Protestan en centro de detención de ICE por prolongados periodos en cautiverio

Detenidos en áreas rurales de Luisiana, como el centro de detención Winn, se halan lejos de cualquier representación legal. Foto: https://www.pbs.org.

Detenidos en áreas rurales de Luisiana, como el centro de detención Winn, se halan lejos de cualquier representación legal. Foto: https://www.pbs.org.

De la redacción

A pesar de que el COVID-19 arrasó los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, infectando a más de 6 mil 400 reclusos y matando a ocho, los inmigrantes bajo custodia de ICE pasaron este año más tiempo retenidos que en cualquier otro momento de la última década.

Un análisis de Reuters sobre los datos de 20 detenidos de África y América Latina que dijeron haber estado detenidos por el servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante más de seis meses, reveló que a pesar de las regulaciones de emergencia relacionadas con la pandemia de Covid-19, “han sido expulsados casi 150 mil migrantes en la frontera con México, de marzo a esta fecha”.

La agencia reportó además que se ha reducido el número de detenidos en los centros de detención. “La cantidad promedio de tiempo que los inmigrantes pasan en detención en Estados Unidos casi se triplicó a tres meses este septiembre, en comparación con septiembre de 2016”, antes de que el presidente Trump asumiera el cargo, dice la fuente. “Los detenidos en septiembre de 2020 eran casi el doble que en septiembre de 2019″.

Esta historia comienza cuando tras cruzar casi una docena de países Yudanys Pérez llegó a la frontera de California con México, fue arrestado por Inmigración y permanece encerrado. Mientras presiona por su caso legal, “ha sido trasladado a seis centros de detención de inmigrantes y se le ha negado la libertad condicional siete veces”.

De acuerdo con registros médicos, informa el foro Nacional de Inmigración, Pérez dijo a Reuters que dio positivo al coronavirus. “Durante más de un mes, sufrí fiebre, temblores y diarrea en un dormitorio con decenas de otros detenidos enfermos”, declaró durante una entrevista telefónica desde el Centro Correccional de Winn, en la zona rural de Louisiana.

A principios de este año Pérez habría dicho en una demanda federal en curso, presentada a nombre de cientos de solicitantes de asilo detenidos, que en medio de una emergencia de salud global, los inmigrantes están detenidos por ICE durante más tiempo que cualquier período en al menos una década. Según datos sobre promedios mensuales provistos por la misma agencia federal y analizados por la fuente, desde entonces “Más de 6 mil 400 detenidos han contraído COVID-19 en los centros de ICE en todo el país, y ocho han muerto”.

Cada uno de los 20 detenidos que dijeron a Reuters haber estado presos por ICE durante más de seis meses, describieron “condiciones de hacinamiento y, a veces, insalubres, que hacían prácticamente imposible el distanciamiento social y dificultaban el control de las infecciones por COVID-19 y otras enfermedades”.

Como ha de saberse, es el propio Congreso de Estados Unidos quien fija sin emabargo a ICE una cuota de detenidos a cambio del financiamiento de la agencia, mismo que se basa en el número promedio de detenciones del año anterior.

Kevin Landy, un ex funcionario de detención de ICE dijo a la fuente que “Debido a las severas prácticas de la Administración Trump en la frontera, el número total de detenidos bajo la custodia de ICE está muy por debajo de los niveles del presupuesto… Esto crea un incentivo para que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) limite las liberaciones discrecionales de detenidos y ralentice los procesos de asilo, para mantener la población detenida lo más alta posible”.

Reuters sostiene que los funcionarios de ICE no cuestionaron estos hallazgos sobre el aumento de los períodos de detención. La agencia habría dicho que “la pandemia ha obstaculizado la deportación rápida de los detenidos porque algunos países han cerrado sus fronteras o no han estado dispuestos a aceptar a los repatriados de manera constante”. ICE también dijo que “la crisis de salud ha retrasado los procedimientos judiciales de Inmigración y las pruebas de asilo de EE. UU”.

De los detenidos, más de 2 mil 600 son solicitantes de asilo que han pasado su primera evaluación y están esperando la resolución de sus casos judiciales. La administración Trump dice que muchas solicitudes de asilo son fraudulentas y ha tratado de limitar quién es elegible y mantener a más detenidos pendientes de procedimientos judiciales.

Representándose a sí mismo en la corte de Inmigración de Estados Unidos, Pérez perdió su caso de asilo en enero, en parte debido a una regla de la administración Trump que requería que los migrantes solicitaran asilo primero en los países por los que viajaban. Desde entonces, esa regla ha sido bloqueada en un tribunal federal, sostiene la fuente.

La apelación de Pérez fue desestimada por llegar tarde y se ordenó su deportación, según muestran documentos. “Pero Cuba no ha aceptado ningún vuelo de deportación desde fines de febrero”, dijo ICE.

Los detenidos en Winn, el centro de Luisiana, se han estado inquietando, dijo Pérez .

El 19 de septiembre “un grupo de hombres en otro dormitorio prendió fuego a sus camas luego que cuatro detenidos calentaron una sábana en el microondas. Estaban protestando por cuánto tiempo han estado aquí”■

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