9 casos con fiebre del valle en construcción de paneles solares, uno de ellos internado

Por Harold Pierce

Center for Health Journalism Collaborative

El año pasado nueve trabajadores contrajeron fiebre del valle en las instalaciones para la construcción de paneles solares de Cholame Hills, lo que causó que el organismo estatal del ramo sancionara multas a los empleadores por exponer a dichos trabajadores a esta enfermedad micótica potencialmente letal. Foto: cortesía de First Solar.

El año pasado nueve trabajadores contrajeron fiebre del valle en las instalaciones para la construcción de paneles solares de Cholame Hills, lo que causó que el organismo estatal del ramo sancionara multas a los empleadores por exponer a dichos trabajadores a esta enfermedad micótica potencialmente letal. Foto: cortesía de First Solar.

Nueve obreros de la construcción contrajeron la fiebre del valle este año mientras se encontraban trabajando en un proyecto de construcción de paneles solares en el Condado de Monterey, luego de que los empleadores no tomaran medidas contra las graves fallas en la capacitación y las precauciones de seguridad, según nueva información acerca de la reciente epidemia, obtenida por The Center for Health Journalism Collaborative.

Cinco de dichos trabajadores que se encontraban trabajando en las obras de California Flats Solar Project, en una extensión de 2 mil 900 hectáreas, acudieron a la sala de urgencias y uno de ellos fue internado, según una carta redactada el 7 de noviembre por Bárbara Materna, jefa de la Oficina de Salud Ocupacional del Departamento de Salud Pública de California (CDPH), enviada a los supervisores de las obras del proyecto. Las conclusiones y recomendaciones de la carta tuvieron lugar luego de que un informante alertara a la Oficina de Seguridad y Salud Ocupacional de California.

El organismo estatal sancionó esta semana a seis empleadores en el lugar de las obras con multas por más de 240 mil dólares, por exponer a los trabajadores a la fiebre del valle al no asegurarse de contar con la capacitación y las precauciones de seguridad adecuadas para minimizar el riesgo de los obreros de contraer esta enfermedad. Al menos uno de los empleadores, de Papich Construction ya había sido citado en el año 2013 por cometer estas mismas infracciones en otro proyecto de paneles solares.

La fiebre del valle, también conocida como coccidioidomicosis, es una enfermedad provocada por las esporas de un hongo que crece en los suelos de toda la región suroeste de Estados Unidos. Cuando el suelo se dispersa, a menudo debido a las obras de construcción y a las actividades de labranza, las esporas del hongo pueden propagarse con el viento y, al ser inhaladas, causan la fiebre del valle.

La fiebre del valle es una enfermedad grave que causa síntomas semejantes a la gripe y fatiga extrema. Es habitual que las personas infectadas deban pasar varios meses para recuperarse. De los ocho empleados entrevistados por el CDPH, siete afirmaron que debieron ausentarse de su trabajo entre un día y diez meses a causa de la infección.

Todas las personas infectadas fueron diagnosticadas entre agosto y diciembre de 2016, el período de máxima actividad de la fiebre del valle.

Estos nueve casos —siete de los cuales están confirmados y dos son probables—, llevan el índice de infección entre 852 y mil 171 casos en cada 100 mil individuos, según la carta del CDPH. Esta tasa es aproximadamente tres veces más alta que el índice de infección en el Condado Kern registrado el año pasado, que se encuentra en medio de una epidemia y genera sistemáticamente más casos de fiebre del valle que en ninguna otra región del estado.

En comparación, el índice de infección en el Condado Monterey rondó el 17.5 cada en 100 mil individuos en el año 2016. El índice promedio de California se situó en menos de 14 cada 100 mil individuos.

Las autoridades de salud pública del estado consideran que el alto índice de infección se debió a las fallas en las precauciones de seguridad en el lugar de trabajo. Dichas autoridades recomendaron que los obreros de la construcción tomen precauciones de sentido común en las zonas afectadas, como humedecer el suelo mientras se está cavando, minimizar la excavación manual y sustituirla por maquinaria pesada con cabinas cerradas, con aire acondicionado y filtros de HEPA, además de asegurarse de que los trabajadores cuenten con mascarillas respiratorias.

Los empleados entrevistados por el CDPH señalaron que tenían acceso a mascarillas respiratorias modelo N95, pero algunos obreros, incluidos los supervisores, afirmaron que no creían que dichas mascarillas fueran eficaces.

“Los trabajadores informaron que en raras ocasiones, o quizá en ninguna, usaban mascarillas respiratorias, incluso los trabajadores con las tareas de mayor riesgo de exposición al polvo”, señaló Materna en la carta.

Cuando las autoridades de salud pública visitaron las obras en el mes de agosto, observaron en las instalaciones se contaba con una buena cantidad de camiones cisterna para humedecer el suelo, pero los trabajadores señalaron que no fue así durante la primera etapa del proyecto.

“No había suficientes camiones cisterna para aplacar el polvo, y estos camiones no podían dar la respuesta adecuada en condiciones climáticas ventosas”, afirmó Materna en la carta.

Además de las fallas de seguridad en el lugar de trabajo, también hubo errores en la información acerca de la fiebre del valle recibida por los trabajadores, señalaron las autoridades de salud pública. Sobre los materiales de capacitación afirmaban que no existía una manera de prevenir la fiebre del valle, lo que es equivocado. Dichos materiales también informaban incorrectamente a los trabajadores que entre el 30 y el 60 por ciento de las personas que viven en áreas endémicas contraen la fiebre del valle, lo que las autoridades de salud consideran que no es una afirmación con fundamento.

Una de las prioridades que encabezaba la lista de recomendaciones del Departamento de Salud era hacer énfasis en la posibilidad de que la fiebre del valle fuera una “enfermedad grave que puede provocar la muerte”. También urgía a los empleadores a informar a los empleados sobre los casos de fiebre del valle que se registraran como resultado de las obras en dicho lugar de trabajo.

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