso sería gobernar por rencor, por hacer daño; y eso debería ser considerado un delito punible con la destitución”.

En la imagen la congresista puertorriqueña Nydia Velázquez, demócrata por Nueva York explota desde la tribuna de la Cámara de Representantes contra el presidente Trump, por sus comentarios acerca de la ayuda a Puerto Rico, y le recomienda una clases de historia sobre la relación de Estados Unidos y la isla. Foto: ABC News.

En la imagen la congresista puertorriqueña Nydia Velázquez, demócrata por Nueva York explota desde la tribuna de la Cámara de Representantes contra el presidente Trump, por sus comentarios acerca de la ayuda a Puerto Rico, y le recomienda una clases de historia sobre la relación de Estados Unidos y la isla. Foto: ABC News.

“Abandonar, dejar morir, a parte de su pueblo en momentos de gravísima necesidad… representar sólo a unos y no a todos, todo eso es anticonstitucional. Es un delito mayor, con agravantes”, como dijera Robinson.

Y la congresista demócrata de Nueva York, Nydia Velázquez, de raíz puertorriqueña, llegó al colmo de la indignación y usó la tribuna del Congreso para decirle sus verdades al presidente Trump.

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“Golpear a los conciudadanos cuando están caídos, es una vergüenza. Soy la única miembra de este comité que es de origen puertorriqueño. Así que ya que no tengo al presidente Trump frente a mí, me gustaría que le dijera qué vergonzosos son los mensajes de tuit que ha enviado, que ofendida e insultada me siento como ciudadana de EEUU. Y me gustaría sugerir que el presidente se consiga unas lecciones de historia sobre la relación de Estados Unidos con Puerto Rico. En 1898, tropas americanas invadieron Puerto Rico. Tropas de EEUU se apoderaron de Puerto Rico. Así que los puertorriqueños no invitaron a las fuerzas armadas de EEUU, fue invadido. Así que con esa invasión viene la responsabilidad. En 1917, se impuso la ciudadanía estadunidense sobre los puertorriqueños. De manera oportuna, muy a tiempo como para que pudieran sumarse a las fuerzas armadas y pelear en la primera Guerra mundial. Así que esos tuits son no presidenciales. La responsabilidad más básica y fundamental del presidente de Estados Unidos, el presidente de la nación más poderosa del mundo, es hacerse presente, y proveer la asistencia y la ayuda que ciudadanos de EEUU necesitan. Ellos no necesitan esta clase de insultos. Y a propósito, ¿cómo es que no envía esta misma clase de tuits y de insultos cuando se trata de Texas o Florida?”

De la indignacion por el “colonialismo racista” a repensar Puerto Rico

En la segunda mitad de esta Línea Abierta Irene Vilar comenta sobre este tema. Ella es promotora del Fondo México-Puerto Rico para la ayuda de desastres, creado por Americas for Conservation and Arts, en alianza con las agrupaciones Crea Results, el Instituto Eurística Comunicación, y Benítez Strategies. Desde Boulder, Colorado, dijo a Samuel Orozco haber recibido los mensajes de Trump “con un sentido de afrenta, y de agresión; casi de racismo colonial”. Y aunque le indignan y preocupan las amenazas del presidente, opina que sin embargo habrá que tomar con cautela sus palabras. “Para ver hasta dónde son bluff y hasta dónde pueden llegar a convertirse en hechos reales”. Y deplora que a Puerto Rico lo haya golpeado “la tormenta perfecta”.

En esta conversación Con Orozco Vilar parece confirmar aquel dicho de la abuela que dice: ‘no hay mal que por bien no venga’; y habla de que a pesar de la tragedia se vislumbran no obstante algunos avances en los esfuerzos por levantar otra vez la ciudad.

Según The New York Times, los números de la “crisis humanitaria” que se vive en Puerto Rico hasta el día de hoy (10/17/17) son estos: más del 80 por ciento del tendido eléctrico no funciona; 28% de los residentes puertorriqueños está sin agua corriente o potable; 72% tienen agua corriente y, por lo tanto, está sujeto a la recomendación del Departamento de Salud para que las personas hiervan o desinfecten el agua antes de beberla. 40% de la población en la isla carece de señal de teléfono celular.

La respuesta que se ha visto en Puerto Rico con mayor claridad hasta el momento, en las tareas de limpieza e incipiente reconstrucción ha venido de la gente en esa isla caribeña, con ayuda de la diáspora puertorriqueña en el extranjero y de la comunidad internacional; o sea, de la sociedad civil. En la imagen, habitantes de Guaynabo, Puerto Rico. Foto: The Nation.

La respuesta que se ha visto en Puerto Rico con mayor claridad hasta el momento, en las tareas de limpieza e incipiente reconstrucción ha venido de la gente en esa isla caribeña, con ayuda de la diáspora puertorriqueña en el extranjero y de la comunidad internacional; o sea, de la sociedad civil. En la imagen, habitantes de Guaynabo, Puerto Rico. Foto: The Nation.

Y pese a la enorme calamidad del momento, Vilar piensa que paradójicamente este abandono y preocupante omission de la responsabilidad constitucional del gobierno de EEUU hacia Puerto Rico se genera sin embargo una interesante coyuntura histórica; para repensar la reconstrucción, reinventar la ciudad en función de sus características y ubicación geográfica que la mantiene y la seguirá manteniendo en la ruta de los huracanes del Atlántico y El Caribe, y por tanto para pensar en un diseño urbano y rural que eche mano de tecnologías inteligentes. Ve también indicios de lo que podría ser un retorno generacional de puertorriqueños profesionales a la Isla, encaminado a impulsar proyectos de desarrollo orientados a la agricultura, por ejemplo revitalizando fincas, a fin de alcanzar en un futuro no muy lejano la soberanía alimentaria de la isla. Vilar dijo además sentirse emocionada por la gran muestra de solidaridad social espontánea que dio y ha estado mostrando el pueblo de Puerto Rico desde que comenzó la pesadilla hace tres semanas.

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