La Suprema Corte cierra la puerta de la justicia a padres de joven asesinado por agente fronterizo

Jóvenes platican en lado mexicano de la frontera de nogales. Foto: ww.wikipedia.org.

Jóvenes platican en lado mexicano de la frontera de nogales. Foto: ww.wikipedia.org.

De la redacción

Sesenta pies y la frontera entre Estados Unidos y México separaron de la vida a joven mexicano de 15 años que se hallaba desarmado en Sonora cuando un agente de la Patrulla Fronteriza le disparó desde Estados Unidos en la cabeza, una tarde de verano en 2010.

Nuevamente los magistrados de la derecha enquistados en la Suprema Corte de Estados Unidos hacen gala de sumisión a los dictados del presidente Trump. En una decisión de 5 a 4 cierran las puertas de la justicia a los padres del joven mexicano de 15 años de edad, Sergio Adrián Hernández Guereca, asesinado por el agente de la Patrulla Fronteriza, Jesús Mesa Jr., quien le disparó desde el lado estadunidense en la fronteriza ciudad de Nogales, entre Arizona y Sonora.

Todo ocurrió una noche de junio de 2010 cuando Sergio jugaba con sus amigos a cruzar por una alcantarilla la frontera, tocar el lado estadunidense de Nogales e inmediatamente regresar corriendo al lado mexicano en Sonora. El agente Mesa detuvo a uno de los muchachos y luego disparó a Sergio con su arma de alto poder a través de la valla fronteriza, cegando la vida del joven que se hallaba a 60 pies de distancia. Esto dicen documentos del caso, que se abrió por ese entonces y que cobró visibilidad internacional, según reporta PBS News.

El martes 20 de febrero la Corte Suprema escucho la apelación de los padres, que según los abogados de la familia de Sergio es su última esperanza para obtener algo de justicia. En dicha apelación, los progenitores de joven asesinado pedían que una corte abriera sus puertas al caso de su hijo, pero los jueces conservadores le negaron a la familia esa oportunidad.

En el fallo judicial, de 5 contra 4 la Corte Suprema dictaminó que “los padres del adolescente mexicano asesinado no pueden demandar a un agente fronterizo”, según se reportó en la ocasión.

En su disenso para el tribunal, el juez Samuel Alito escribió que aunque el caso era trágico, los fuertes problemas de seguridad fronteriza y las relaciones internacionales llevaron al fallo contra la petición de justicia sometida por los padres de Sergio.

“Dado que la regulación de la conducta de los agentes en la frontera incuestionablemente tiene implicaciones de seguridad nacional, el riesgo de socavar la seguridad fronteriza proporciona razones para dudar”, sobre permitir que los padres demanden en los tribunales estadunidenses, escribió Alito de acuerdo con la fuente.

Pero cumpliendo con su juramento a la Constitución para proveer justicia a quien la solicite con argumentos creíbles, y a nombre de sus colegas liberales la jueza Ruth Bader Ginsburg rechazó el argumento de Alito, declarando que el referido juicio solicitado por la familia de Sergio “no pone en peligro la seguridad fronteriza ni la política exterior de Estados Unidos”.

El caso desafió una directriz de la Corte Suprema que data de medio siglo de antigüedad. “Con los años, los tribunales han dificultado la presentación de reclamos, conocidos como “acciones de Bivens”, que generalmente se refiere a una demanda por daños y perjuicios cuando un funcionario federal que actúa en función de la autoridad federal viola presuntamente la Constitución de Estados Unidos.

Ginsburg agregó: “Es muy evidente que para reparar lesiones como la que sufrió aquí -Sergio- es Bivens o nada. Me resisto a la conclusión de que ‘nada’ es la respuesta requerida en este caso”.

Pero los jueces Clarence Thomas y Neil Gorsuch se unieron a Alito (y Brett Kavanaugh y John Roberts por añadidura), declarando que “el Departamento de Justicia no estuvo de acuerdo sobre la secuencia de eventos que llevaron a la muerte de Sergio”, aunque aceptaron que “el agente Mesa se hallaba en el lado estadunidense de la frontera cuando disparó contra Sergio”, quien estaba en lado de México, “y lo mató con una herida de bala en la cara”.
El Departamento de Justicia, dirigido por otro súbito personal de Trump, el Procurador William Barr, argumentó que el agente de la Patrulla Fronteriza “estaba tratando de detener a contrabandistas que intentaban un cruce fronterizo ilegal… y disparó su arma después de que cayó bajo un aluvión de rocas”, según el testimonio de Mesa en los documentos de la corte. Pero un video del incidente disputó esta aseveración.

Con todo, los funcionarios estadunidenses optaron por no procesar a Mesa, y la administración de Obama rechazó en su momento una solicitud de extraditarlo para que pudiera enfrentar cargos criminales en México. Y cuando los padres Sergio intentaron demandar a Mesa, los jueces federales desestimaron sus reclamos.

Por último, aunque la Patrulla Fronteriza dice que cambió “drásticamente” sus políticas de uso de fuerza en los años posteriores al referido tiroteo que cegó la vida de Sergio, tras varias quejas de fuerza excesiva, afirma la fuente, otros han reportado en su oportunidad que nada más el año pasado hubo 15 casos en que los agentes federales usaron armas de fuego, de todas maneras un número inferior a los 55 alegatos reportados durante 2012, sostiene la fuente■

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