Juez bloquea prohibición de programa de estudios étnicos México-Americanos en Arizona

De la redacción

Estudiantes de preparatoria del Distrito Escolar de Tucson, Arizona, y sus aliados protestan contra la prohibición del programa de Estudios Étnicos México Americanos. Foto: Limits to Growth.

Estudiantes de preparatoria del Distrito Escolar de Tucson, Arizona, y sus aliados protestan contra la prohibición del programa de Estudios Étnicos México Americanos. Foto: Limits to Growth.

Y en el año 2015 “un tribunal federal de apelaciones en San Francisco, California, ordenó que el caso volviera al tribunal de distrito de Arizona, para determinar si la prohibición fue promulgada con intención racista”. Pero, finalmente, en agosto pasado, “Tashima dictaminó que la prohibición tenía un propósito discriminatorio”.

La controversia

Como se recordará, durante 2010 el estado de Arizona, gobernado entonces por la republicana Jan Brewer, maniobró políticamente para eliminar del currículo universitario un popular curso de Estudios México Americanos (MAS) en el Distrito Escolar Unificado de Tucson. Estos cursos habían sido diseñados principalmente para estudiantes de un grupo étnico en particular, los mexicoamericanos, aunque también servía a otros grupos minoritarios.

La noticia causó revuelo entre profesores e intelectuales latinos o de origen mexicoamericano, así como entre familiares y defensores de los inmigrantes y las minorías. Pronto el debate se encendió y tomó lugar en los medios académicos y de comunicación, alcanzando rápidamente el nivel nacional.

Pero el pasado miércoles 27 de diciembre un juez federal decidió bloquear esa ley que excluye el popular curso de estudios méxico-americanos. De acuerdo con un boletín del magisterio llamado Education Week, el juez Wallace Tashima declaró ese mismo miércoles que “la ley es inconstitucional… y puso fin a los esfuerzos de los funcionarios de educación estatal para restringir los programas de estudios étnicos o para exigir a los funcionarios del Distrito que brinden información sobre lo que se enseña en las clases”, durante dicho curso.

Antes, en el 2013 y en defensa del referido programa de estudios étnicos Tashima había dictaminado que el argumento judicial de la prohibición “no era para apoyar un propósito educativo legítimo, sino que buscaba un objetivo racialmente discriminatorio e injusto, y un propósito políticamente partidista”.

Y en el año 2015, sostiene el referido comunicado, “un tribunal federal de apelaciones en San Francisco, California, ordenó que el caso volviera al tribunal de distrito de Arizona, para determinar si la prohibición fue promulgada con intención racista”. Pero, finalmente, en agosto pasado, “Tashima dictaminó que la prohibición tenía un propósito discriminatorio”.

El comunicado sostiene que la disputa marca el comienzo de un vigoroso movimiento. De esta suerte, afirma, “aumentó la oferta de cursos de estudios étnicos en las escuelas, desde el Kinder hasta el 12vo grado”.

La agresión desató un movimiento nacional

Esta respuesta a la prohibición del curso mexicano-americano en las escuelas públicas de Tucson, que según la fuente “se lanzó por primera vez en 1998 y más tarde se expandió bajo el plan de desegregación del Distrito”, enfatiza la enseñanza sobre las contribuciones de los mexicoamericanos” a la economía y la cultura del estado y delpaís. “Más del 60 por ciento de la matrícula de Tucson –dice la fuente- es de descendencia hispana o mexicana”.

Y para lograr un mayor envolvimiento de los estudiantes de origen étnico en los asuntos académicos, desde que se promulgó la prohibición del programa, “cada vez más educadores de todo el país han abogado ofrecer cursos que presenten la historia de las comunidades de color”.

Y en octubre “la junta escolar en Bridgeport, Connecticut, aprobó unánimemente un requisito para que los estudios étnicos sean necesarios para la graduación de la escuela preparatoria”, convirtiendo a ese Distrito en “uno de los pocos en el país que han elevado los cursos de estudios étnicos por encima del estado electivo”.

Diversos estudios muestran los beneficios del programa

El año pasado la Universidad de Stanford realizó un estudio que reveló que “tomar un curso sobre ‘los roles de raza, nacionalidad y cultura en la identidad y la experiencia’ mejoraba las calificaciones, la asistencia y las tasas de graduación”. Y otro estudio realizado sobre “el controvertido programa de estudios mexicoamericanos de la Universidad de Arizona en Tucson, mostró beneficios académicos positivos similares –a los del estudio de Stanford- para los estudiantes” de ese Distrito Escolar.

Estos sucesos han despertado un enorme interés en círculos académicos, estudiantiles y políticos sobre el desenlace que le espera a esta zaga político-educativa, por lo que “Todos los ojos están puestos en los miembros de la junta escolar de Tucson para ver cómo reaccionan a la decisión y qué cambios, en caso de haber, harán como resultado”.

A mediados de 2017 una publicación ya señalaba que en un fallo emitido por el propio juez Tashima se indicaba que “La discriminación racial está detrás de la prohibición de los cursos de estudios étnicos”. Y que “el estado violó los derechos constitucionales de los estudiantes porque tanto la promulgación como la ejecución de la medida fueron motivadas por la animadversión racial”.

La actual administración federal, con un enfoque antinmigrante en todos los ámbitos del gobierno, y con una Secretaria de Educación que favorece la enseñanza privada y clasista no prometen facilitar el camino de programas como MAS; pero lo cierto es que la sociedad civil y los latinos se movilizan en todos los frentes posibles contra el racismo. Así que veremos.■

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