Indocumentados, los más golpeados por la pandemia y con poca ayuda oficial en NYC

Mexicanos realizan acopio de alimentos que almacenan mientras los reparten en un refrigerador de una acera en Queens, NY, para llevarlos a las familias indocumentadas cuyos miembros proveedores perdieron el trabajo a causa de la pandemia de covid-19. Foto: Cortesía de Ricardo Flores Zapata.

Mexicanos realizan acopio de alimentos que almacenan mientras los reparten en un refrigerador de una acera en Queens, NY, para llevarlos a las familias indocumentadas cuyos miembros proveedores perdieron el trabajo a causa de la pandemia de covid-19. Foto: Cortesía de Ricardo Flores Zapata.

De la redacción

 Mientras los latinos alcanzan casi el 13 por ciento del desempleo a nivel nacional, en la Ciudad de Nueva York, con 2.5 millones de latinos, la mitad de estos trabajadores se halla desempleada a causa de la pandemia del Covid19, dice un nuevo estudio del Center for Urban Future. Y para los inmigrantes indocumentados, los que ganan menos en la ciudad a pesar de su alta participación en la fuerza laboral, el desempleo puede ser excepcionalmente devastador y se extiende a los renglones de la salud física y mental.

La repentina pérdida de ingresos en este creciente sector social de la ciduad de Nueva York (NYC), dice un estudio del Center for Urban Future, ha dificultado que muchos inmigrantes obtengan ayuda, por no ser elegibles para la mayoría de los beneficios públicos debido a su estado migratorio”.

Por ejemplo, para los sin ‘papeles’ en NYC, los cupones de alimentos, subsidios para el pago del alquiler, asistencia en efectivo, seguro de desempleo y los cheques de estímulo están fuera del alcance de la mayoría de los 350 mil trabajadores indocumentados y sus familias, en caso de perder el trabajo.

Según Market Place, “si todos los inmigrantes indocumentados fueran deportados hoy los fondos fiduciarios del Seguro Social del próximo año tendrían aproximadamente 13 mil millones de dólares menos para los pagos de beneficios a los trabajadores” documentados o ciudadanos. Especialmente cuando se proyecta que “los fondos del Seguro Social se agotarán para el 2034”.

The New American Economy afirma que los inmigrante  en NYC (29% de la población), en 2017 contribuyeron al fisco con 69 mil 200 millones de dólares y que gastaron 162 mil 300 millones en la economia local. Y agrega que los indocumentados contribuyeron con 13 mil millones de dólares a los fondos del Seguro Social en 2016 y 3 mil millones al Medicare.
Mientras tanto, la pandemia ha dejado al descubierto –entre otras cosas- las luchas existentes con el acceso al idioma y la tecnología para los inmigrantes de NYC, lo que creó barreras en el acceso a la atención, como la telemedicina y las líneas telefónicas de emergencia, dice el Center for Urban Future.

La fuente agrega que estos problemas se extienden a las familias que han emprendido el aprendizaje a distancia para sus hijos”. NYC cuenta con 2.5 millones de latinos (siendo los mexicanos el tercer grupo más grande de inmigrantes, con el 14% de la población), y tiene el sistema escolar más grande de Estados Unidos, con 1 millón 126 mil 501 estudiantes. De ellos, aproximadamente 38 mil estudiantes son indocumentados, según el Migration Policy Institute.

Jonathan Bowles, director ejecutivo del Center for Urban Future afirma que los inmigrantes indocumentados en NYC “Son los más afectados de la crisis por el impacto económico y en la salud y, sin embargo, han sido los que menos se han beneficiado de los programas del gobierno”.

Como se sabe la moratoria de desalojo terminó el sábado, y en Nueva York la extensión de la moratoria hasta el 20 de agosto, autorizada por el gobernador Andrew Cuomo, excluye a las personas indocumentadas, informó THE CITY.

Por si esto fuera poco, la red de seguridad social para los indocumentados “es pésima”, sostiene el Center for Urban Future, que encuestó a 25 organizaciones y proveedores comunitarios que atienden a decenas de miles de inmigrantes en los cinco condados de NYC para tener una idea de cuántos miembros se han quedado desempleados debido a la pandemia y cuántos padecen inseguridad alimentaria.

Estos son sólo algunos hallazgos que pintan un panorama sombrío:

  • En Harlem, el 90% de los inmigrantes atendidos por el Comité de Servicios Africanos han perdido su principal fuente de ingresos. Uno de cada cuatro clientes del Centro de Derechos Humanos Libertas de Queens está experimentando inseguridad alimentaria, lo que significa que les preocupa cómo pagar sus próximas comidas.
  • Para los miembros de la Coalición New Sanctuary, que atiende a inmigrantes indocumentados en toda la ciudad, esa cifra es de alrededor del 40%.
  • Muchas de las organizaciones encuestadas han distribuido alimentos o ayuda financiera para los clientes afectados, o los han conectado a despensas de alimentos, según el informe.
  • Entre ellos se encuentra La Colmena, que representa a los jornaleros inmigrantes en Staten Island. Sostiene que el 95% de los integrantes están sin trabajo.

El estudio del Urban Institute añade que “la pérdida de empleos, el cierre de empresas, la inseguridad alimentaria, el aprendizaje remoto y el trauma asociado con la pérdida de familiares o miembros de la comunidad a causa de COVID-19, o enfermarse ellos mismos, está pesando sobre la salud mental de las comunidades inmigrantes”.

La demanda de servicios de salud mental se ha más que duplicado en la Academia de Servicios de Salud Mental y Pública de Sunset Park.

Para evitar el impacto de la pérdida de empleo en la comunidad latina, el Centro para el Futuro Urbano propone la creación de un programa de asistencia de emergencia en efectivo, financiado por el estado o la ciudad para las personas indocumentadas que quedan fuera del alivio proporcionado por el gobierno federal. Es una idea que los defensores de los inmigrantes indocumentados han impulsado en las legislaturas estatales y municipales desde el comienzo de la pandemia.

El Contralor de la Ciudad, Scott Stringer propuso un concepto similar en abril, que utilizaría fondos proporcionados por entidades privadas o socios. Sin embargo, ni el estado ni la ciudad han actuado todavía sobre ninguna propuesta■

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