“Para ganar el futuro mediante la educación. Un paso a la vez”: Betances (última)

wednesdayDe La Redacción

En la entrega anterior pudimos observar las diferencias en el nivel de aprovechamiento académico entre estudiantes de una clase social con oportunidades y con lenguaje, por el nivel económico y escolar de sus padres, y otra clase desfavorecida, en desventaja, cuyas carencias se manifiestan en el salón de clases desde el inicio de la escuela. En esta oportunidad Samuel Orozco apela a “una experiencia más individual, más espiritual” del Dr. Samuel Betances, en relación a las ideas contenidas en su más reciente libro, “Winning the future through education, one step at the time” (“Para ganar el futuro mediante la educación. Un paso a la vez”, Chicago, IL. www.betances.com), un libro que, “más que un manual, es una guía práctica con alma”, dice su propio autor.

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En esta conversación de Línea Abierta, el director de Noticias de Radio Bilingüe, y conductor del programa, Samuel Orozco pregunta al Dr. Samuel Betances, unaeminencia en el campo de la educación,¿mo puede un estudiante latino sobreponerse a sus desventajas y llegar a graduarse de la universidad contando con el apoyo de sus padres?”. Y abordalas grandes reformas que se imponen al sistema de educación actual, la crisis de la deserción escolar, las carencias de los estudiantes que aprenden inglés, y también las tareas que corresponden a cada padre y a cada estudiante en la marcha cuesta arriba hacia un título universitario”.

Orozco:

No podemos depender de la idea de que la pobreza va a ser abatida en los próximos años, mientras ocurren los programas de combate a la pobreza, el desarrollo económico, la lucha contra las desigualdades sociales que permitan nivelar el terreno al principio de la escuela. Algo se tiene que hacer a nivel de padres de familia, y a nivel de los estudiantes sobre todo.

Y brinda datos biográficos del Dr. Betances, quién creció en un “barrio bravo” de Harlem, en Nueva York, y quién fue primero de su familia en obtener un título universitario. La vida de Betances estuvo marcada por la tragedia y el infortunio, con un hermano muerto por la violencia de las pandillas y otro sumido en la ilegalidad, sin el apoyo intelectual de de sus padres trabajadores. “No podían darme lo que ellos no tenían”, un amplio vocabulario y formación académica. Sin embargo pudo llegar hasta Harvard y salir de esta prestigiosa universidad con dos títulos universitarios en la mano, apunta Orozco.

El Dr. Betances, quién atesorando palabras y ampliando su vocabulario abrió con enjundia y tesón las puertas del éxito en su vida, como nos dice él mismo en la entrega anterior, atribuye curiosamente cierta ventaja a una suerte de infortunio: “Una de las cosas que me sucede cuando niño es que yo estaba bien disgustado, porque cuando niño no florecí, no crecí; no tenía el cuerpazo que las pandillas querían. Mis hermanos sí eran fuertes, uno tenía la capacidad de pelear, y de liderazgo. Yo era un nene chiquitito… un muchachito bien inocente, y yo ‘enfogonado’, como se dice. Pero tuve la dicha de que cuando ya desarrollo mi cuerpo y llego a ampliar mi capacidad física, ya para entonces había visto las pandillas. Ya había visto a mi padrastro, que asesinó a mi hermanito a los tres años, y que desaparece y no lo encuentran más…”.

La familia del Dr. Betances pasó por la dependencia del sistema de bienestar social, o welfare: “Ya había pasado por todas esas desgracias, por esa pobreza. Entonces mami sale de Nueva York, y se va a New Jersey, y de ahí, en la agricultura, llegamos a Chicago; y ya me pude separar de aquellas calles bravas, donde la pobreza mandaba y la violencia era la realidad que estaba cerca de todos nosotros, y que sufrimos, muy personalmente en nuestro hogar”.

Una de las avenidas que se abrió para Betances como opción para salir de la pobreza fueron las Fuerzas Armadas, pero fracasó, y entonces se fue a trabajar a un hospital cristiano, adventista del séptimo día, dice:

Ahí me encontré con una enfermera, que se llamaba Mary Yamasaky. Una mujercita que eso era chispa, eso era fósforo, fuego. Y le importaba mucho la educación; y ella miró que yo tenía capacidad pero que me faltaban las destrezas. Y ella se escandalizó de que yo no haya aspirado a la educación superior. Y me confronta, y me dice: ‘Mire joven, usted no va a meterse al Ejército’”. Betances estaba buscando entonces trabajar cuatro meses en el hospital, que era el tiempo que debía esperar para tomar de nuevo el examen de ingreso al Ejército. “Ella me dijo: ‘Usted no va a ser voluntario de nada, hasta que no termine su escuela a nivel secundario, en la high school (preparatoria), y a nivel universitario’. Dice: ‘El problema es que usted no va a triunfar en esos lugares, porque tiene una escaces, no de inteligencia, sino de palabras; y las palabras se utilizan como sonidos preñados de significado, en los libros de texto y en el salón de clases, para transferir información, para que usted pueda completar sus proyectos. Entonces usted tiene que volverse un lector autónomo y apasionado; tiene que leer las memorias de personas que sufrieron desgracias más grandes que las suyas, para que no se transforme en una persona muy penosa, en una profesión donde se sienta humillado y víctima de las circunstancias’. Entonces me da libros de judíos en campos de concentración, de esclavos que salen de la esclavitud y triunfan, de personas con ciertas discapacidades y triunfan, de personas que vinieron de la adicción, de la violencia, del racismo, de la inmigración… Y entonces me dice: ‘Al leer esas memorias vas a aumentar tu vocabulario, vas a tener un plan de cómo rebotar, rechazar… y para prepararte y tener más palabras, al nivel de la clase media, para poder educarte’. Me dice, ‘tú tienes que apagar el ruido, apagar el rock and roll, apagar la televisión; no dormir los fines de semana, mantener un cuerpo libre, sin meterse en vicios, etcétera’”.

Así fue como el joven Betances leyó, hasta sentirse preparado para entrar a una escuela.

Y ahí pues ya estaba estudiando con muchachas y muchachos de la clase media, en una academia privada, y en ese contexto hice amistad, y leí y leí, aumenté mi vocabulario a nivel de escuela superior… ¡Nadie vino a mi graduación, de mi familia! Ellos no sabían celebrar en mí, lo que no sabían celebrar en ellos”.

Betances ingresó a la universidad por mérito propio. “Entonces le di dinero a mi hermano para que me lo guardara y devolviera cuando yo fuera a la universidad, ¡y me lo robó! Y fue a la universidad y les dijo que se los iba a mandar, y le creyeron, y me aceptaron sin nada… Entré a una universidad en Michigan que me tomó cinco años y medio para graduarme ¡solito! Pero seguí leyendo, leyendo… producto de la lectura aprendí a rechazar el rechazo… aprendí que la mejor venganza es el éxito en la vida”.

Eran tiempos de reclutamiento para la guerra de Vietnam y como puertorriqueño estadunidense tenía la obligación de enrolarse en las fuerzas armadas. “Pero me dieron la oportunidad de trabajar en Chicago, para crear puentes de comprensión y eliminar paredes de separación, y entonces cancelaron mi llamado al Ejército; y trabajé entonces en Chicago, con el alcalde (Richard M.) Daley (uno de los primeros más influyentes alcaldes de una ciudad grande estadunidense). Y después Harvard University supo que tenía que darnos la oportunidad a muchos de nosotros, como este país tiene que darle la oportunidad a aquellos que estamos llegando, para sacrificarnos, sin ‘papeles ¡pero con ganas!; para darle el alimento a nuestros hijos, para que este país siga adelante, y por ende también para educar a nuestra juventud. Yo pude ir a Harvard entonces, porque ellos entendieron que todos teníamos que estar en común acuerdo para lograr la justicia social”, y es así como Betences pudo graduarse.

Pero antes de graduarme, me encontré con una americano, conservador, republicano, y yo bien demócrata; papi, bien trigueño, y mami, blanca, yo soy mezclao; y ese señor se me acerca y me dice: ‘Betances, tú has llegado a Harvard, y ya que llegaste aquí, me tienes que dar la autorización para decirte lo que nadie te va a decir, par que tú triunfes aquí, en esta universidad’”.

Así que las influencias importantes en el desarrollo intelectual de Betances fueron, primero, la japonesa, y luego el mentor en Harvard. “Seguí leyendo, y pude entonces graduarme. De ahí fui a Washington y eventualmente pude ser consultor de tres presidentes de Estados Unidos”.

El Dr. Samuel Betances dice haber viajado por todo el mundo, y que se pudo educar. “Pero la responsabilidad era mía, ¡el tener esas ganas!… y leer, y utilizar el diccionario, y seguir los consejos de personas que sabían más que yo, aunque no fueran latinos”.

Orozco recapitula este pasaje de Betances “como el de un lector ávido y apasionado que fue atesorando palabras, para abrirse paso en la ruta que lo llevó a cosechar dos títulos profesionales en Harvard”.

Y en este momento Línea Abierta abre sus micrófonos a los oyentes, que abarrotaban las líneas telefónicas.

Llama Javier, de Fresno, California: “… Él -Betances- dijo que son las clases medias las que contribuyen a que todo esté bien. Pero sin embargo, no ha mencionado nada sobre la discriminación. Más bien lo que pasa es que han estudiado y han visto que hay un cambio demográfico, y esas clases medias que son en su mayoría, la clase dominante, la clase llamada blanca, no está dispuesta a ceder el manejo a otros, y eso es más bien lo que hay que tomar en cuenta”.

El señor Álvarez habla de Salinas, California: “Qué bonito escuchar al Dr., con esas palabras y sobre el transcurso de su vida, cómo se fue superando. Eso a mi me alienta y me motiva. Yo comparto mucho con la familia la lectura, y recomiendo los libros clave, yo soy también lector; y les digo, mira ese libro va a influir en tu vida, pero desgraciadamente la gente quiere que le regalen los libros y yo no puedo reglarle los libros. Tienes que comprarlo, para que lo cuides, para que lo valores. Y el Dr. Habló de varias cosas clave. Él habló de varios mentores que tuvo en su vida… y que más que nada la educación en Estados Unidos se enfoca en las matemáticas y en el inglés. Él habló también de la creatividad, cuando entramos al mundo de la creatividad, ¿sabe qué?, nuestra mente empieza a volar; a volar tanto que no la detenemos. Y empezamos a crear infinidad de cosas, y a buscar cosas… empezamos a armonizar como una orquesta, que todo lo que nos va llegando a nuestra mente, va tocando al mismo tiempo, tocamos una sinfonía de Beethoven, también… Me hubiera gustado grabar al Dr., y ponerlo en las escuelas”.

Aquí Orozco entrega a Álvarez la forma de hacerlo: “Eso lo puede hacer seguramente usted, Sr. Álvarez. Este programa queda en los Archivos de nuestro sitio web, en el www.radiobilingue.org, y ahí podrá encontrar el archivo”, precisamente en la sección que lleva el nombre de Archivos, donde se guardan todos los programas de Línea Abierta, entre otros, y de donde el usuario puede descargarlos sin costo alguno.

Luís llama de Fresno: “Yo sólo quería felicitar al Dr. Por su trayectoria y por sus estudios, y mi pregunta es ¿dónde puedo encontrar su libro?”.

El libro, “Para ganar el futuro mediante la educación. Un paso a la vez”, sólo está publicado en inglés (Winning the future through education, one step at the time” ), y próximamente saldrá ala circulación en español.

Ante la inquietud de los radioescuchas y recapitulando las distintas ideas de la audiencia el Dr. Samuel Betances responde, comenzando con Carlos:

Carlos tiene razón. Desgraciadamente muchos de los papás, pues algunas mamás no se meten en conversación sobre la importancia de la educación… y cortar grama, y entrar a trabajar, y contribuir a lo material es algo bien urgente, para los que no están superándose por medio de la educación. Las niñas embarazadas es otro problema bien serio y tenemos que bregar con todo eso.

En cuanto a Javier, yo no estoy sugiriendo… Todos nosotros estamos trabajando y contribuyendo a este país. La clase media, por sí misma…, con llegar a la clase media eso puede hacer los problemas más serios, y no necesariamente resolverlos. Sin embargo, si uno se educa y entonces contribuye, y es voluntario y ayuda a que ciertos proyectos de leyes y otras cosas se pueden llevar a cabo para educar a nuestra gente, eso es lo importante. Todos tenemos valor. Yo no creo en la falacia de que los únicos que están contribuyendo son los racistas, y los enemigos de los pobres, etcétera. Lo que yo estoy sugiriendo es que más y más nuestra juventud tiene que respetar la dignidad de la labor que nosotros hacemos con las manos y con las espaldas, al mismo tiempo que desarrollamos nuestras mentes, para poder resolver problemas urgentes a diferentes niveles, y contribuir al mejoramiento y a la calidad de nuestra vida.

En el contexto de Luís y de Álvarez, muchas gracias por lo que están sugiriendo. El libro, si ustedes van a nuestro website, que es www.betances.com…, o a través de amazon.com también lo puede conseguir. Y si me llaman o me mandan un texto,¡en confianza!, si me dan su opinión, la que sea, se respeta; yo les voy a dar mi dirección electrónica. Es samuel@betances.com. Si usted me dice Dr. Betances, amigo, donde consigo el libro (“Winning the future through education. One step at the time”), que se está traduciendo al español (Ganar el futuro a través de la educación. Un paso a la vez), y va a estar disponible”.

Samuel Orozco interviene: “Ya que está hablando del libro, Dr. Betences, me gustaría que comparta con todos nosotros, y especialmente con nuestra audiencia que son estudiantes esos diez principios que describe en su manual y que pueden seguirse para llegar a superarse en la escuela, sea la preparatoria, sea la universidad. Denos una idea de esos lineamientos que nos sugiere en su libro”.

Betances:

El primer capítulo habla de mi propia historia, para que se pueda entender cómo pude, lavando platos, trabajando en la agricultura, eventualmente poder triunfar por medio de la educación. Entonces, andar dejando las cosas para después es un enemigo bien grande. La otra cosa es ir a la clase y no haber leído antes; se lee antes de llegar a la clase lo que se ha asignado, y luego se lee después, y se sienta uno al frente y toma nota; y asegurarse de revisar las notas después de la clase, para estar seguro que ha escrito las cosas bien. No estudie solo, o a solas. Y recuerden que cada uno de nosotros tenemos talento en ciertas áreas. Para mi, es la historia; yo fui siempre un gran amante de la historia. Entonces yo podía ayudar y dar tutoría a aquellos que no entendían la historia. Pero yo necesitaba tutoría para bregar con las palabras, y entender el inglés, y cómo se escribían las cosas, y en las matemáticas. Yo recuerdo que una vez vino un muchacho y me dijo: ‘Mira, Samy, lo que tú tienes que hacer es escuchar los discursos más importantes, para que estés escuchando cómo se habla el idioma; para que puedas hablar el idioma en español, y ahora lo vas a hablar en inglés’. Ahí puede encontrar la manera de seguir el consejo de alguien. ¡Busque el consejo de alguien!

Lo otro es que tenemos que buscar adultos que nos respeten. Adultos que nos ayuden a adiestrarnos, que nos den consejos. Por lo tanto tenemos que ir a esos lugares donde podemos tener acceso a adultos que ya han tenido esa experiencia, que algunas veces nuestros padres y madres no pueden darnos. Yo estuve hablando con un señor hace poco en una entrevista de radio, y me dice: ‘Mi hijo tiene 15 años, y no le gustan los libros, y lo que le gusta es jugar los juegos de video’. Y yo le pregunté: ¿Cuántos juegos de video usted le ha dado para su cumpleaños, para las navidades, el Día de Reyes, para esto y aquello? ‘Pues muchos’. ¿Y cuándo fue la última vez que usted le dio un libro de regalo? Y se sorprendió y me dijo, ‘¡Nunca!’. Y yo le pregunté entonces, ¿y cuándo fue la última vez que su hijo o su hija le vieron a usted leyendo, y buscando palabras y ampliando su vocabulario? Y entonces luego me llamó y me dijo, ‘Mira Betances, gracias por los buenos consejos, ya lo estoy haciendo, y mi hijo y yo estamos leyendo un libro de memorias, juntos’.

La otra cosa es la disciplina. Mantener esas piernas cerradas y la mente abierta. Porque la desgracia es que tenemos niños, y se los damos a la abuela, y la abuela se siente muy feliz con el nieto y la nieta nueva, y entonces nosotros seguimos ‘fiestando’. Debemos solamente festejar para celebrar las grandes victorias, para eso son las fiestas. No son simplemente para beber y entrar en relaciones peligrosas. Y una vida espiritual es necesaria. Yo no estoy diciendo en lo que crean, pero es importantísimo que uno pueda entender que uno es una persona biológica, social y espiritual. Y cuando uno toma esos pasos, y leyendo durante el verano, y leyendo siempre, y cualquier palabra que uno no entiende buscar la definición, etcétera. Y ahí con esa colaboración, ¡estudien juntos!, no a solas. Estudien con alguien que sabe más que uno, y así podemos triunfar”.

Orozco retoma las opiniones de Betances sobre el uso de los teléfonos celulares como el mayor enemigo, “porque esto causa mucha distracción y crea el hecho de estar ausente” en el salón de clases.

Betances:

En este contexto… estamos usando ahora mismo el radio, gracias a dios por la tecnología; yo estoy por teléfono y ahora mismo estoy en Chicago; yo tengo computadora, yo tengo el smart phone, yo puedo ‘textear’, y puedo hacer todas esas cosas, y estoy en Facebook, ¡caramba!, como me decían en Puerto Rico, Profesor, ¡¿Usted está en facebook?!, jajaja. Eso es importante siempre y cuando no le robe el tiempo necesario para escudriñar y estudiar y analizar y prepararse, compartir con otros lo que uno está entendiendo. Si usted puede darle tutoría a una persona sobre lo que usted sabe mejor, usted va a mejorar y a profundizar más en eso; porque cuando uno enseña una cosa una vez, uno lo aprende dos veces. Y entonces, las distracciones de la tecnología, el ver totalmente la serie completa del baloncesto y del béisbol, y del fútbol americano y el fútbol de la América Latina y del mundo, todas esas cosas nos pueden robar la oportunidad de apoderarnos del vocabulario y de lo esencial, para confrontar el racismo. Para confrontar las desgracias”.

José llama de Napa, CA, para felicitar al Dr. Betances. “… Deberíamos crear una Secretaría a nivel nacional en este país, como puntera, que fuera Secretaría de Tutoría o Mentoría, y que estuviera el Dr. ahí para instruir y desarrollar el país. Y dar a conocer a los maestros qué es la palabra educación…”.

Mensaje final del Dr. Samuel Betances:

Leerle media hora a sus hijos, a sus nietos, los chiquitos. Que se sienten en el regazo media hora todos los días. La historia dice que Juanito y Raulito iba a la casa de la abuela un día soleado; eso es una gran oportunidad para describir el sol como una bola anaranjada, con calor y brillante. La casa es el hogar donde la abuelita, donde hay abrazos y besos y bendición. Entonces es cosa de que mientras se está leyendo está aumentando el vocabulario de nuestra juventud. Y siempre asistan a las reuniones, y busquen personas que sepan más que uno. Y no tienen necesariamente que comprar los libros, uno puede también visitar bibliotecas. Y hoy con la tecnología, que puede ser amiga o enemiga, depende cómo se use, también se pueden traer libros como los kindles, como se usa, y otras fuentes. La lectura, la lecto-escritura, la pasión, la colaboración… Porque es importantísimo que este país sepa que nosotros nos vamos a quedar aquí, a contribuir, a rechazar el rechazo, a ser educados, trabajar con las manos, trabajar con honra con la espalda, y también con nuestras mentes”, concluyó el Dr. Samuel Betances.

Esta charla es parte de la Serie Diploma en Mano, de Radio Bilingüe, y parcialmente de American Graduate Lets Make it Happen, una iniciativa de medios públicos para tratar de combatir la deserción escolar, con apoyo de la Corporación para la Difusión Pública.

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