¡A mi hijo me lo mataron sin piedad! ‘Yo Acuso’: padre de víctima de la policía de Kern

El Sr. Jorge Ramírez y la familia de su hijo, asesinado por la policía de Bakersfield, CA.

El Sr. Jorge Ramírez y la familia de su hijo, asesinado por la policía de Bakersfield, CA.

Continuamos aquí con la exposición del uso de fuerza letal de la policía del Condado de Kern, en el valle central de California, iniciada recientemente con la aparición de una serie de cinco reportajes investigativos -en curso-, del prestigioso periódico inglés, The Guardian, cuya aparición pública Radio Bilingüe anunció en su oportunidad en estas mismas páginas. En su extensa serie investigativa, nombrada “The Counted” (Los Contados), The Guardian dice que “el Departamento de Policía de Kern es el más mortífero del país… ha matado a más gente per capita que ningún otro condado de Estados Unidos en 2015… El bajo nivel de vigilancia los conduce a volverse, por el índice de disparos mortales de sus agentes, en los policías que más usan la fuerza letal en todo el país”.


Los oficiales implicados en la muerte de Jorge Ramírez Jr. se han visto envueltos en enfrentamientos de consecuencias letales contra hombres desarmados, incidentes cuya explicación ha resultado por lo menos confusa. Y han cometido crímenes sexuales contra mujeres en sus propios domicilios, entre otras conductas tipificadas de criminales, sostiene The Guardian.

Como puede suponerse, las víctimas más frecuentes de estos agentes son los latinos, mayormente los de origen mexicano, y los afroestadunidenses.

Damos inicio aquí a nuestra propia cobertura radiofónica sobre el tema, con este ‘Yo Acuso’, que hace el señor Jorge Ramírez. Se trata de una enérgica denuncia pública a la policía por lo que él llama, “el asesinato de mí hijo”.

El señor Jorge Ramírez es un mexicano de oficio mecánico de autobuses, padre de Jorge Ramírez Jr., este último muerto a tiros dos años atrás por la policía de Bakersfield, estando desarmado. Apenas tuvo las pruebas necesarias, Ramírez padre dice que entabló una demanda contra las autoridades locales y los agentes involucrados en el fatídico incidente.

En el programa de Línea Abierta que aquí reseñamos, Samuel Orozco, director de Noticias de Radio Bilingüe, conduce al aire una discusión con Jorge Ramírez senior.

“… Mi hijo fue usado como informante, yo digo que en contra de su voluntad, porque él me lo dijo; que lo iban a usar de una manera y de otra… él presentía que lo iban a usar”, dice don Jorge a Orozco en la entrevista.

Ramírez Jr., de 34 años de edad, trabajaba como obrero petrolero y fue también campeón pre olímpico de box. Era informante de la policía al momento de su muerte, el 16 de septiembre de 2013. Ésta ocurrió en un confuso incidente, que a dos años de distancia no ha sido aclarado. La policía informó que se trató de una confrontación a balazos, pero Ramírez lo niega.

“Mi hijo fue baleado por los agentes de la policía en una confrontación, según ellos de balacera, pero no fue así. Fue una confusión en la que hasta ahorita ellos no pueden darnos información completa, y eso es lo que estamos pidiendo”.

-¿Puede contarnos qué es lo que sospecha usted? –inquiere Orozco.

Ramírez padre sostiene que los agentes no tenían un plan completo para llevar a cabo esa operación, en la que el hijo de Ramírez fungía como informante, al acceder a encontrarse con un criminal para que la policía lo identificara.

“Un agente estaba al frente de la operación, pero este agente no estaba trabajando esa noche”, relata el padre del occiso. “Estaba descansando, de vacaciones, no lo sé completamente, pero el señor no estaba activo esa noche. Y pidió a mi hijo que contactara a ese sujeto. Y mi hijo queriendo y no, dijo que sí”.

Ramírez señala que la razón por la que él sabe cómo pasó todo esto es porque “hubo textos entre el policía y mí hijo esa noche, describiendo a dónde iba, y todo eso, ¿verdad?… eso duró hasta tres o cuatro minutos antes de que ellos mismos abrieran fuego contra mí hijo”.

Sin embargo, esta información de los textos y la existencia de un informante en la operación no lo dijo el jefe de la policía en las primeras audiencias.

“Y pensaron que iba a ser una de esas, donde ‘la lavo y la aviento por abajo’”, dijo Ramírez padre. “Y ahí fue donde yo actué. Y le dije: ¿Sabe qué, señor Sheriffe, usted sabe bien que usó a mi hijo, de una manera o de otra. Y aunque él lo admitió… de todas maneras, la información que se requiere para uno seguir adelante, para uno seguir simplemente con sus vidas…, ¡no la provee! No está bien para las familias que estamos sufriendo. Mí hijo no iba armado”.

Además, existe información que Ramírez dice obtuvo de los archivos del Departamento de Policía, a través del derecho a la información sobre las entidades públicas.

“Fíjate, fue hasta un año y dos meses después de que murió mí hijo, que me proveyeron con un reporte que yo insistí por varios meses, sin que me lo ofrecieran ellos. Tuve que ir a presionar”.

El reporte dice que el principal policía que mató a Ramírez sabía que iba a ir un informante en el auto. “Peo no sabía cuál era. Aunque en declaraciones pasadas el mismo policía había admitido que mi hijo no tenía pelo -era pelón-, y el sujeto que querían tenía diferente aspecto, tatuajes y marcas en su rostro. Sabía, pues, quién era quién. Cuando llegaron a la escena el policía dice: ‘Yo actué en cuanto a mis emociones. Oí en el radio que un oficial estaba herido, cuando di la vuelta asumí que el señor Ramírez iba a correr. Así que le di seis balazos’, dijo, y procedió a darle otros cuatro, para terminarlo”.

Hasta este momento el Departamento de Policía se ha negado a entregar a Ramírez padre las pertenencias del hijo; su cartera, sus llaves, su teléfono. “Yo obtuve los textos por la cuenta telefónica. Entré y obtuve todo en blanco y negro”.

Además, otro reporte, forense, señala que el cadáver de Ramírez Jr. no tenía rastros de drogas, o alcohol… “Y es que ellos pensaban, ‘aquí vamos a desacreditar a la familia’, ¿verdad?, y no, no fue así. Mi hijo estaba limpio, su sangre no tenía nada. Y desgraciadamente, como le digo, le dispararon sin piedad, ¡y sin causa alguna! No iba armado, él estaba con ellos, esa noche”.

Pese a estar desarmado, según cuenta Ramírez padre, y tras haber recibido ya diez impactos en el cuerpo y estar herido de muerte, todavía fue esposado; y con las manos a la espalda fue dejado boca abajo, desangrándose tirando contra el pavimento, resume Orozco.

“Los reportes que yo leí, ahí indica que el oficial que lo baleó dijo que ‘El señor Ramírez, cuando cae al piso, todavía se resistía, y lo esposé’. ¡¿Usted cree eso, con 10 balazos, mi hijo, en su cuerpo?! A mi hijo nunca le rindieron ningún auxilio de nada, sabiendo que era informante, ¿ve? Y cómo lo dejaron morir, a mi hijo, como si fuera un animal”, deplora el padre en tono triste e indignado a la vez.

“Por eso estoy indignado, de que estas cosas nos pasan más y más, a nuestra gente latina. Por eso yo necesito el apoyo de toda la comunidad. Porque a mí me pasó esto ahorita, pero mañana le puede pasar a otra familia, desgraciadamente”.

Y demanda enérgicamente: “Lo que queremos es que asuman su responsabilidad como autoridad, y que a gente como yo, que pagamos nuestros impuestos, ellos nos deben dar las respuestas que necesitamos”.

De alguna forma Jorge Ramírez Jr., formaba parte, como informante, del operativo que culminó en su muerte.

-¿Qué fue lo que pasó, qué falló… porque siente Usted que su hijo fue ultimado, y en la forma en que fue ultimado?

“Mire, hay documentos, en el reporte de la policía… que yo he leído, en donde hubo una confusión en la información dada por la persona que estaba platicando por texto con mi hijo. O sea, ya conocía a mi hijo este agente”, explica Ramírez. “Cuando da la información a otro oficial que estaba en el área, lo que está en el reporte dice que este oficial no dio la información de que estaba mi hijo, a los demás oficiales”.

Para Ramírez padre, “los que tienen la responsabilidad de hacer bien las cosas son los policías”, que presuntamente son profesionales, dice.

“El control de una operación así, para llevar a una gente a su muerte… digo, ¡tienen que tener alguna responsabilidad!, ¿verdad? Y lo digo yo porque a los dos tres meses de la muerte de mi hijo, todos los oficiales que estaban involucrados en la muerte, ¡fueron exonerados! ¡Y no tuvieron culpabilidad ni nada! Y por supuesto ahí están trabajando otra vez”.

Los comandantes de la policía de Bakersfield, que condujeron su propia investigación, concluyeron que todo se debió a la falta de preparación, de coordinación del cuerpo de la policía. Y con esto los implicados quedaron libres de culpa.

-De todo esto, ¿qué es lo que no termina a usted de convencerlo?

“No estoy convencido de que las tácticas que usaron para hacer toda la operación, que no tengan información completa, ni siquiera del vehículo donde iban. En un punto dijeron que iban en un vehículo blanco, cuando en realidad era un vehículo negro… Y muchas inconsistencias en toda la operación. Y digo, bueno, ¿hasta qué punto, una agencia de policía como esta, o como cualquier otra, tiene responsabilidad? Y la historia demuestra que en este condado es muy raro que haya culpabilidad contra un policía, o que encuentren injustificada una acción cometida contra un ciudadano. Y es lo que pasó aquí. Y estos hombres no lo aceptan”.

Se sabe que al menos uno de los agentes que tomaron parte en la muerte de Ramírez Jr., tenía ya antecedentes en el uso dela fuerza mortal, contra otras personas en la localidad, antes y después de la muerte de Ramírez hijo, apunta el padre.

“Y lo que no me cabe es que estos oficiales están allá afuera… atentando contra la vida de nuestros hijos y de nuestros hermanos. Y no hay responsabilidad claramente en el Departamento de Policía, porque siguen matando, estas personas”.

-¿Cómo debe ser la investigación para que pueda confiar en ella?

“Yo le ruego a las autoridades, como al Departamento de Justicia, que venga a involucrarse en casos como estos. Porque como en el caso de mi hijo… yo he intentado investigar, como yo puedo… No hay un caso similar al de mi hijo en todo el país ahorita. Ni el de Ferguson (Misuri) ni el de Nueva York (Staten Island). Aquí no hay duda, de que mi hijo no iba armado. ¡Él no iba armado! Mi hijo no iba drogado. Y por qué, digo yo, el Departamento de Justicia no entra a investigar un caso como el de nosotros. ¿Será porque somos latinos? ¿O porque no hacemos bastante ruido? No lo sé”.

A Ramírez le inquieta que en los casos de Ferguson (Michael Brown) y de Nueva York (Erick Garner), “el presidente Obama opinó de ciertas cosas… ‘Vamos a poner el gran jurado para investigar, y que el proceso se mueva’… Y en nuestro caso, nosotros tenemos que salir a la calle, y protestar, y defender nuestro derecho; a veces contra personas que no nos quieren allá afuera, pero es nuestro deber, como padres, como ciudadanos, y como gente que queremos justicia de verdad. Y yo quiero que el Departamento de Justicia venga a esta ciudad e investigue a este Departamento (de Kern). Porque es injusto lo que está pasando”.

Todo el apoyo con que cuenta la familia de Ramírez en Bakersfield “son puras familias que han sido afectadas por tragedias como la nuestra… la gente que está sufriendo, que ha perdido una persona injustamente”.

Y Ramírez hace una exhortación a los medios de comunicación, para dar cobertura a casos como el suyo. Él ha entablado una demanda judicial contra el Departamento de Policía, en contra de la Ciudad de Bakersfield, en contra de los agentes, retoma Orozco.

-¿De qué los acusa?

“Yo los acuso de homicidio. En realidad, de corrupción… y hay varios cargos, porque no han sido honestos con sus respuestas. Yo digo que el trato que nos dan es como si fuéramos nosotros los criminales. Y yo pienso que un Departamento de Policía, o una agencia así, trabajan para nosotros; ellos nos deben las respuestas que necesitamos. Y desafortunadamente, tenemos que acudir a abogados o alguien que nos represente, porque no hay de otra manera”.

Agrega: “Nos es justo que nosotros en una corte tengamos que revivir ese dolor otra vez, simplemente porque los que están encargados del Departamento de Policía aquí no se dan el tiempo para decir: ‘Esto paso’… Antes de que entabláramos esa demanda, yo pedía, hablaba, y me colgaban el teléfono… me decían que la investigación estaba en proceso… Es frustrante, cuando uno puede acudir a nadie más que a un abogado, porque uno no puede con tanto”.

Y agrega para concluir que su padre, abuelo de Ramírez Jr., ha sido afectado por la tragedia al sufrir dos embolias desde entonces. “A mi físicamente mi presión… emocionalmente yo no soy el mismo, ni mi esposa, ni mis hijo, mi familia todos lo extrañan… es muy desafortunado que perdimos a mi hijo de esa manera. Yo digo, no es tanto que pierdas a una persona, porque a veces seguimos adelante. Sino en la forma en que perdimos a nuestro hijo, y en la cobardía de esos Departamentos, que se esconden atrás de un uniforme. Y con la actitud de ‘Nosotros somos la ley’. Esa es la actitud que tiene contra los ciudadanos, yo pienso que eso es lo que tenemos que cambiar, ¡todos!, como ciudadanos de este país… Esa transparencia que dicen que tienen, yo no la veo. Yo no les tengo confianza… no tengo odio, ¡tengo coraje! Y si me ha afectado mucho, y me afectará por el resto de mi vida, y tendré que seguir adelante con ese dolor”.

En seguimiento al tema, ya que afecta mayormente a los habitantes de apellido latino en esta región, dos líderes sociales que han asumido la representación política de las familias agraviadas de la zona, platican con Samuel Orozco en la siguiente entrega, y analizan la plática con el señor Ramírez■

Escuche el programa de Línea Abierta comnpleto:

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