¿No hay estudio de impacto ambiental? Entonces no hay Muro

De la redacción

La construcción en el área alrededor del puerto de entrada de México a Estados Unidos continúa al lado de la pared de la frontera en San Ysidro, California. Foto: Reuters.

La construcción en el área alrededor del puerto de entrada de México a Estados Unidos continúa al lado de la pared de la frontera en San Ysidro, California. Foto: Reuters.

Entre otras de las formas como dichas medidas han afectado la frontera es la causada por la puerta de un túnel subterráneo de drenaje transfronterizo que actuó como represa durante una fuerte tormenta de lluvia en 2008, que las autoridades mexicanas culparon al gobierno federal estadunidense porque “generó una gran inundación justo al sur de la frontera, en Nogales”. La puerta había sido instalada “para evitar que los contrabandistas usaran el túnel para transportar personas y drogas a Estados Unidos”.

Uno de los muchos desafíos que enfrenta el proyecto del presidente Trump para la construcción de un muro en la frontera de Estados Unidos con México, incluida la incertidumbre de quién pagará por él y qué forma tomará, es lo que parecer ser la primera demanda legal contra el muro fronterizo.

Se trata de la demanda legal que el Centro para la Diversidad Biológica y el representante demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, miembro del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes, sometieron este miércoles en Tucson contra el gobierno, argumentando la administración federal “no había estudiado el impacto ambiental del muro antes de prepararse para su –eventual- construcción”, reporta hoy The New York Times.

La fuente agrega que el plan del Trump contra la inmigración incluye la contratación de unos 5 mil agentes a la Fuerza de Deportación, como dijimos ayer en este mismo espacio, con lo que acrecentaría en un 25 por ciento la mayor agencia policial del país

El Congreso batalla para habilitar los 22 mil millones de dólares que el Departamento de Seguridad Nacional estima costará dicha construcción de la pared, para cuyos trabajos iniciales el presidente ya propuso mil 400 millones de dólares en el presupuesto de la nación para 2017, destinados a una pared de paneles solares y a un monorriel

Pera demanda intenta detener cualquier trabajo hasta que el gobierno acuerde analizar el impacto ambiental de la construcción, el ruido, la luz y otros cambios en el paisaje de ríos, plantas y especies amenazadas – incluyendo jaguares, borregos salvajes de Sonora y ocelotes, así como también los residentes fronterizos…, menudo detalle.

En una declaración al Times el congresista Grijalva señala que “Trump puede fantasear todo lo que quiera sobre la construcción del muro, pero al final del día es el Congreso el que pone el dinero, y al que le corresponde querer un análisis independiente para ver todas las consecuencias antes de tirar dinero por un hoyo de conejo”.

Las autoridades del ramo dijeron a la fuente que no pueden opinar acerca de una demanda en curso. Pero según dicha demanda, la última vez que el gobierno federal estudió formalmente “los efectos que tienen más agentes, vehículos todo terreno, barreras, focos y otras medidas de seguridad en la vida silvestre, comunidades y tierras públicas en la frontera” fue en 2001.

La demanda sostiene que desde los ataques del 11 de septiembre, “las medidas de seguridad a lo largo de la frontera han aumentado más que en cualquier otro período de la historia,”, y que “el gobierno evadió docenas de requisitos legales al fortificar 550 millas de la frontera entre Estados Unidos y México”.

Entre otras de las formas como dichas medidas han afectado la frontera es la causada por la puerta de un túnel subterráneo de drenaje transfronterizo que actuó como represa durante una fuerte tormenta de lluvia en 2008, que las autoridades mexicanas culparon al gobierno federal estadunidense porque “generó una gran inundación justo al sur de la frontera, en Nogales”. La puerta había sido instalada “para evitar que los contrabandistas usaran el túnel para transportar personas y drogas a Estados Unidos”.

Y en una zona de grandes cactus considerada monumento nacional, en el sur de Arizona, “un pedazo de cerca de la frontera atrapó escombros durante una tormenta en 2001, inundando el puerto de entrada de Lukeville y la pequeña ciudad de Sonoita, México”, señala el Times.

Randy Serraglio, defensor de la conservación del sudoeste, del Centro para la Diversidad Biológica concluyó que “Hay muchos ejemplos de inundaciones masivas y de erosión, con millones de dólares de daños a comunidades y tierras públicas… Lo que nos falta es un análisis científico sólido. Creemos que este es el momento de hacerlo”■

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