Liderazgo republicano escéptico ante una reforma migratoria en 2014

BoehnerMarco Vinicio González

Noticiero Latino, Neva York

El liderazgo republicano pone en duda, una vez más y en voz alta que vaya a haber una reforma migratoria este año. Tras presentar sus “principios” para una reforma que otorga ciudadanía exclusivamente a los Soñadores, pero sólo luego de sellar la frontera y establecer duros requisitos para la legalización, hoy el congresista por Wisconsin, Paul Ryan, quien dice compartir esta idea con su correligionario de Virginia, Eric Cantor, declaró a ABC su escepticismo respecto a la realización de dicha reforma en 2014, reporta la agencia Efe.

Pero los republicanos pudieran estar divididos en cuanto al tema, pues al finalizar su retiro de tres días este fin de semana en Maryland John Boehner declaró que “se está convirtiendo este tema en un juego de fútbol, y creo que no es justo… hay que resolver el problema”, dijo a la cadena CNN.

Rayan reiteró a esta fuente que reforzar la frontera era una prioridad inamovible para su partido: “Hay que hacer primero que la gente cumpla con la ley, antes de producir ninguna amnistía o alguna especie de camino hacia ella”.

Uno de los argumentos del legislador conservador es la desconfianza que dice tener en el presidente Obama, pues afirma que una vez cumplida la prioridad de reforzar al máximo la frontera, “no es seguro que esta administración ejecute puntualmente la ley”. Y que la desconfianza en Obama “corre profundo por las venas del Partido Republicano, lo que alimenta su férrea oposición”.

Ryan sostiene además que la legislación sobre la inmigración es una cuestión política arriesgada para el Partido Republicano, pues sus bases de apoyo, señala, conservadora y ultra conservadora, “se oponen a cualquier medida que genere un camino a la ciudadanía para los inmigrantes ‘ilegales’ que viven aquí”. Aunque, acepta Ryan, le preocupa no hacer nada “pues esto beneficiaría a los demócratas” en el plano electoral. Y esta preocupación se refiere, dice Prensa Asociada, directamente al electorado latino, que votó por Obama en un 71 por ciento, y con un voto ligeramente superior (73%) los asiáticos le dieron también al Presidente su apoyo.

Los republicanos ha querido justificar su inacción en este tema culpando por anticipado a la actual administración del “fracaso de una ley sobre la inmigración”, incluso antes de que salga un proyecto acabado de la Cámara de Representantes, dice AP. Y el senador republicano por La Florida, Marco Rubio advirtió la semana pasada que la desconfianza en Obama es por no querer realmente encontrar una solución para los aproximadamente 11 millones de personas que viven en los Estados Unidos de manera ilegal.

No obstante, en el mismo retiro en Maryland, el republicano por Louisina, Steve Scalise dijo a CNN que podría aceptar una legalización para los indocumentados, pero “siempre y cuando se pongan en la fila de los que han estado esperando pacientemente” tramitar su ajuste de estatus como marca la ley.

En tanto, la Casa Blanca reitera su posición de que toda legislación debe incluir una manera para que los que viven aquí ilegalmente puedan obtener la ciudadanía, y que ni el sistema migratorio, ni ningún otro debe fomentar un país con dos clases de ciudadanos. “Deberíamos establecer un camino a la ciudadanía para las personas”, declaró ayer el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Denis McDonough. “No queremos tener una separación permanente de las clases, o dos clases permanentes diferentes de estadunidenses en este país”, afirmó, en concordancia con la línea del Presidente.

El líder de la mayoría en la Cámara, Eric Cantor reafirmó a la cadena CBS su desconfianza en Obama como uno de los principales, si no es que el mayor, obstáculo para comprometerse con una reforma migratoria: “Algunas cosas tienen que pasar, como que el Presidente tiene que demostrar, francamente, al país y al Congreso que pueden confiar en él a la hora de implementar las leyes”.

Como se sabe, la propuesta de reforma integral que el Senado aprobó el año pasado, que incluye un camino a la ciudadanía para los más de 11 millones de personas que se estima viven indocumentadas en este país, permanece atorada en la Cámara, controlada por los republicanos, que prefieren un enfoque por partes en la reforma y quieren reforzar primeramente la seguridad fronteriza antes de avanzar en otras cuestiones, dice la agencia Efe.

Por su parte, la activista de Chicago, Ema Lozano, quien ha trabajado arduamente en defensa sobre todo de los niños ciudadanos con padres indocumentados en contra de las deportaciones y por la reunificación familiar, y al lado del congresista demócrata, Luís Gutiérrez por la reforma migratoria, declaró a la cadena Univisión estar dispuesta a aceptar una legalización sin ciudadanía, pero cumpliendo con estos requisitos: “Si paran las deportaciones y legalizan a todos, y pueden regresar a todos aquellos que fueron deportados, aunque no haya ciudadanía… muy bien”.

El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, republicano e hijo de inmigrantes declaró a Prensa Asociada que el Congreso debe abordar este “sistema completamente al revés”, no porque sea una buena política para el Partido Republicano, sino porque es lo correcto por hacer: “Si el presidente hubiera sido serio sobre esto en los últimos cinco años, estaríamos más adelantados en esta discusión”, dijo Jindal. “Por eso creo que es también justo que el pueblo estadunidense se muestre escéptico”.

De esta suerte, los principales periódicos, noticiarios y programas de análisis político dominicales en la televisión estuvieron plagados de declaraciones. Paul Ryan, Eric Cantor, John Boehner, Denis McDonough, Bobby Jindal y otros hicieron declaraciones a CBS, CNN y NSBC; y sus declaraciones fueron recogidas recogidas por varias agencias noticiosas y publicadas en diversos periódicos de la prensa escrita y publicaciones electrónicas. Declaraciones que sin embargo no sirvieron para otra cosas que para reafirmar lo que todo mundo sabía: existe un fuerte escepticismo de los republicanos para realizar una reforma migratoria en año de elecciones, y los demócratas, comandados por el presidente Obama insisten en conseguir dicha reforma y con un camino a la ciudadanía para los 11 millones que se estima viven indocumentados en el país. No obstante el Presidente ve como un signo alentador, aunque débil quizás, la división que se insinúa hacia el interior del Partido Republicano frente al tema, y parece estar invirtiendo últimamente más capital político para conseguir una reforma migratoria este año.

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