Fallo de la Suprema con importantes implicaciones políticas para la nación

Mapa distrital del estado de Texas. Foto: Texas Almanac

Mapa distrital del estado de Texas. Foto: Texas Almanac

De la redacción

La Suprema Corte de Estados Unidos emitió este lunes un importante fallo -5 a 3- sobe un caso de corrupción de Carolina del Norte, que derriba importante línea de defensa para el dibujo o redistribución de los distritos político, incluidos los tan discutidos mapas electorales de Texas, con eventuales implicaciones para todo el país. Para los defensores de los derechos civiles de las minorías, esta decisión ha sido considerada como una gran victoria, reporta el periódico The Texas Tribune.

El máximo tribunal de Estados Unidos derogó dos distritos del Congreso -dominado por los republicanos- de Carolina del Norte, al decidir que “los legisladores empaquetan ilegalmente a los votantes” afroestadunidenses y latinos, minimizando su influencia política en el estado.

Al respecto, algunos expertos afirmaron que con dicho fallo de la Suprema “los jueces debilitaron un argumento clave, a cerca de lo que Carolina del Norte, Texas y otros estados del sur han hecho mientras han estado defendiendo la corrupción”, en el trazado de los referidos mapas o líneas distritales; “una práctica que parecía dirigirse a los votantes de las minorías étnicas”.

Según la fuente los expertos sostienen que los legisladores republicanos dicen que para defender tales esfuerzos de redistribución se basan en argumentos que son legales, porque “se hallan motivados por razones políticas y no sobre cuestiones de la raza de los votantes”, como dice el fallo de la Suprema.

Y es que durante años la discusión de los tribunales ha girado en torno a una pregunta difícil, indica el Texas Tribune: “¿Cómo desentrañar los roles que juegan la raza de los que juega el partidismo político en la redistribución de distritos?”, un ejercicio que por más de una década ha venido influenciando dicha redistritación para acomodar a la “distinta y cambiante demografía” del sur estadunidense.

Se trata de un hecho crucial; “porque el rediseño partidista de las líneas distritales –gerrymandering, en inglés- se considera en general como un ejercicio constitucional, mientras que en realidad el dibujo de dichos mapas, basado en consideraciones de raza, no lo es”.

La discusión se complica porque en dichos distritos electorales los votantes negros y latinos por ejemplo, tienden a inclinar su voto hacia los demócratas, señalan los expertos.

Pero con el referido fallo de la Suprema los demandantes podrían desafiar con éxito el uso de la raza en la redistribución de distritos, “incluso si los legisladores afirman que estaban motivados por la política” para dibujar dichos mapas electorales.

En una nota de pie de página, de la magistrada Elena Kagan, se afirma que “La clasificación de los votantes sobre la base de su raza sigue siendo sospechosa, incluso si la raza se supone que funcione como un sustituto de otras características [incluidas las políticas]“.

Lo que complica más este asunto es precisamente que la raza y el partidismo se entrelazan en Texas, y algunos de los opositores de los mapas argumentaron con éxito que “la Legislatura, dominada por los republicanos, promovió los intereses del partido enfocándose en la raza”.

Pero el estado de Texas apeló la decisión en un lirio anterior. Sin embargo, esta decisión de la Suprema “sólo agrega más peso a esa idea (la de los motivos raciales de los republicanos), dicen los abogados que desafían al estado”. Y esto dificulta más los argumentos de Texas y otros estados, a cerca del hecho de que “la política puede proteger las consideraciones raciales”.

Defensores de los derechos del votante sostienen que el fallo de una corte emitido a favor de las minorías en una audiencia celebrada en abril es “el mejor consejo legal que cualquiera puede obtener”, para el trazado de los distritos electorales.

Afirman además que la rápida adopción, por parte de los legisladores, para el diseño de los mapas temporales de 2013, para corregir los mapas anteriores no debería aislarlos de lo que ellos llaman “discriminación persistente”, creada por el esfuerzo estatal de redistritación en 2011.

En el mapa del Congreso trazado por un tribunal, se afirma por ejemplo que “los límites de dos distritos -el 27, de Farenthold, y el 35 de Doggett-, son idénticos a los señalados como discriminatorios por el mismo tribunal en 2011”.

Y estos argumentos tuvieron un importante peso en la reciente decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos, concluye The Texas Trubune.

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