Pedir menos préstamos estudiantiles no es necesariamente mejor para los latinos

latinostudentLa deuda de los préstamos estudiantiles en este país se cifra en más de un millón de millones de dólares, pues se triplicó en una década y un número récord de estudiantes universitarios se gradúa con una deuda promedio de más de 20 mil dólares, asistiendo a las universidades más modestas. Pero la situación es aun peor para el estudiantado latino, que además de la pesada carga de su deuda estudiantil dura más años para obtener su título universitario, pues suele pedir menos préstamos y trabajar más para sostener sus estudios. Esto retrasa su ingreso al mercado laboral mejor pagado y afecta la calidad académica de su aprendizaje. Además, existe una brecha enorme entre la inversión pública para las universidades que matriculan a estudiantes de la raza blanca, en comparación con las universidades a las que asisten más estudiantes latinos, con mayores necesidades financieras y académicas, que aunque tiende a cerrarse es aun enorme, sostiene entre otros interesantes conceptos el doctor Antonio Flores (AF), presidente y director ejecutivo de HACU (Hispanic Associatin of Colleges and Universities), con sede en San Antonio, TX, en esta entrevista realizada por Samuel Orozco (SO), director de Noticias de Radio Bilingüe. Esta entrevista es parte de nuestra serie, Diploma en Mano, y de American Graduate, Let’s Make it Happen!, una iniciativa de los medios públicos para tratar la crisis de deserción escolar, con el apoyo de la Corporación para la Difusión Pública.

Escuche la Entrevista

                                                                                                                                                                                     

A continuación la Entrevista:

SO: Dr. Antonio flores, bienvenido a Línea Abierta.

AF: Muchísimas gracias, es un gran placer estar con usted de nuevo.

SO: Dr. Flores, hablemos de la deuda con que salen los estudiantes de la universidad. La senadora Elizabeth Warren, famosa por cierto por su trayectoria como defensora del consumidor, llama a la crisis de la deuda estudiantil como una emergencia nacional. ¿Le pegó al clavo la senadora, o exagera la nota?

AF: Yo creo que ambas cosas. Sí le pego al clavo, pero hay una exageración tal vez en cuanto a la interpretación de lo que ella ha estado diciendo. Porque, sabemos que sí ha habido una continuo aumento en cuanto a la cantidad de dinero que los estudiantes salen debiendo de la universidad, cuando lo hacen. Pero, en realidad no son todos los estudiantes los que salen con deuda. Y no se habla de que la deuda a la que se refiere ella, y otros que la mencionan, justamente como una prioridad nacional, que lo es, tiene que ver solamente con los que solicitan préstamos. Y muchos no lo solicitan. Entonces, pues sí, habría que examinar más a fondo los datos, para ver qué estudiantes son los más afectados. Ahora, en realidad, estamos también hablando de que hay estudiantes que desde luego sí recurren a los préstamos en grandes cantidades, sobre todo los que van a universidades privadas muy costosas, y requieren de más préstamos. En el caso de los latinos, sabemos que en promedio, el estudiante latino pide prestado menos que otros estudiantes. Y eso, en mi opinión, es negativo. Y le voy a decir por qué. Es que, vea usted el otro lado de la moneda, y la mayoría de nuestros estudiantes latinos trabajan muchas más horas que los demás estudiantes mientras van a la universidad. Entonces tiene eso un impacto muy negativo en su desempeño como estudiantes, en sus calificaciones, y en el número de años que les toma para terminar un título universitario. A final de cuentas, si uno le echa lápiz, y cálculo a los costos para el estudiante, comparado a lo que sería pedir prestado, ¡le pierden! Le pierden porque duran más años sin tener ese título que les permite ingresar a la fuerza laboral del país, con más éxito, y con mayores ingresos. Y entonces, realmente si lo analiza uno bien, es perjudicial para nuestros estudiantes el trabajar tantas horas, y no pedir más prestado para evitar eso. Eso es nuestra impresión muy general de esto, que hay que ver los datos con más profundidad, para darle al clavo debidamente.

SO: Quisiera nada más que me verificara ese dato. Usted dice que los latinos en general piden prestado menos que los otros. Pero por otra parte he visto datos por ahí que dicen que a los estudiantes latinos les va un poco peor que a los blancos, cuando se trata de meterse en deudas, por préstamos a estudiantes…

AF: No, mire. Es que ahí es donde está el problema, que uno nada más los pinta con una brocha muy ancha a todos, y no hace una diferenciación. Lo que está pasando es que hay muchas instituciones que ahora son privadas y de lucro; se manejan como empresas, que son las que están reclutando muchos jóvenes que a veces no están bien preparados para la universidad, y que no son admitidos a una universidad; y a veces ni a un community college. Y entonces van a dar a esas instituciones de lucro, que hay muchas en el país, hay miles de ellas, y que les dicen: ‘Mira, aquí en seis meses, o en un año, o en dos años, o lo que sea, tú sales ya como técnico en mecánica, o en aviación, o en cosmetología, qué se yo; un oficio, y vas a ganar cantidades enormes de dinero’. Y los estudiantes que reclutan de esa forma a veces son estudiantes que ni terminan a veces la preparatoria, el high school o un GD (General Educational Development, o equivalente). O si lo termina, pues no están muy bien preparados de todas maneras para tomar cursos a nivel de universidad, y tiene otra serie de dificultades. Pero los reclutan porque esas universidades viven casi exclusivamente de las colegiaturas que pagan los estudiantes, que provienen y son pagadas con préstamos federales, en su mayoría. De ahí viene el dinero. Entonces esos estudiantes entran sin mucha preparación que digamos, no bien escrutinados; y a veces ni terminan el primer semestre cuando ya dejan la universidad, y salen con la deuda y sin ningún título. Entonces, cuando ponen a todos esos estudiantes juntos con los demás, pues sí, dicen: los latinos piden mucho prestado comparado a otros. Pero en realidad no es así.

SO: ¿Qué tal si los separamos, doctor? Nos dice usted que a los que peor les va, los que peor sufren la deuda son los estudiantes de aquellas universidades con fines lucrativos. ¿Qué tal los estudiantes que están en el sector público, en las universidades públicas?

AF: Así es. Y los hechos ahí están muy claramente establecidos. Por eso el gobierno ha establecido más reglamentos, para controlar ese problema. Porque ese problema se estaba dando principalmente por razones en las que a muchos jóvenes se les estaba encausando a ese tipo de instituciones, y terminaban con una deuda y sin ningún título.

SO: ¿Y qué tal nuestros jóvenes, que están inscritos en las universidades públicas? ¿Cómo les está yendo por ese lado de los préstamos y las deudas?

AF: Es lo que le decía. Cuando vemos a ese tipo de estudiantes, no hay una gran diferencia entre los hispanos y los demás en cuanto a su capacidad de éxito en obtener un título. Lo que pasa es que a veces duran más años; un año más, o un año y meses más, porque se ponen a trabajar demasiadas horas y no toman un número muy alto de créditos, de cursos; y por lo tanto les toma mucho más para terminar todos los cursos requeridos para un título universitario, por un lado. Y por otro, como trabajan tanto, porque no quieren “endeudarse”, no quieren pedir prestado, pues terminan con más dificultades sus programas de estudio, les toma más tiempo, y no es gran cosa lo que es la diferencia entre pedir un préstamo; porque obviamente cuando ya terminan el título universitario, sus ingresos van a ser muy superiores a los que serían sin ese título. Y podrían pagar muy fácilmente lo que hayan solicitado prestado, para evitar trabajar tantas horas. Y la calidad de sus estudios sería mucho mejor, en cuanto a resultados, a calificaciones; en cuanto a cómo ellos pudieran sobresalir aun más. Entonces ese es el dilema…, pero en realidad está verificado por datos muy claros, que el estudiante latino no está pidiendo tanto, ni cantidades prestadas mayores a las de otros estudiantes.

SO: Ahora, qué tal aquellos que sí lo están pidiendo, y que lo piden digamos en proporciones similares a las de los estudiantes blancos…, es a esto a lo que Elizabeth Warren se refiere a una crisis nacional, tomando en cuenta de que también el estudiante blanco sobre todo, se ha metido en fuertes deudas. Que ha pasado en años recientes, que se ha agravado el problema con los préstamos, el problema de la deuda, que la ha hecho escalar a proporciones de crisis. ¿Qué es lo que la ha propiciado?

AF: Hasta donde yo sé han sucedido tres cosas que se han combinado para que eso suceda: Número uno, que los estados, cuando se habla de universidades públicas, y aun las privadas que no sean de lucro, y que reciben alguna ayuda los estudiantes a través de becas financiadas por el Estado, los estados han estado haciendo recortes a los presupuestos de universidades; recortes muy drásticos, como ha sido el caso de California particularmente, y de muchos estados donde habemos muchos latinos. Entonces, las universidades obviamente se han visto forzadas a subir las colegiaturas, para compensar la pérdida de esos recortes que les ha hecho el Estado; de millones de dólares que se han recanalizado, que iban antes a los bancos y a compañías intermediarias en el negocio de préstamos estudiantiles, y que ahora son aplicados a becas directamente del gobierno federal. Y eso es lo que ha permitido que haya aumentos recientes en la cantidad máxima que se puede dar a un estudiante, de la beca Pellman, que ahora está ya casi a seis mil dólares, no recuerdo exactamente cuál es la cantidad más reciente, pero ha aumentado significativamente desde que eso se hizo. Y el dinero de ahí vino: de esos recursos que antes iban a los bancos y a compañías intermediarias. Eso sí ha ayudado bastante, y además, el repago de préstamos se modificó para que solamente se fije, creo que es el 10 por ciento del ingreso que tenga una persona, como el máximo que deba pagar anualmente sobre el préstamo. Y antes pues podía ser el doble de eso, si no hubiera ese tope que puso el gobierno, para que no se le exija más. Además de que se ha puesto un límite de número de años. Que si el estudiante no ha terminado de pagar ese préstamo, para ese número, creo que son 15 años, lo tendría yo que verificar. Y ya, si no lo ha pagado para entonces, no lo tiene que pagar. El balance que quede lo absorbería el gobierno.

SO: La senadora Warren tiene su propio proyecto, que está avanzando en este momento…, bueno, quién sabe si esté avanzando, lo ha propuesto… Y este proyecto permitiría a los prestatarios graduados refinanciar a las actuales tasas de interés sus viejos préstamos; un poco parecido a lo que se hace con los préstamos hipotecarios, o para los de los carros. ¿Le ve usted futuro?

AF: Jejejeje… Me río porque pues esas cosas dependen de la cámara de diputados (cámara baja); ahí es donde está… Porque en el Senado yo creo que sí tiene potencial. Pero en la cámara de diputados, de acuerdo a las posturas que ha tomado recientemente, en los últimos años digamos, lo veo muy difícil. Porque pues la mentalidad ahí es muy diferente a la de la senadora Warren…. Hasta donde he visto yo, las posturas que están tomando de esas naturaleza, sí. Yo creo que ahí se hundiría. Desgraciadamente es como yo lo veo. El futuro lo podría tener si es que surgiera un grupo importante de congresistas en la cámara de diputados, que pudiera forzar el punto, y yo creo que habría, en un debate público suficiente argumento para que se pasara una enmienda legislativa de esa naturaleza. Pero, creo yo que ni la pondrían a debate. Es lo mismo que lo que está sucediendo en la actualidad con la reforma migratoria, que no se ha dado; es exactamente el mismo problema. Porque ahí no se pone a debate ni a votación, y nada pasa.

SO: Los inmigrantes y los jóvenes, seguramente en la mira de los diputados de la cámara. Ya por último, en el ánimo, si nos ponemos como objetivo favorecer la graduación de los estudiantes latinos, de eliminar los obstáculos, las barreras para la graduación de los estudiantes latinos, ¿qué tan alta ve usted la posibilidad de ofrecer préstamos con mejore facilidades de pago… Qué tan alto lo ve en la lista de prioridades para un estudiante latino, para nuestra población, y en general y para el estudiante latino en la nación? ¿Es un problema de muy alto nivel, o no es precisamente de los más agudos?

AF: No. No creo que sea de los de más alto nivel pero es importante que hagamos un esfuerzo todos los que tenemos una responsabilidad de orientar, de educar a nuestra comunidad y a la juventud, en particular sobre este tema. Para que se analice los pros y contras de la adquisición de préstamos, y cómo hacerlo de una manera responsable. De tal forma que tampoco no se excedan en la forma de pedir préstamos innecesarios, pero tampoco que no se excedan en ponerse a trabajar muchas más horas de las que deberían durante el tiempo que van a la universidad, y prolonguen mucho más el número de años que les tome para terminar un título universitario, que cuando hace uno las cuentas puede ser mucho más contraproducente que adquirir un poco de deuda a través de préstamos estudiantiles.

SO: Así que para usted, doctor, ¿cuál el problema de mayor peso, o sea el que mas crisis en este momento pudiera estar haciendo en el camino a la graduación universitaria del estudiante latino?

AF: Bueno, yo creo que hay no uno, sino tres cosas que a mi me preocupan mucho al respecto. Una, es que no hay todavía en los colegios o en las escuelas primarias y secundarias y en las preparatorias, suficiente inversión pública para mejorar la calidad de la educación que es requerida para que estos jóvenes que egresan de las preparatorias estén realmente bien preparados para tener éxito en un programa universitario. Hay muchas deficiencias académicas, debido a que no hay suficiente inversión pública en estas escuelas, sobre todo en las que tenemos la inmensa mayoría de latinos en todo el país. Y tenemos que hacer algo muy radicalmente diferente y más proactivo; tanto a nivel federal como a nivel estatal para que esto trabaje. Segundo punto que a mi me preocupa mucho, es el que todavía no se logra una articulación, una armonización entre el trabajo que se desarrolla en las escuelas K-12, y las universidades; de tal forma que haya mucha más facilidad, y desde luego expectativas. Para que los que están subiendo por la escalera K-12 sigan subiendo hasta la universidad sin mayores obstáculos; que haya mucha más colaboración entre las universidades, y desde luego las preparatorias, las secundarias. Eso creo que debemos esforzarnos, porque… y ojala y el congresista (Rubén) Hinojosa coincida con esta perspectiva y no nada más él, sino otros en el Congreso; porque él es uno de 435 en la cámara de diputados. Porque eso es ya cosa del pasado, no hay por qué tener este divorcio entre un sistema y el otro; deben colaborar mucho más, y debe haber incentivos para que lo hagan, y eso ayudaría mucho a nuestros jóvenes, a tener expectativas más altas, de auto esfuerzo y éxito en ir a la universidad. La tercer cosa que sí me preocupa mucho, y es lo que más directamente me concierne profesionalmente, en mi responsabilidad de ejecutivo de esta asociación, es el que la inmensa mayoría de las universidades a las que va la inmensa mayoría de nuestros estudiante latinos, son las que perciben las menores cantidades de apoyo federal y estatal. Entonces, eso tenemos que cambiarlo. Porque, para bien o para mal, el dinero hace una gran diferencia. Porque sin él no se pueden mejorar laboratorios, contratar personal más calificado y más aun en áreas sobre todo como ingeniería, ciencias matemáticas y tecnología. Y entonces, esa falta de inversión, de parte de los gobiernos a todos los niveles, en las instituciones que son las que en su inmensa mayoría matriculan a los hispanos, tiene desde luego un impacto muy negativo en nuestra población. Y eso es en lo que nos enfocamos, más que nada en nuestra propia asociación. Pero no dejamos a un lado los otros dos temas de que hablamos.

SO: ¿Cuál es la razón de fondo por la cual los fondos que van a dar a las universidades donde están los estudiantes latinos, estas reciben menos fondos?

AF: Tal vez podríamos decir que porque no había una voz, hasta que nuestra asociación surgió, hace ya más de 28 años, que tuviera ese mensaje y los números precisos de lo que está pasando, ante el Congreso, ante la administración federal, y ante los estados. Que les estemos demostrando qué es lo que está pasando en cuanto a los dineros que se ponen en la educación superior, y qué mal distribuidos están, y cómo está impactando a nuestra juventud negativamente.

SO: Ahora que estas instituciones están organizadas, supongo yo que el apoyo, aunque es deficiente, va en aumento.

AF: ¡Exacto! Mire, para darle un ejemplo muy claro, cuando yo llegué a este puesto, hace ya más de 16 años, hicimos un primer estudio al respecto y encontramos que solamente 48 centavos por cada dolar que se invertía en las demás universidades del país, por estudiante anualmente, eran invertidos en nuestras universidades. Fíjese nomás la brecha tan enorme: ¡48 centavos por dolar! Y ahora ya estamos como a 68 centavos por dolar. Entonces, le hemos subido pero la brecha es todavía muy amplia. Y la realidad es que nuestras instituciones son las que bregan con los estudiantes más necesitados, y no nomás financieramente, sino académicamente; que requieren más servicios de mejoría académica, de consejería. De todo lo que conlleva el ayudarles a que tengan éxito, y sin embargo son las que reciben menos dinero.

SO: No me queda más que agradecerle, doctor Antonio Flores por su tiempo.

AF: Ha sido un placer

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